Detenido por no incitar al odio

A veces fantaseo con que los telefonistas de taxis tienen un día tonto y mezclan los que llevan a los invitados de tertulias de tele y radio, y aparecen donde no deberían estar

Isaiah Berlin, en octubre de 1992.
Isaiah Berlin, en octubre de 1992.Sophie Bassouls/Sygma/Getty Images / Getty

“Me aburre leer a la gente que, por así decirlo, es aliada, a quienes piensan más o menos como yo. Y es que a estas alturas determinadas cosas parecen básicamente un catálogo de lugares comunes. Todos las aceptamos, todos creemos en ellas. Lo interesante es leer al enemigo, porque este atraviesa las defensas, encuentra los puntos débiles. Me interesa saber qué es lo que falla en las ideas en las que creo, saber por qué estaría bien modificarlas o incluso abandonarlas”. Lo decía Isaiah Berlin, qu...