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El Gobierno del Kurdistán iraquí prohíbe ayudar a los rebeldes del PKK

El gabinete del gobierno autónomo kurdo ha ordenado el aumento de los puestos de control en la frontera turco-iraquí

El Gobierno de la región autónoma del Kurdistán iraquí ha dado órdenes a las fuerzas de seguridad en la zona fronteriza con Turquía para que prohíban la llegada de ayuda a los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Según fuentes del Gobierno kurdo, el consejo de ministros

del gabinete ha ordenado el aumento de los puestos de control en todas las carreteras que conducen a la región fronteriza en el norte de Irak, donde se esconden los guerrilleros del PKK, que suman unos 4.000 miembros.

El objetivo de esa medida es impedir la llegada de cualquier tipo de ayuda a los rebeldes kurdos, han agregado las fuentes. Ya en los últimos días se ha detectado un control más férreo en las carreteras que conducen a las montañas de Qandil, que se ha traducido en la prohibición de que los periodistas accedan a las zonas más escarpadas donde se supone están las bases del PKK.

Ayer tuvo lugar la liberación de ocho soldados turcos que

fueron capturados el pasado 21 de octubre por rebeldes del PKK cerca de la frontera con Turquía, una medida que aquí se considera contribuirá a rebajar la tensión fronteriza y a alejar el fantasma de una intervención masiva del ejército turco.

El gobierno turco acusa a las autoridades del Kurdistán iraquí autónomo de tolerar la presencia y la actividad de los rebeldes del PKK y ha exigido al gobierno de Irak mayor contundencia contra ellos.