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Bush acepta su responsabilidad en los "datos erróneos" con los que justificó la guerra de Irak

El presidente su teoría de un imperio islámico "desde España hasta Indonesia" para defender su lucha contra el terrorismo

En el cuarto y último discurso que pronuncia sobre Irak en las última semanas, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha asumido su responsabilidad en los "datos erróneos" aportados por los servicios de inteligencia que se manejaron para decidir la guerra contra Irak. Con una mayor contundencia que en otras ocasiones, Bush ha admitido en Washington que los informse que aseguraban que el país tenía armas de destrucción masiva, "resultaron erróneos".

"Como presidente, fui responsable de la decisión de ir a Irak y tengo la responsabilidad de solucionar lo que fue erróneo mejorando nuestros servicios de inteligencia, que es exactamente lo que estamos haciendo", ha subrayado Bush. En su alocución ante el Woodrow Wilson Center for International Scholars, un prestigioso centro de estudios, el presidente ha reiterado prácticamente los mismos argumentos a favor de su política en Irak que ha expuesto en una serie de cuatro discursos pronunciados antes de las elecciones que tendrán lugar mañana, jueves, en el país árabe. Las cuatro alocuciones han estado dedicadas a explicar a la opinión pública estadounidense la política de su Administración en Irak.

"Un Irak libre nos beneficia"

Acerca de esas elecciones, consideradas cruciales por la Casa Blanca, el presidente ha advertido de que los progresos tras los comicios pueden ser lentos. Seguramente "llevará un tiempo saber quién ha ganado, llevará un tiempo para que formen Gobierno", ha explicado Bush. Al margen de los problemas, ha considerado que los comicios constituyen un nuevo hito en los avances en la democracia del país y ha afirmado que alentará a otros "desde Damasco hasta Teherán" a impulsar reformas y diseminar la democracia en Oriente Próximo. "Debemos recordar que un Irak libre nos beneficia y será un foco de esperanza", ha indicado a la cada vez mayor conciencia crítica de su país contra la ocupación.

En contra de lo que le demandan los demócratas y el movimiento contrario a la guerra, tampoco en esta ocasión ha concretado una fecha para la futura retirada de las tropas del país. Para George W. Bush, la salida de las tropas aliadas de territorio iraquí enviaría un mensaje erróneo a los terroristas porque proyectaría una imagen de debilidad que estos aprovecharían contra Estados Unidos. Pero también ha destacado que sería un mensaje erróneo para los soldados estadounidenses desplegados en Irak y para

los ciudadanos iraquíes en vísperas de elecciones.

Una vez más, Bush ha insistido en un plazo de lo más vago: las tropas estadounidenses permanecerán en el país "hasta que se logre la victoria". Y ha descartado también en esta ocasión aludir a una fecha "artificial" para la retirada de las tropas, señalando que poco a poco se centrarán más en la formación de las fuerzas iraquíes. Así, la retirada de Irak no vendrá dada por "calendarios impuestos por los políticos en Washington", ha manifestado Bush, quien ha recordado que las condiciones para abandonar el país pasan por que los terroristas y los seguidores de Husein "no amenacen más la democracia iraquí, las fuerzas de seguridad puedan proteger a su pueblo e Irak no de cobijo a terroristas que planeen ataques contra EE UU".

"Mi decisión de derrocar a Sadam fue adecuada"

"Estamos en Irak hoy porque nuestra meta siempre ha sido más que derrocar a un dictador brutal dejar un Irak libre y democrático", ha sentenciado el presidente. Como en sus anteriores intervenciones, Bush ha justificado la intervención militar de Estados Unidos y sus aliados en Irak vinculando al anterior regimen iraquí de Sadam Husein con el terrorismo islámico. "Mi decisión de derrocar a Sadam Husein fue la adecuada. Sadam era una amenaza. El mundo, y los ciudadanos estadounidenses, están hoy en mejor situación porque él ya no está en el poder", ha indicado.

Además, Bush ha citado su teoría de un imperio islámico "desde España hasta Indonesia" para defender su lucha contra el terrorismo. En resumen, el discurso no ha servido para esclarecer la política de su Administración en Irak, ampliamente criticada desde los sectores demócratas y que enfrenta una creciente oposición en la opinión pública desde que el número de soldados americanos muertos superara los 2.150, pero ha permitido defender una vez más la decisión de intervenir.