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EL FIN DE UNA ERA

Miles de palestinos acompañan a Arafat hasta su tumba de la Mukata

El presidente interino de la ANP convoca elecciones en 60 días

Ramala / Jerusalén / El Cairo / Madrid

Unos 15.000 palestinos han desbordado el cordón policial y han tomado al asalto la Mukata de Ramala esta mañana para recibir y acompañar los restos de su presidente, Yasir Arafat, que ha sido sepultado antes de lo previsto y en medio de una emoción descontrolada ante la muerte de quien supo capitalizar el descontento palestino y llenar de contenido sus sueños. Sobre su tumba, que los palestinos esperan sea provisional, se ha colocado una kufía y una rama de olivo. Unas horas antes, se han celebrado un ordenado, breve y solemne funeral en El Cairo, al que han acudido 25 delegaciones extranjeras y 14 jefes de Estado, en su mayoría árabes. Aunque el Ejército y la policía israelíes estaban en alerta máxima, no se han registrado incidentes graves.

Esta noche, horas después del entierro del rais, el presidente interino de la Autoridad Nacional Palestina, Rouhi Fatú, ha convocado oficialmente la celebración de elecciones generales en un período de 60 días, como establece la Ley Básica. Previamente, Saeb Erekat, miembro del gobierno palestino, hizo un llamamiento a Israel para que se retire de Gaza y de Cisjordania para que los comicios se celebren libremente.

Con tierra de Jerusalén

Decenas de miles de palestinos han impedido durante unos 25 minutos que las fuerzas de seguridad extrajeran los restos mortales de Arafat del helicóptero egipcio que lo ha trasladado a Ramala. La muchedumbre ha rodeado el aparato, a duras penas protegido por un cordón de miembros de las fuerzas de seguridad, que se han visto obligadas a disparar al aire para alejar a la gente. El ataúd ha sido finalmente sacado del helicóptero a duras penas y trasladado a hombros por agentes de seguridad, entre un mar de personas que trataba de tocar el féretro, envuelto en la bandera palestina. Los agentes han logrado depositar el ataúd en un vehículo mientras intentaban evitar que la gente se subiera en él. El coche ha avanzado lentamente hacia la Mukata, en cuyo patio ha sido enterrado el rais.

Fuentes palestinas han señalado que, debido a la imposibilidad de exponer el cadáver para que la población desfilara delante de él, los clérigos han tomado el féretro a su llegada al edificio, han rezado versículos sagrados y se lo han llevado a su lugar de reposo, donde ha sido inhumado a las 13.00 hora española. Con vistas a un posible traslado a Jerusalén, donde ansiaba ser enterrado, su cadáver ha sido "colocado en un sarcófago de hormigón" y bajo él "se ha echado tierra traída de Jerusalén", ha explicado el ministro palestino Jamal Chubaki. La tradición del islam suní dicta en cambio que el cuerpo debe ser colocado sin féretro sobre la tierra. El ministro de Negociaciones de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Saeb Erekat, ha reconocido tras el entierro, que ha tenido de popular todo lo que le ha faltado de solemne: "Esperaba que todo hubiera sido más organizado. Desgraciadamente, se nos ha ido de las manos".

La situación de caos se ha generado una hora antes de la llegada del cuerpo de Arafat a Ramala, cuando la muchedumbre que se agolpaba a sus puertas desde el alba ha conseguido burlar la seguridad y han entrado por la fuerza en la Mukata, la que fuera durante casi tres años la cárcel de Arafat. Testigos presenciales han relatado que el dispositivo de seguridad ha tenido su flanco débil en uno de sus lados occidentales, que ha sido aprovechado por la muchedumbre para adentrarse en la Mukata. "¡Arafat, Arafat, Arafat!", clamaba la muchedumbre desde que se ha visto el helicóptero acercarse por el horizonte, al tiempo que estallaba en gritos y silbidos, y hombres armados disparaban al aire decenas de veces en señal de homenaje.

Funeral militar en El Cairo

Previamente, se han celebrado en El Cairo unos funerales a los que han asistido 14 jefes de Estado y delegados de otros 25 países en medio de un impresionante despliegue de fuerzas de orden que ha impedido cualquier participación popular. Para la ceremonia se ha elegido la modesta mezquita de Al Galaa, muy cercana al aeropuerto, con la excusa de facilitar el acceso a los mandatarios y, de paso, evitar lo que ha acabado ocurriendo en Ramala. El acto en sí ha durado apenas cinco minutos, los que ha tardado el jeque de la mezquita de Al Azhar, Mohamed Sayed al Tantau, una de las máximas autoridades del islam suní, en leer la "plegaria del ausente" y otras suras del Corán delante del féretro, que estaba envuelto en una bandera palestina y colocado frente a la Al Qibla.

Instantes después, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y la nueva dirección palestina se han concentrado en el siwan, una carpa donde las delegaciones llegadas de todo el mundo han dado sus condolencias al anfitrión de la ceremonia y a la nueva cúpula palestina: el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Mahmud Abbas, el presidente del Parlamento palestino y nuevo presidente interino, Raui Fatuh, y el recién nombrado líder de Al Fatah, el partido de Arafat, Faruk Kadumi. Mientras, una guardia de honor del Ejército egipcio se preparaba para el desfile militar. Tras sacar a hombros el féretro de Arafat de la mezquita, han subido el ataúd a una calesa de artillería tirada por seis caballos negros.

Como a la ceremonia en la mezquita no pueden asistir mujeres, según las reglas del islam, la viuda, Suha, y su hija Zahwa, de nueve años, que ha derramado las únicas lágrimas del funeral, sólo han podido sumarse al cortejo. En medio de una de las avenidas de la base militar de Almaza, el féretro con los restos mortales del rais palestino ha recorrido los 300 metros hasta el aeropuerto de la base, desde donde ha partido con destino a Ramala. Primero, a bordo de Hércules C-130 del Ejército egipcio hasta la ciudad egipcia de Al Arish, en la frontera con Israel y, desde allí, en un helicóptero militar jordano. Entre los asistentes estaba el heredero de Arabia Saudí, el príncipe Abdala, cuya presencia no había sido anunciada y que mantenía con Arafat unas relaciones más que tensas desde la primera Guerra del Golfo. También ha acudido el presidente sirio, Bachar Al Asad, que siempre se negó a recibir a Arafat, como ya hizo su padre, Hafez al Asad.

La mayoría de los Gobiernos europeos ha preferido enviar, como acordó ayer la UE, a sus ministros de Exteriores. El de Francia ha sido un caso aparte, porque tanto el presidente, Jacques Chirac, como el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, participaron en París en la despedida de los restos del líder palestino. La representación española ha corrido a cargo del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Naciones Unidas ha delegado su representación en su enviado especial para Oriente Próximo, Terje Roed-Larsen, mientras que EE UU lo ha hecho en la persona del subsecretario de Estado, William Burns. Rusia, por su parte, ha estado representada por el presidente de la Duma (Cámara baja del Parlamento), Borís Gryzlov, a quien ha acompañado el ex primer ministro Yevgueni Primakov.