Tropas de EE UU matan a 16 civiles afganos en un fuego cruzado con insurgentes tras un atentado

Algunos heridos en el incidente aseguran que los soldados norteamericanos dispararon indiscriminadamente contra los civiles

Al menos 16 civiles afganos han muerto hoy y más de una veintena han resultado heridos en un fuego cruzado entre tropas norteamericanas e insurgentes después de que un terrorista suicida detonara el coche bomba que conducía al paso de un convoy militar estadounidense en la provincia oriental de Nangarhar. El Ejército de EE UU ha reconocido las muertes y ha calificado lo ocurrido de “emboscada compleja", con milicianos disparando contra los soldados desde puntos distintos, por lo que los civiles podrían haber fallecido por fuego rebelde. EE UU ha abierto una investigación para aclarar los hechos mientras algunos de los heridos en el incidente aseguran que las fuerzas norteamericanas abrieron fuego indiscriminadamente contra los civiles.

El suceso ha ocurrido esta mañana a las afueras de Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar, en la carretera que enlaza con Torkham, en la frontera con Pakistán. La comandancia de las fuerzas estadounidenses destacadas en Afganistán ha admitido la muerte de 16 civiles y ha precisado que 25 personas han resultado heridas, 24 de ellas civiles y la otra un soldado.

Según la versión norteamericana, difundida en un comunicado, un "vehículo que portaba un artefacto explosivo improvisado detonó cerca" del convoy cuando éste patrullaba por las proximidades del aeropuerto de Jalalabad. El comunicado describe lo ocurrido como "una emboscada compleja que implicó fuego de arma corta enemiga desde diferentes direcciones", contra el que los norteamericanos dispararon "para defender a la patrulla". Doce de los civiles murieron en el lugar y otros cuatro posteriormente como consecuencia de la gravedad de las heridas sufridas, añade la versión de EE UU.

"Lamentamos la muerte de ciudadanos afganos inocentes como resultado del acto cobarde de los extremistas talibanes", dice un portavoz de las tropas estadounidenses en la nota, el teniente coronel David Accetta. "De nuevo -agrega Accetta- los terroristas han demostrado su evidente indiferencia por la vida humana atacando a las fuerzas de la coalición en un área poblada, sabiendo perfectamente bien que afganos inocentes serían asesinados y heridos en el ataque".

Accetta indica que el episodio -el que más víctimas civiles se ha cobrado en lo que va de año en Afganistán- está siendo investigado por las fuerzas afganas y norteamericanas. "Creemos que es posible que el fuego de los emboscados es total o parcialmente responsable de las bajas civiles", ha declarado por su parte el mayor William Mitchell.

Tras lo ocurrido, una muchedumbre salió a la calle y bloqueó la carretera hacia Pakistán gritando eslóganes contra los norteamericanos.

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Versiones distintas

Algunos de los afganos que se recuperan de las heridas de bala sufridas en el hospital de Jalalabad han relatado a la agencia Associated Press que los soldados dispararon contra los civiles que viajaban en coche o a pie a lo largo de un tramo de cinco kilómetros de carretera. "Disparaban a todas partes e incluso abrieron fuego sobre catorce o quince vehículos que pasaban por la autopista", ha asegurado Tur Gul, un afgano de 38 años que estaba al borde de la carretera, cerca de una gasolinera, cuando recibió dos disparos en su mano derecha. "Dispararon contra todos, contra los que estaban dentro de sus vehículos y contra los que iban a pie", ha apuntado.

Otros ingresados en el hospital de Jalalabad ha contado que los estadounidenses dispararon desde sus vehículos y muchos coches se apartaron de la carretera conforme los veían llegar, pero los norteamericanos les atacaron igualmente. "Cuando apartamos nuestro vehículo nos rebasaron y entonces abrieron fuego contra nosotros", ha afirmado Mohamed Ishaq, un joven de 15 años que ha recibido dos impactos de bala, en su brazo izquierdo y en su oreja derecha. Según Mohamed Jan Katawazi, jefe del distrito de Shinwar, tras el atentado los estadounidenses actuaron como si todos fueran atacantes, aunque nadie mostró intenciones hostiles.

400 muertos en lo que va de año

En lo que va de año unas 400 personas han muerto en Afganistán a causa de la violencia que sacude el país, que se suman a las 4.400, un millar de ellas civiles, fallecidas en 2006, el año más sangriento desde que los talibanes fueron desalojados del poder en 2001.

La OTAN se prepara para un recrudecimiento de los combates con los talibanes a partir de la primavera, tras detectar que los insurgentes están "haciendo preparativos" para una ofensiva, según afirmó el portavoz de la fuerza internacional, la ISAF, Tom Collins, el pasado 21 de febrero. Los insurgentes, que dicen contar con 6.000 hombres preparados para el ataque, han advertido de que 2007 será el "año más sangriento" para las tropas extranjeras en Afganistán.

Afganos rodean un coche acribillado a balazos
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