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El Gobierno francés endurece la legislación para combatir más eficazmente la violencia urbana

A partir de ahora serán "perseguidos" y "sancionados" todos los que participen en disturbios, no sólo sus responsables directos

El Gobierno francés ha decidido hoy endurecer la lucha contra la violencia urbana, tras la conmoción causada por las graves quemaduras sufridas por una viajera de un autobús incendiado por jóvenes el pasado sábado en Marsella (sureste). El primer ministro, Dominique de Villepin, ha anunciado que desde ahora serán "perseguidos y sancionados" todos los que participen en una "emboscada" o los que la "alienten", y ya no sólo los autores directos, como hasta ahora. Ésta es una de las tres nuevas medidas incluidas en el proyecto de ley sobre la prevención de la delincuencia, que en breve será examinado por el Parlamento.

Además, los menores de edad podrán comparecer "de inmediato" ante un juez, lo que "dará un carácter ejemplar" a las sanciones y evitará el "sentimiento de impunidad", ha recalcado el jefe del Gobierno conservador. Villepin ha señalado que el Ministerio de Justicia ha pedido a los fiscales que muestren "la máxima firmeza" contra los autores de altercados callejeros. El Gobierno también ha decidido reforzar los poderes "específicos" de los servicios de seguridad en el transporte público, así como generalizar la vídeovigilancia en estos vehículos.

Villepin ha recordado que 4.000 policías y gendarmes han sido desplegados en las últimas noches como refuerzo, que hay patrullas en las rutas más sensibles y que se han creado sistemas de alarma entre los transportistas y las fuerzas del orden. Al considerar esencial la detención "sistemática" de los culpables y la "ejemplaridad y rapidez de la sanción", Villepin ha pedido a los ministros de Interior, Nicolas Sarkozy, y Justicia, Pascal Clément, que tomen "todas las disposiciones" para arrestar y enjuiciar a los autores del incendio del autobús en Marsella. Para ello, ha pedido a todos los testigos que se manifiesten -"es un deber cívico"- y les ha recordado que pueden hacerlo de forma anónima.

Un acto "bárbaro y criminal"

Mama Galledou, una estudiante de 26 años originaria de Senegal, sufrió quemaduras en casi el 70% del cuerpo y, si bien ha salvado "el período difícil de las primeras 36 horas", su pronóstico vital sigue siendo reservado, según han informado los médicos. Es la primera vez que una persona resulta gravemente herida en los al menos ocho incendios de autobuses perpetrados en zonas conflictivas, casi todos en la periferia de París, en los últimos días con motivo del primer aniversario del estallido de los disturbios en los suburbios que llevaron al Gobierno a decretar el estado de emergencia en el otoño de 2005.

Sarkozy, quien ha prometido que los autores del acto "bárbaro y criminal" de Marsella serán "encontrados", ha dicho que la policía ya tiene pistas y es probable que haya menores entre ellos. El ministro y aspirante al Elíseo en 2007 desea que se rebaje la edad de la responsabilidad penal fijada en 18 años por una ley de 1945. "El castigo es la primera etapa de la prevención", ha manifestado. Unos 40 especialistas participan en la investigación del incendio del autobús de Marsella, perpetrado por tres o cuatro jóvenes (se cree que de entre 15 y 18 años) y que llevaban el rostro parcialmente tapado con capuchas o pañuelos.

El presidente, Jacques Chirac, ha telefoneado hoy a los familiares de la víctima para asegurarles que se hará "todo para encontrar y castigar con la máxima severidad" a los culpables. Según los expertos, los métodos empleados en los recientes incendios de autobuses son más perfeccionados -"al estilo comando"- que los de los altercados de 2005, cuando la inmensa mayoría de los vehículos quemados eran coches aparcados.

"Como los restos de coches quemados ya no son primera plana (en la prensa), ahora atacan los autobuses", ha afirmado un policía al diario Libération, al señalar que además se trata de un símbolo fuerte, dado que los autobuses son a menudo uno de los últimos servicios públicos aún presentes en esos barrios marginales. La pasada noche fue "relativamente tranquila", ha indicado un portavoz de la policía, con 41 arrestos (nueve de ellos en la periferia de París) y cuatro policías heridos leves. El portavoz no ha podido precisar el número de coches incendiados.