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La Justicia de EE UU rechaza definitivamente juzgar el caso de Jaled el Masri

El Tribunal Supremo no revisará su denuncia por secuestro y torturas, que no fue admitida a trámite por afectar a secretos de Estado

El Tribunal Supremo de EE UU ha rechazado este martes la apelación del ciudadano alemán de origen libanés Jaled el Masri, que denunció haber sido secuestrado y torturado por la CIA en Afganistán, para revisar su caso. La denuncia de El Masri no fue admitida a trámite por la Justicia estadounidense al considerar que un juicio expondría a la luz pública secretos de Estado y esta decisión de la última instancia judicial confirma implícitamente esta interpretación.

Los abogados de El Masri arguyeron en su apelación que la celebración del juicio no dependía de la desclasificación de secretos de Estado, por lo que debía admitirse a trámite para que la denuncia fuera juzgada en un tribunal estadounidense. Como es habitual, el Tribunal Supremo no ha comentado los motivos de su decisión, pero su negativa a revisar el caso supone la confirmación definitiva de que la denuncia atañe a secretos de Estado.

El Masri presentó su denuncia en diciembre de 2005, en la que aseguraba haber sido secuestrado durante un viaje a macedonia, conducido a Afganistán, golpeado, acosado y, cinco meses depués, liberado sin ninguna explicación. Como compensación exigía 75.000 dólares y una disculpa de la administración estadounidense.

Sin embargo, el Gobierno pidió a la justicia que rechazara la denuncia sin examinarla siquiera, arguyendo que los hechos denunciados afectaban a actividades de la CIA que no podían ser confirmadas ni desmentidas. El juzgado de primera instancia y un tribunal de apelación accedieron a la petición gubernamental, señalando que, aunque el gobierno estadounidense hubiera reconocido la existencia de un programa de prisiones y traslados de sospechosos de terrorismo por parte de la CIA, esto no constituía el objeto de la denuncia.

Los abogados de El Masri recurrieron entonces a la más alta instancia judicial estadounidense para que clarificase los límites del secreto de Estado, señalando que la jurisprudencia limitaba hasta ahora las pruebas disponibles durante un proceso, no la celebración del proceso mismo. La decisión de este martes, sin embargo, descarta definitivamente que el caso sea jusgado en Estados Unidos.