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Reportaje:

"Propongo un debate con Bush"

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, no cree que la ONU sancione a Irán, reta al presidente de EE UU a debatir en televisión "sin censuras" y sugiere "extirpar la raíz" del problema, en alusión a Israel

"Sugiero un debate televisado en directo con el señor George Bush para hablar de los asuntos mundiales y ver la forma de solucionarlos". A dos días de que venza el plazo dado por la ONU a Irán para que suspenda sus actividades de enriquecimiento de uranio, el presidente iraní, Mamoud Ahmadineyad, ve "poco probable" que el Consejo de Seguridad adopte sanciones contra su país por su programa nuclear y ha retado al presidente Bush a discutir abiertamente sobre el estado del mundo en un debate en directo "sin censuras".

Washington ha rechazado la propuesta y considera que Teherán busca con ella desviar la atención de la comunidad internacional por las "inquietudes legítimas, no sólo de EE UU, ante el comportamiento de Irán, desde el apoyo al terrorismo hasta la voluntad de obtener la capacidad para producir armas nucleares", según fuentes oficiales citadas por la agencia AFP.

Durante una rueda de prensa en Teherán, el presidente iraní ha vuelto a defender que Irán no busca la bomba atómica y que su programa nuclear tiene objetivos exclusivamente pacíficos. "Usar energía nuclear es un derecho de Irán y queremos utilizarlo de acuerdo con el derecho internacional", ha dicho el presidente de la República Islámica, firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Sanciones "poco probables"

"Creo que el momento de usar el instrumento del Consejo de Seguridad ha pasado, y creo que es poco probable que (las grandes potencias) quieran utilizarlo", ha añadido el presidente iraní, dejando claras sus dudas sobre la disposición de Rusia y China, miembros permanentes del Consejo, a apoyar sanciones sobre Irán. "No creemos que algunos olviden su sabiduría y paciencia hasta el punto de afectar a su propia reputación y la del Consejo".

Ayer, la ministra de Exteriores de Israel, Tzipi Livni, pidió en Berlín que el Consejo de Seguridad sancione a Teherán ante su negativa a suspender su enriquecimiento de uranio, que puede servir tanto para producir combustible que se utilice en las centrales civiles como para fabricar un arma atómica. En la misma línea, hace unos días, EE UU aseguró que había alcanzado un acuerdo con Rusia y China para imponer sanciones sobre Teherán.

Diálogo y sanciones

No parece claro que exista acuerdo entre las grandes potencias sobre el siguiente paso a dar. A dos días del ultimatum, Francia, otro de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, se ha mostrado "dispuesta a continuar con el diálogo sin renunciar a la exigencia de que Irán suspenda las actividades sensibles", según palabras de su ministro de Exteriores, Phillippe Douste-Blazy.

La resolución 1696, aprobada por el Consejo el pasado 31 de julio y que invoca sanciones económicas y diplomáticas, daba a Irán un mes para que suspendiera el enriquecimiento de uranio dentro de su programa nuclear como medida urgente de confianza ante la comunidad internacional. Las potencias mundiales más Alemania ofrecieron al régimen de los ayatolás un paquete de incentivos económicos y el apoyo para su ingreso en la Organización Mundial del Comercio (OMC) a cambio de esa interrupción.

Irán respondió la semana pasada proponiendo "negociaciones serias" pero sin mencionar palabra sobre el uranio. Se espera que el jefe de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA), garante del TNP, informe esta semana al Consejo de Seguridad sobre las actividades de Irán.

"Extirpar la raíz del conflicto"

La Revolución Islámica acontecida en Irán en 1979 ha sido la inspiración del partido-milicia libanés Hezbolá, que acaba de mantener una guerra de 33 días con Israel y mantiene secuestrados a dos soldados judíos. Tanto Irán como Siria han reivindicado la victoria de la milicia chií libanesa tras el alto el fuego acordado en Naciones Unidas.

Conocido por sus duras palabras contra Israel desde que está en el cargo, Mamoud Ahmadineyad, que ha llegado a pedir que el Estado judío "desaparezca del mapa" y a negar el Holocausto, ha vuelto a insistir en la solución iraní al conflicto en Oriente Próximo. "Nuestra posición es clara", ha dicho hoy Ahmadineyad, "queremos que la raíz de la tensión sea extirpada". "Durante estos sesenta años, ¿cúal ha sido la raíz de las masacres, crímenes y conflictos?", ha preguntado el dirigente iraní aludiendo a la creación del Estado de Israel en 1948. "La solución está clara y nada ha cambiado", ha añadido Ahmadineyad, que hace unos meses calificó a Israel como un "tumor" en la zona.

"Israel debe prepararse para la amenaza que representan Irán y Siria", aseguró ayer el primer ministro israelí, Ehud Olmert.