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El ministro de Exteriores portugués rechaza la integración de Portugal en España

El escritor José Saramago pronosticó que ambos países acabarán uniéndose

La polémica lanzada por el premio Nobel José Saramago (Azinhaga, 1922), al pronosticar que Portugal acabará integrándose con España en un solo país llamado Iberia, sigue dando que hablar. Ayer, el ministro de Asuntos Exteriores portugués, Luís Amado, dio su opinión sobre el asunto. Desde Bruselas, donde se encontraba con el resto del Gobierno portugués, que preside este semestre la Unión Europea, Amado se mostró en desacuerdo con la idea de Saramago y afirmó que tiene una "perspectiva completamente diferente" de las relaciones entre los dos países.

"Respeto mucho la figura del escritor José Saramago", dijo Amado a los periodistas, "tiene todo el derecho a hacer esas declaraciones, es un pensador libre, pero tengo una visión completamente diferente sobre la dialéctica de las relaciones entre Portugal e España para las próximas décadas".

El domingo, en una entrevista a "Diário de Notícias", el único premio Nobel portugués de literatura, que vive en Lanzarote desde hace 14 años, defendió la fusión entre Portugal e España, y dijo que su país tendría todo que ganar en cuanto a desarrollo si se produjese una "integración territorial, administrativa u estructural" con el país vecino. La idea ha sido recibida a ambos lados de la raya con críticas encendidas y adhesiones apasionadas.

La utopía iberista de Saramago es un tema recurrente de su pensamiento desde que lo esbozó con maestría literaria en su novela La balsa de piedra, de 1986. En el libro, la península ibérica se desgaja de Europa por los Pirineos y navega a la deriva por el Atlántico, aunque los dos pueblos siguen viviendo de espaldas. Mientras los portugueses miran a América, los españoles añoran Europa. Al final, la balsa sigue viajando hacia el Sur.