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Bush y Putin esbozan un sistema global para el suministro seguro de energía nuclear

Se trataría de una red de centros de enriquecimiento de uranio controlados por el OIEA

Como antesala de la cumbre del G-8 (los siete países más industrializados del mundo más Rusia), los presidentes ruso y estadounidense, Vladimir Putin y George W. Bush, se han reunido hoy en San Petersburgo. Tras el encuentro, ambos han anunciado un acuerdo para la creación de un sistema internacional de enriquecimiento de uranio para suministrar energía nuclear a los países que la demanden. También han expresado su preocupación por la situación en Oriente Próximo. No obstante, no han podido escenificar un acuerdo sobre la entrada de Rusia en la OMC.

Tras un par de horas de reunión, la primera que mantienen cara a cara, ambos presidentes han ofrecido una rueda de prensa conjunta en la que el ruso, que ejerce de anfitrión de la cumbre del G-8, ha anunciado una iniciativa conjunta destinada a evitar crisis como las que protagonizan con sus programas nucleares Corea del Norte e Irán. Según ha explicado el mandatario ruso, se trata de crear una red de "centros de enriquecimiento de uranio, bajo el estricto control del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA)" que facilite un acceso "estable y fiable" a ese tipo de energía a todos los países y que al tiempo "reduzca la amenaza de la proliferación nuclear". Además, han acordado una declaración conjunta sobre la lucha contra el terrorismo nuclear -el hecho de que grupos terroristas se hagan con armamento atómico en países con programas no controlados internacionalmente.

Otro de los temas sobre la mesa y que ocupará, según ha anunciado el Kremlin, un lugar muy importante en la agenda de la cumbre del G-8, ha sido el de la explosiva situación en Oriente Próximo, con Israel enfrascado en dos ofensivas militares, por el norte y por el sur, en Líbano y Gaza. Sobre este punto, EE UU y Rusia comparten "las mismas preocupaciones", según ha declarado Bush, y el deseo de un "diálogo pacífico". "Nos preocupa la violencia y la pérdida de vidas humanas", ha dicho el presidente americano.

No obstante, es conocido que ambos países mantienen visiones muy distintas, ya que el apoyo estadounidense a Israel es casi incondicional, con la vista puesta en el derecho israelí a defenderse. Por ello, sólo ha presionado a una de las partes: ha exigido a la guerrilla libanesa Hezbolá que deponga las armas. Para ello, ha realizado un llamamiento a Siria para que convenza a la guerrilla.

OMC

Otro de los temas a debate entre los dos presidentes es la marcha de las negociaciones para la entrada de Rusia en la Organización Mundial del Comercio, algo que Moscú quería dejar zanjado antes de la reunión del G-8, por lo que ayer se aceleraron las conversaciones entre los representantes rusos y estadounidenses. Finalmente, las conversaciones no han llegado a puerto. El acuerdo está "casi a punto, pero queda trabajo por hacer", ha dicho Bush. Los negociadores rusos y americanos han reconocido "significativos progresos", pero reconocen que "no se firmará un acuerdo ni hoy ni en las próximas semanas". Rusia necesita un acuerdo bilateral con EE UU para lograr la luz verde a su entrada en la OMC.

El encuentro de Bush y Putin sirve de antesala para la cumbre del G-8 que se celebra por primera vez en suelo ruso, en San Petersburgo. Junto a los mandatarios de Japón, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Canadá, con la UE como invitada. Pese a que la reunión iba a estar centrada en la seguridad energética y el desarrollo, finalmente quedará marcada por la situación internacional, especialmente por la grave crisis en Oriente Próximo y el temor a que pueda degenerar en un conflicto abierto. Ya ha dicho la presidencia rusa que la situación en la región va a ocupar "un lugar muy importante" de las conversaciones.

Detenidos más de 200 activistas antiglobalización

Las autoridades han detenido a más de 200 activistas antiglobalización que esperaban manifestarse en San Petersburgo en el marco de la celebración de la cumbre del G-8. Los organizadores de las manifestaciones han hecho un llamamiento para que éstas se lleven a cabo, a pesar de que han sido prohibidas.

Las autoridades rusas han asegurado que la cumbre de este año se no vea empañada por protestas, como las que se vivieron el pasado año en la localidad escocesa de Gleneagles, o en 2001 en Italia, en las que incluso murió un manifestante.

Los activistas desean que los líderes de los otros siete países que junto con Rusia asisten a la cumbre, presionen al presidente ruso para que imponga un mayor respeto a los Derechos Humanos en su territorio.

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