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Recelos en México por el plan de EE UU contra el 'narco'

Diputados de los grandes partidos esgrimen el precedente colombiano

La ayuda de Estados Unidos a México para la lucha contra el narcotráfico, anunciada el lunes por el presidente, George W. Bush, bajo el título de Iniciativa Mérida, ha destapado la caja de los truenos en el vecino del sur. En el Congreso mexicano se respiraba ayer un ambiente de recelo tras la comparecencia de la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, para explicar el plan. Los parlamentarios quieren conocer los detalles de la ambiciosa iniciativa de cooperación económica y estratégica, ya conocida como Plan México, antes de dar su bendición.

Diputados de distintos partidos han replicado al embajador en Washington, Arturo Sarukhán, que el martes dio por sentado que el Gobierno mexicano aportaría 7.000 millones de dólares en los próximos tres años para la Iniciativa Mérida, y precisó que parte de estos fondos ya habían sido aprobados en diciembre pasado por el Congreso.

Los grupos parlamentarios del conservador Partido Acción Nacional (PAN), oficialista, y del Partido Revolucionario Institucional (PRI) coincidieron en su negativa a aprobar recursos para el nuevo plan antidrogas en los Presupuestos del Estado para 2008. "El presupuesto lo aprueba la Cámara de Diputados y le aseguro que esta Cámara no aprobará ninguna partida para este propósito", declaró el jefe de los panistas, Héctor Larios. El líder de los diputados priístas, Emilio Gamboa, fue más explícito en su réplica al representante de México en Estados Unidos: "El embajador [de México en EE UU] puede decir lo que quiera, pero quienes autorizan el Presupuesto de Egresos son exclusivamente los diputados".

Por su parte, Javier González Garza, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), pidió a la ministra explicaciones sobre los alcances de la Iniciativa Mérida y preguntó "dedónde van a salir los 7.000 millones de dólares".

El ministro de Defensa, general Guillermo Galván, había solicitado a la Cámara de Diputados 7.000 millones de dólares para los próximos tres años en materia de seguridad nacional, que no están considerados en los Presupuestos para 2008. "Veremos cuánto le vamos a destinar a Defensa Nacional", puntualizó el portavoz del PRI. Incluso el propio ministro de Hacienda, Agustín Carstens, dijo desconocer de dónde saldrán los recursos para la iniciativa.

Desde una posición institucional, la presidenta de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta, del opositor PRD, dijo que la Iniciativa Mérida "es una oportunidad para buscar un acercamiento entre los Congresos de ambos países e intercambiar puntos de vista en materia de seguridad nacional".

A petición del pleno del Congreso, la ministra de Exteriores compareció ayer ante dos comisiones del Senado para informar del plan de cooperación entre EE UU y México. La Cámara alta saludó y expresó su apoyo a los esfuerzos conjuntos de ambos países para combatir la delincuencia organizada transnacional, siempre y cuando respeten "la soberanía nacional".

"Hay sospechosismo y un clima insano que anuncia irregularidades por la forma en que el Ejecutivo federal anuncia el plan, pero sobre todo el silencio, que hace pensar que las cosas no andan bien en esa materia", señaló el diputado del PRI José Murat, que dijo que la Iniciativa Mérida pone en riesgo a la nación.

Las alusiones al Plan Colombia se oían ayer en los pasillos del Congreso mexicano para recordar que empezó como un acuerdo de colaboración y terminó con tropas estadounidenses en Colombia.

Hasta ahora, México recibía del Gobierno de Estados Unidos 40 millones de dólares al año en ayuda para combatir el narcotráfico. En opinión de Jorge Chabat, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el aumento a 500 millones anuales demuestra "la preocupación de Washington", que, en su opinión, percibe cambios en la actitud del Gobierno mexicano por combatir la corrupción e ineficacia de los cuerpos de seguridad.

A modo de ejemplo, citó al ministro de Seguridad Pública, Genaro García Luna, que creó la Agencia Federal de Investigación (AFI), "un cuerpo con problemas, pero infinitamente mejor que la disuelta Policía Judicial Federal. Eran ellos los que cometían los delitos".

Según Chabat, el objetivo del apoyo estadounidense no es acabar con el narcotráfico. "Se trata, simplemente, de evitar que sus consecuencias lleguen a desestabilizar a México. Que el narcotráfico no se salga de control y se cree un problema serio en la frontera. Nadie piensa que el narco va a desaparecer, si no se ha conseguido en 100 años".