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EN BUSCA DE UN PAPA

Los cardenales decidirán el lunes cuándo se celebrará la primera votación del Cónclave

Los 115 cardenales decidirán al encerrarse en la Capilla Sixtina si votarán ya esa misma tarde la elección del futuro Papa

Los 115 cardenales que participarán en el Cónclave para elegir al sucesor de Juan Pablo II decidirán el mismo lunes, nada más encerrarse en la Capilla Sixtina, si votarán ya esa misma tarde la elección del futuro Papa, según ha explicado esta mañana portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls.

En cualquier caso, a partir del martes, las votaciones serán dos por la mañana y dos por la tarde. Las fumatas se producirán, "de manera aproximada", a las 12 de la mañana y siete de la tarde ya que se esperará a la segunda votación de cada tanda para quemar las papeletas de los dos escrutinios.

Si se da el caso de que el Papa saliera elegido en la primera votación, la fumata blanca, se conocería inmediatamente, sin esperar a esos horarios aproximados, precisó Navarro.

La normativa vaticana prohíbe que los cardenales entren con teléfonos móviles u otros aparatos de grabación. Navarro aseguró que en la capilla Sixtina no habrá cobertura telefónica. Durante los días que dure el Cónclave los jardines vaticanos y la cúpula de San Pedro no podrán ser visitadas por los fieles, aunque si seguirá abierta al público la basílica y loas Grutas Vaticanas, donde está enterrado Juan Pablo II.

A la espera del comienzo del Cónclave, los cardenales se alojarán ya desde la tarde de mañana domingo en la Residencia Santa Marta, dentro del pequeño estado vaticano. Los purpurados concelebrarán a las diez de la mañana del lunes la misa Pro Eligendo Romano Pontífice, que se desarrollará en la basílica de San Pedro del Vaticano y a la que podrán asistir todos los fieles que lo deseen.

A las 16.30 se reunirán en el Aula de las Bendiciones, en el Palacio Apostólico, y desde allí en procesión se dirigirán a la Capilla Sixtina. Ante el Juicio final de Miguel Angel jurarán mantener el secreto de todo lo que se diga o haga en el Cónclave y "prometerán, se obligarán y jurarán" si son elegidos Papa a desarrollar la labor de Pastor de la Iglesia Universal y a defender fervientemente los derechos espirituales y temporales, además de la libertad de la Santa Sede.

Tras el juramento, el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, el arzobispo Piero Marini, pronunciará el famoso Extra omnes, es decir fuera de la Sixtina todas las personas ajenas al cónclave. Después, el cardenal Tomas Spildlik, pronunciará la segunda y última meditación prevista (la anterior corrió a cargo del franciscano Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia).Al concluirla, los cardenales decidirán si votan ya o esperan al martes.

Para ser elegido Papa es necesario alcanzar dos tercios de los votos de los cardenales electores. Visto que son 115, se necesitarán 77. Si tras tres días de votaciones ninguno ha alcanzado esa cifra, se procederá a una jornada de reflexión y plegarias en la que no se votará.

Después se reanudarán las votaciones por otros siete eventuales escrutinios. Si tampoco ha salido Papa se procederá a una nueva jornada de reflexión. Después se procederá a otros eventuales siete escrutinios. Si sigue sin haber fumata blanca habrá otra pausa de reflexión y otros siete escrutinios. Tras esas votaciones el nuevo Pontífice se elegirá entre los dos más votados, pero siempre deberá lograr la mayoría absoluta de los votos.