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ORIENTE PRÓXIMO

Los presos palestinos abandonan la huelga de hambre tras lograr mejoras penitenciarias

Los palestinos encarcelados en Israel llevaban 18 días de protesta

Los presos palestinos de cárceles israelíes que permanecían en huelga de hambre desde hace 18 días han abandonado la protesta, según ha informado Hisham Abdel Razek, ministro palestino de Prisiones. Según el ministro, los presos han dado por concluida la huelga tras "llegar a acuerdos fundamentales" con las autoridades penitenciarias israelíes.

El 15 de agosto, 1.500 presos palestinos "de seguridad" -peligrosos para la seguridad de Israel, según el servicio de prisiones israelí- iniciaron una huelga de hambre en protesta por las condiciones a las que son sometidos en las prisiones. El detonante fue la llegada al cargo de director de prisiones de Yaacov Granot, que ha endurecido las condiciones del encarcelamiento de estos presos, prohibiéndoles el uso de teléfonos, o impidiéndoles con mamparas opacas la visión de los familiares que van a visitarlos.

El número dos del departamento de prisiones en Cisjordania, Aisa Karkara, ha declarado esta mañana que "la huelga de hambre ha terminado tras un acuerdo alcanzado hoy entre representantes de los presos palestinos y dirigentes del Servicio de Prisiones de Israel (SPI)". Sin especificar cuáles han sido los acuerdos alcanzados, Karbara ha anunciado que "las condiciones de vida de los prisioneros van a mejorar". Más en concreto, ha señalado que "el fin de la huelga de hambre supone una alegría en particular para los familiares de los detenidos", por lo que se podría pensar que uno de los acuerdos alcanzados sería el de acabar con la prohibición del contacto visual entre los prisioneros "de seguridad" y sus familiares.

Por su parte, las autoridades israelíes han negado desde el comienzo de la huelga toda información sobre negociaciones con los presos. Desde el principio de la huelga, el SPI retiró televisores, radios y periódicos de las celdas, además de la sal y todos los líquidos, menos el agua, a fin de privar a los presos de cualquier apoyo que les permitiera prolongar el ayuno. Asimismo, suspendió las visitas de familiares y de abogados y entabló una "guerra psicológica" con medidas como hacer barbacoas delante de las celdas de los presos.

Más de 8.000 palestinos se encuentran en cárceles o centros de detención israelíes tras haber sido detenidos por el Ejército durante sus redadas diarias en Cisjordania y la franja de Gaza.