La periferia de París vive la séptima noche de violencia y disturbios

El Gobierno francés suaviza su postura y el ministro de Asuntos Sociales pide compaginar la firmeza con "la mano tendida"

Madrid / París - 03 nov 2005 - 09:46 UTC

La periferia del norte de París ha sufrido esta madrugada la séptima noche consecutiva de violencia, con incendios, asaltos a edificios públicos e incluso disparos contra la policía. Los agentes antidisturbios han practicado al menos quince detenciones, en varias localidades de los alrededores de la capital. La ola de violencia, que surgió en Clichy-sous-bois tras la muerte accidental de dos jóvenes, ha abierto el debate en Francia sobre la relación entre marginación y delincuencia en algunas zonas de París.

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Los disturbios más graves han sido los de Aulnay-sous-bois, en la región de Seine-Saint-Denis, al noreste de la capital y, done un grupo de unos 40 jóvenes consiguió entrar en una comisaría cerrada, desvalijarla y destrozar el mobiliario. También han sido pasto de las llamas un concesionario y una guardería.

Muy cerca, en Bobigny, decenas de jóvenes entraron por la fuerza en un centro comercial, agredieron a varios vendedores cuando cerraban las tiendas y destrozaron escaparates, antes de incendiar un coche delante de la prefectura.

"Mano tendida", además de firmeza

En otros pueblos del departamento, como Tremblay, Livry-Garan o Sevran, también hubo duros enfrentamientos entre grupos de encapuchados y la Policía. En Anthony, se lanzaron dos cócteles molotov contra una comisaría y ardieron varios coches.

En los departamentos de Seine-et-Marne y Vald'Oise, otros dos de los cinco que rodean la capital, se prendió fuego a varios vehículos. Sólo en Yvelines y Essonne, al oeste y el sur de la capital, la noche pasó sin incidentes.

El Gobierno francés ha suavizado su postura, y a la dura actuación policial suma ahora un mensaje en tono conciliador desde el ministerio de Asuntos Sociales. Su titular, Jean Louis Borloo, ha afirmado que la acción del ejecutivo debe compaginar "la firmeza" con la "mano tendida". "Por muchas razones, desde hace 25 o 30 años, hay un enorme retraso en la calidad del hábitat y en las estructuras educativas en esos lugares", ha afirmado, refiriéndose a la situación de marginalidad de los barrios donde han estallado los disturbios.

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