Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El juez que procesó a Pinochet defenderá a los palestinos ante la justicia internacional

El chileno Juan Guzmán compara los sufrimientos de este pueblo con los de los mapuche

Juan Guzmán Tapia, el ex magistrado del Tribunal Supremo chileno que procesó al ex dictador Augusto Pinochet, defenderá la causa palestina ante los tribunales internacionales de justicia. Guzmán se ha comprometido a pleitear contra los responsables de la Administración israelí, que destruyen desde hace años sistemáticamente las casas de los palestinos. El juez Guzmán, que desde hace un año abandonó voluntariamente la carrera judicial, se ha convertido a sus 67 años de edad en un activista en pro de los derechos humanos, una tarea que ejerce sin descanso desde la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Santiago de Chile, donde además imparte clases como profesor de Derecho procesal.

Desde este mismo claustro, Guzmán inició meses atrás una cruzada a favor del pueblo indígena mapuche, en un intento de frenar su represión y extinción. "Hay un paralelismo claro entre el pueblo indígena chileno mapuche y el palestino. Durante siglos, el pueblo mapuche ha sido asesinado, torturado, y sus casas destruidas para poder así expulsarlos con facilidad de sus tierras. Con el pueblo palestino esta pasando exactamente lo mismo; se les destruye sistemáticamente sus casas para poder sacarlos del territorio en que viven y obligarlos a emigrar, especialmente en Jerusalén. Mapuches y palestinos son dos pueblos hermanos en la desgracia", asegura el juez Guzmán en Barcelona, donde se encuentra desde hace aproximadamente dos semanas, participando en una serie de actos académicos.

El juez Juan Guzmán Tapia tomó la decisión de pleitear a favor de la causa palestina ante los tribunales internacionales de defensa de los derechos humanos después de haberse entrevistado en Barcelona con el pacifista israelí Meir Margalit, uno de los máximos responsables de la organización no gubernamental Comité Israelí contra la Demolición de Casas, que desde hace casi una década se dedica a impedir que el Ejército y la Administración israelí destruyan las casas de los palestinos.

"Defenderé con mucho gusto la causa palestina con la misma vehemencia con la que estoy defendiendo la causa mapuche. Apoyaré e impulsaré acciones judiciales ante los tribunales a favor de los palestinos, de la misma manera que he presentado una demanda a favor del pueblo indígena chileno ante la Corte Interamericana [de Derechos Humanos, dependiente de la Organización de Estados Americanos, OEA] de Costa Rica, donde he pedido que se deje de aplicar la legislación terrorista a los pacifistas mapuches, que tratan de impedir la expulsión de sus tierras", afirma el juez Guzmán.

El magistrado chileno asegura sin embargo que existe una diferente actitud política ante los problemas de los dos pueblos; la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, se ha comprometido a revisar la actitud con respecto a los indígenas mapuches, frenar su discriminación y buscar en el Parlamento nuevas vías para acabar con la injusticia y la represión que se ejerce contra ellos. Sin embargo, el juez se muestra pesimista ante la actitud del Gobierno israelí, que desde hace semanas se encuentra embarcado en una operación militar a gran escala contra la población palestina de Gaza.

"Estoy totalmente de acuerdo con los argumentos del pacifista israelí Meir Margalit, cuando dice que 'para un palestino, la casa es mucho más que la suma de ladrillos y cemento. Es el mundo entero, y con la demolición de la casa se destruye también la familia entera'. En mi opinión, detrás de esta destrucción sistemática de las casas palestinas se atisban muchas más cosas: el genocidio, es decir, la destrucción total o parcial intencionada de una raza, una etnia o un pueblo o unas personas por su pertenencia a una religión. Aquí se está destruyendo a un pueblo, el palestino. La cuestión es preocupante", continúa.

Juan Guzmán Tapia regresará esta semana a Chile, para incorporarse a su despacho en la Universidad. Sobre la mesa se le han empezado a acumular los papeles y las quejas. Entre ellos, los informes de cuatro pacifistas mapuches —tres hombres y una mujer— que acaban de salir de una segunda huelga de hambre que les ha colocado al borde de la muerte, como último recurso, el más desesperado, para protestar por las penas de hasta 20 años impuestas por los tribunales excepcionales por defender sus tierras.