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Bush asume la responsabilidad de todos los "errores" de Irak

El presidente cree que para rectificar la situación se necesita un cambio en la política del Gobierno iraquí

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha presentado este miércoles a la nación su nuevo plan para Irak, reconociendo -durante una intervención televisada a todo el país- que su política en el país árabe había fracasado y asumiendo la responsabilidad de dicho fracaso. En su intervención ha exigido, para rectificar la situación, un cambio en la política del Gobierno iraquí que implicaría su reforma y la aceptación de enmiendas constitucionales.

Bush, durante un discurso que ha durado 20 minutos, ha calificado la situación en Irak de "inaceptable para América y para mí", y ha advertido al pueblo iraquí que el apoyo estadounidense "no es indefinido", y que "sólo los iraquíes pueden acabar con la violencia sectaria y dar seguridad a su gente". De hecho, Bush ha anunciado que el Gobierno iraquí prevé tomar el control de la seguridad de todas las provincias del país antes de noviembre. A día de hoy, las fuerzas de seguridad iraquíes sólo controlan tres de las 18 provincias. "Si el Gobierno iraquí no cumple sus promesas perderá el apoyo del pueblo estadounidense, y perderá el respaldo del pueblo iraquí", ha insistido Bush.

Tal y como había adelantado la Casa Blanca -que horas antes había difundido extractos del discurso-, Bush ha indicado que la nueva estrategia para Irak "cambiará el rumbo de EE UU" en el país árabe y "nos ayudará a tener éxito en nuestra lucha contra el terrorismo". El presidente estadounidense ha admitido haber cometido errores en su táctica anterior, como el de que en Bagdad "no hubo suficientes tropas iraquíes ni estadounidenses para hacer seguros barrios que se habían limpiado de terroristas y de insurgentes". También argumenta Bush que los soldados que estaban allí desplegados "tenían demasiadas restricciones".

El presidente se ha referido una vez más a Irán y Siria, acusándo a ambos regímenes de "permitir la entrada en Irak de terroristas e insurgentes" y de dar cobijo a "redes de armamento y adiestramiento" de terroristas, con las que hay que acabar. Ha destacado la importancia del apoyo de los países de la región a la hora de alcanzar la paz en Irak, afirmando que el éxito no depende sólo de "operaciones militares", sino también de un mayor "esfuerzo dipomático".

Las consecuencias de un eventual fracaso en Irak serían "desatrosas", ha dicho Bush, ya que "los extremistas islámicos aumentarían su fuerza y conseguirían nuevos reclutas. Estarían en mejor posición de derribar gobiernos moderados, crear el caos en la región y utilizar los recursos petroleros para financiar sus ambiciones".

Vuelta a casa

Bush defiende el refuerzo de tropas en Irak como una medida para atajar el actual ciclo de violencia en el país árabe y para acelerar el regreso a casa de los soldados estadounidenses. "Si incrementamos nuestro apoyo en este momento decisivo y ayudamos a los iraquíes a romper el actual ciclo de violencia, podemos adelantar el día en que nuestras tropas comiencen a volver a casa", señala. En estos momentos, EE UU mantiene un contingente de 140.000 tropas en un país bajo una ocupación que se ha cobrado la vida de más de 3.000 soldados estadounidenses. El aumento de tropas cuenta con el rechazo de la mayoría demócrata del Congreso estadounidense.

El nuevo plan de Bush para Irak será financiado con una asignación extraordinaria de 6.800 millones de dólares (5.200 millones de euros) , de los cuales 5.600 millones irán destinados al aumento de tropas, mientras que los 1.200 restantes financiarán los programas de reconstrucción y de empleo. Se calcula que 2007 sea el año más gravoso desde el punto de vista económico de los casi cuatro años que dura la guerra de Irak, ya que el presupuesto podría alcanzar los 100.000 millones de dólares.

Antes de que se conocieran los principios de la nueva estrategia, los legisladores demócratas han emprendido una campaña contra el plan. La presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha anunciado que propondrá someter a votación el aumento de tropas y el senador Edward Kennedy presentó el martes un proyecto que impediría la asignación de nuevos fondos para aumentar el contingente militar.