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China finaliza la construcción de la presa del Yangtsé, la más grande del mundo

Han sido necesarios 28 millones de metros cúbicos de cemento para contruir el dique, que forma parte del proyecto de Las Tres Gargantas

El final de los trabajos de construcción del dique más grande del mundo, con 2.309 metros de longitud y 185 de altura, acerca la inauguración del embalse más faraónico y controvertido del planeta: Las Tres Gargantas. Un sueño milenario de los dirigentes chinos, obsesionados con dominar el agua que cada año provoca graves inundaciones a lo largo del curso del río más extenso del país. El mayor proyecto hidroeléctrico del planeta, que anegará las tierras donde vivían más de 700.000 personas.

A las 14.00 hora local (6.00 GMT) fue vertida la última masa de cemento de los 28 millones de metros cúbicos que se ha utilizado para la construcción de la gigantesca pared que contendrá las aguas del río Yangtsé, el más largo de China y el culpable de las inundaciones que han asolado China desde hace miles de años.

Comparado por la prensa oficial con la mítica Gran Muralla, el muro ha sido completado con 10 meses de antelación, lo que permitirá empezar a generar energía en breve y adelantar, también en un año, la inauguración de la totalidad del embalse, que podría coincidir con los Juegos Olímpicos de 2008. El dique no estará operativo al 100% hasta que no sean instaladas las turbinas y el resto de equipos.

El proyecto tiene una larga historia. Propuesto en 1919 por el líder revolucionario Sun Yat Sen, tamién soñaron con él Mao Zedong y Deng Xiaoping, que abandonaron la idea ante sus dificultades técnicas. El impulso definitivo al proyecto llegó mucho más tarde, cuando en 1992 recibió la bendición del Gobierno, pese a las numerosas protestas que levantó tanto dentro como fuera del país por su impacto social, cultural y medioambiental.

Recibe su misterioso nombre de las gargantas del Qutang, Wuxia y Xiling, un poderoso símbolo nacional, que ha sido motivo de inspiración para pintores y poetas desde hace siglos. Es una referencia paisajística tan importante para los chinos como la Gran Muralla.

Las autoridades chinas aseguran que facilitará el control de las inundaciones, supondrá una fuerte activo de generación de electricidad, mejorará la seguridad de la navegación en el río Yangtsé y protegerá el medioambiente. El Yangtsé provocó 300.000 muertos el siglo pasado.

Sus detractores dudan de que sirva para dominar las intensas lluvias que se producen cada verano en Yichang (provincia de Hubei, en el centro de China), y critican su fuerte impacto social y medioambiental y la destrucción de numerosos vestigios culturales. Además, consideran que la presa puede ser vulnerable a los terremotos. El proyecto se ha visto rodeado, también, de escándalos de corrupción y acusaciones de construcción defectuosa. Cientos de fisuras, algunas de hasta una decena de metros de longitud, han sido detectadas en la presa.

Las voces contrarias al proyecto han alertado sobre el efecto contaminador de los restos abandonados en pueblos, fábricas y hospitales que resultarán inundados. Las autoridades aseguran, sin embargo, que se han tomado las medidas adecuadas.