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El candidato del PAN mexicano admite que el apoyo de Aznar ha tenido efectos negativos

El candidato presidencial del oficialista Partido Acción Nacional (PAN) mexicano, Felipe Calderón, ha reconocido que las declaraciones de apoyo que recibió la semana pasada del ex presidente del Gobierno español José María Aznar han tenido efectos negativos en su carrera para las elecciones del próximo 2 de julio, y anunció que realizará cambios en su campaña. Calderón afirmó el miércoles que no fue él quien invitó al actual presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) para que participara en el polémico acto, tras aclarar que fue el presidente del PAN, Manuel Espino, con el que tienen "algunas diferencias".

"Pagué un plato roto por las declaraciones [de Aznar]", admitió Calderón a una radio local, insistiendo en que está haciendo un "esfuerzo obligado" para llegar a entenderse con Espino. En este punto, el candidato panista reconoció por primera vez que su campaña está atravesando por problemas y que la tregua navideña declarada por todos los partidos le afectó.

Algunos diarios de la capital aseguraban ayer que el último acto de campaña, celebrado el miércoles en el conocido Café Tacuba, fue seguido por una veintena de personas, en su mayoría periodistas, y que Calderón "dejó su discurso triunfalista y confesó que no ha avanzado y debe corregir su campaña". "A lo mejor tengo que mandar a volar a todos y quedarme con mi escuadrón, con el que llegué a la candidatura del PAN, e irme con todo, y si me tengo que volver a subir al autobús pues lo haré", afirmó Calderón en tono de mea culpa, al reconocer que quizá deba atender los consejos de quienes piden poner "pilas e histamina" a su campaña.

Por otro lado, siguió con sus críticas al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y retó a su contrincante de la coalición Por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, a debatir para demostrar que con sus políticas públicas llevaría el país al fracaso y a la quiebra. Por último, intentó nuevamente deslindarse de los hijos de Marta Sahagún, la mujer del presidente mexicano, Vicente Fox, acusados de tráfico de influencias. "No me apellido Bribiesca ni Sahagún, soy Calderón Hinojosa. Los conozco, pero que no los he tratado y me deslindo de ellos, no tengo negocio ni interés de cuidarlos", añadió.