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Fotonoticia:

Dolor y recogimiento en el Virginia Tech

Las conmemoraciones de la peor matanza estudiantil de Estados Unidos vuelven a reunir por primera vez a miles de estudiantes y profesores emocionados en Blacksburg

Las cataratas del Niágara han sido iluminadas de naranja y marrón en recuerdo de las víctimas de la masacre del Virginia Tech, hace una semana.
Las cataratas del Niágara han sido iluminadas de naranja y marrón en recuerdo de las víctimas de la masacre del Virginia Tech, hace una semana. AP

Mucho dolor, impresionantes minutos de silencio y 32 campanadas en memoria de las víctimas de la peor matanza estudiantil de la historia de EEUU marcaron hoy el regreso a clase de los alumnos de la Universidad Politécnica de Virginia. Aunque las autoridades no saben aún cuántos estudiantes decidirán terminar este curso académico, hoy, una semana después de la tragedia, fueron miles los alumnos que regresaron al campus para rendir tributo a sus compañeros y profesores fallecidos.

Justo hace una semana, Cho Seung Hui, un estudiante coreano de 23 años, decidió cambiar con dos pistolas semiautomáticas, probablemente para siempre, el ritmo tranquilo de la vida en esta Universidad del sur del estado de Virginia y mató a 32 personas antes de suicidarse.

Silencio emocionado

Las solemnes conmemoraciones de esta matanza comenzaron hoy muy pronto. El primer minuto de silencio se guardó a las 7,10 de la mañana en el edificio del dormitorio en el que Cho se cobró sus dos primeras víctimas: Ryan Clark y Emily Hilscher. Algo más de dos horas después, la gran concentración se llevó a cabo en el campus central de la Universidad, donde desde la tragedia los estudiantes han colocado miles de recuerdos, flores, velas y escritos en recuerdo de las víctimas.

Alumnos, familiares y profesores escucharon también, en medio de un gran recogimiento, las 32 campanadas que resonaron en el aire. Una por cada una de las víctimas inocentes del estudiante enloquecido. Terminados los toques los estudiantes lanzaron 32 globos blancos al cielo seguidos de otros mil de colores naranja y marrón, la enseña de la Universidad.

Los estudiantes portaron 33 banderas blancas que representaban tanto a las víctimas como al agresor. Una pequeña banda de música interpretó el himno "America the Beautiful" cerca del lugar donde se había instalado un semicírculo con 33 piedras en recuerdo de los fallecidos.

"Tenemos que seguir adelante"

Junto a la piedra del agresor, alguien colocó una carta en la que se asegura que este joven "subestimó nuestra fuerza, coraje y compasión" y en la que se asegura que "rompiste nuestros corazones pero no nuestros espíritus". "Tenemos que seguir adelante", aseguran desde las página del Collegiate Times, el periódico universitario que ha jugado un papel fundamental tanto en la ayuda a los estudiantes como en la información en los momentos posteriores de la tragedia. La consigna es clara: "¡Vamos, Hokies!", que es el nombre con el que se denominan los estudiantes de esta Universidad.

Muchos, todavía hoy, no podían contener las lágrimas y, en declaraciones a medios locales, aseguran que aún no saben si volverán a la Universidad o darán el curso por terminado ya, dos semanas antes de lo previsto. Las autoridades universitarias permitirán a todo el que no quiera volver de inmediato a las clases repetir el semestre sin tener que pagar penalidad, o quedarse con las notas que tenía hasta el momento y darlo por superado. Para los que decidan volver, la Universidad tiene preparada una batería de psicólogos que contribuirán a ayudarles a superar el trauma.

Se están poniendo en marcha igualmente imaginativas terapias, como la que ha llevado a la Cruz Roja a llevar a este campus decenas de perros amaestrados para ser especialmente cariñosos, que acompañarán a los estudiantes.