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Reportaje:

Sexo, chantajes y cintas de vídeo

Una asistenta brasileña provoca un escándalo en Reino Unido por extorsionar a dos jueces

Una limpiadora brasileña de 37 años de nombre Roselane Driza se ha convertido de la noche a la mañana en una estrella en los medios británicos. El motivo, haber chantajeado a una juez por contratarla ilegalmente y amenazar a otro magistrado con difundir dos vídeos suyos con imágenes comprometedoras. También ha contribuido a su éxito mediático su siniestro historial amoroso.

La mujer trabajó como limpiadora para ambos magistrados, Mohammed Ilyas Khan y una juez que sólo puede ser identificada como J, colegas en el Tribunal de Asilo e Inmigración y que habían sido amantes en el pasado.

Driza comenzó a trabajar en 1999 para la mujer, a quien le dijo que tenía estatus de refugiada, lo que no le permitía trabajar en Reino Unido, según contó la magistrada durante el juicio, que ha durado una semana. Poco después, comenzó a desempeñar las mismas tareas en la casa de Ilyas Khan, de 60 años, con el que inició una relación amorosa a la que el juez puso fin cuando fueron descubiertos por la magistrada.

La limpiadora exigió supuestamente a la juez el equivalente de 29.200 euros a cambio de no revelar que había trabajado ilegalmente para ella, y amenazó al hombre con difundir dos vídeos suyos con imágenes comprometedoras. Driza ha sido declarada culpable de chantaje a la mujer y absuelta del cargo de chantaje al magistrado, al que sustrajo dos cintas que mostraban supuestamente a J esnifando cocaína y al juez manteniendo una relación con otra mujer. El tribunal de Old Baily ha decretado prisión provisional hasta el próximo 20 de octubre para la brasileña, que podría ser condenada a cumplir una pena de prisión y ser expulsada de Reino Unido.

Las revelaciones ante el juez de Roselane Driza, con picantes detalles sexuales, no sólo han llenado las páginas de la prensa británica, sino que pueden tener graves consecuencias para los dos magistrados. Tras el veredicto, el Departamento de Asuntos Constitucionales ha informado de que está considerando abrir una investigación disciplinaria sobre la conducta de los dos jueces implicados. Según la prensa, la reputación de Ilyas Khan, considerado musulmán devoto, separado, padre de dos hijos y uno de los jueces más importantes del país en inmigración, ha quedado arruinada por el escándalo con la brasileña.

Casada con un asesino

La asistenta estuvo casada con un asesino que le dio su actual apellido. Driza, según la prensa, llegó a Reino Unido con una visa de estudiante en 1998 y el nombre de soltera de Roselano Nonato. Allí, se casó con un mafioso albanés que había cometido varios asesinatos en tres países, ignorante de su pasado criminal. La limpiadora creyó las mentiras de su marido, que se hizo pasar por un kosovar católico refugiado en Reino Unido cuando en realidad era un fugitivo de la justicia italiana, que le perseguía por tráfico de personas, proxenetismo y sospechas de doble asesinato, según estos medios.

Sin embargo, la brasileña comenzó a recelar pronto de que un peón de albañil con un sueldo ínfimo pudiera permitirse ropa de marca de grandes diseñadores, por lo que, harta de sus mentiras y de sus salidas nocturnas con sus amigos, acabó separándose de él dos meses después del matrimonio. Justo después del divorcio, la policía británica le buscó por el asesinato de un compatriota en Londres. El delincuente albanés huyó entonces vía Bélgica a Italia, donde fue detenido y cumple en la actualidad una condena en la cárcel de 20 años.

Roselane Driza no tuvo mejor suerte con su siguiente relación, otro albanés al que conoció, como a su marido anterior, en un club nocturno, y que acabaría acribillado a puñaladas en octubre de 2000 por un compatriota. Tras esas desventuras amorosas, la brasileña se convirtió en limpiadora, a pesar de que su estatus como inmigrante no le permitía trabajar en Reino Unido. Fue así como conoció a la pareja de jueces.