Icon para Gin MG
Contenido patrocinado por una marca

Para ‘bartenders’ navideños: cómo servir el gin-tonic perfecto (y sin artificios) estas fiestas

No hace falta más que tónica, un twist de limón, algo de hielo y una ginebra auténtica, natural y muy nuestra como Gin MG para bordar un combinado tan clásico como insuperable que dejará a tus comensales boquiabiertos.

Hace tiempo que el gin-tonic dejó de ser una moda para consagrarse como un trago indispensable en aperitivos, sobremesas y noches que empiezan mucho antes de que caiga el sol. No en vano, España es uno de los mayores consumidores de ginebra del mundo y este destilado es ingrediente protagonista tanto de cócteles de autor como del clásico gin tonic que no necesita más que ingredientes de calidad, sin pretensiones, para ser un éxito asegurado. Ahora que las reuniones familiares navideñas están a la vuelta de la esquina y las quedadas con amigos y compañeros de trabajo se multiplican para festejar la Navidad y los últimos días del año, merece la pena tomar nota para preparar un combinado de sobresaliente.

Lo principal para lograrlo, claro, es elegir una ginebra a la altura. Gin MG se posiciona como una opción imprescindible para aquellos que buscan un sabor auténtico que no necesita artificios para disfrutarse en todo su esplendor. Creada siguiendo la receta original que su creador, Manuel Giró, formuló en 1940 a base de alcohol de cereales de la máxima calidad, enebro de campos propios, una elaboración tradicional en alambique de cobre y una graduación de 40% vol, esta ginebra española pone de relieve que el sabor de siempre es el que mejor funciona. No en vano, es una de las primeras ginebras que nacieron en nuestro país gracias a la experiencia de MG destilerías, casa fundada en 1835.

De ahí que no se necesiten florituras para disfrutarla en todo su esplendor creando el brebaje perfecto para degustar en compañía –o no– estas fiestas. Puedes pedir un gin tonic de Gin MG en tu bar de confianza, ese en el que acumulas decenas de anécdotas y que incluso has llegado a cerrar en más de una ocasión, o directamente prepararla en casa siguiendo la receta de los grandes bartenders. Utilizando un vaso long-drink, primero debemos agitar los hielos –cinco o seis– para asegurarnos de que el vaso está bien frío y deshacernos después del agua sobrante. Puedes añadirle si quieres un twist de limón, pero para lograr la excelencia basta con unos 4 o 5cl de Gin MG y una buena tónica premium, que deberás servir despacio para conservar las burbujas. Por último, mézclalo todo a la vez, de arriba abajo, y espera antes de dar el primer trago. Con apenas 60 segundos de reposo conseguirás que todos los ingredientes se unan y que el sabor, tan auténtico y natural como recordabas, sea óptimo. En la comida de este próximo 25 de diciembre sustituye ese malogrado ‘cóctel-ensalada’ por este que de verdad disfrutas y sabes que no dará lugar a error. Porque como aseguran desde la marca: “El gin-tonic se toma de muchas maneras. Nosotros nos lo tomamos muy en serio”.

Una prueba más de ese carácter atemporal y auténtico que llevan perfeccionando durante más de tres generaciones es su nueva botella, un homenaje a la de 1940 y a la receta de entonces que Gin MG ha querido recuperar ahora. Su diseño con un punto retro viene a dejar claro que estamos ante una ginebra clásica muy de aquí y que esta Navidad comercializan en un pack con vaso grande perfecto para regalar… o regalarte. Su apuesta por la tradición queda reflejada no solo en el contenedor, sino también en el contenido, con un punto perfecto de alcohol para conseguir una ginebra extra seca con el equilibrio y el balance ideados precisamente por su creador.

Sabrosa y delicada en boca, cuenta con una notable presencia de las bayas de enebro, ingrediente principal de un destilado de corte clásico que se prepara siguiendo el método London Dry Gin. Precisamente por lo importante que resulta la presencia de esta planta, en Gin MG la cultivan y recogen ellos mismos en su finca de Teruel. Un dato que pone de relieve el carácter tradicional de la marca y la importancia que concede a utilizar ingredientes de proximidad y 100% naturales. El resultado es una ginebra transparente y aromática –también brillante y metálica si la miramos a través del vaso– que se destila artesanalmente en alambiques de cobre. Y todo se hace a mano como la primera vez que se formuló la receta hace más de 80 años: desde el control de la temperatura o las separaciones de colas y cabezas del destilado hasta la limpieza de las mismas una vez termina el proceso.

Al margen de tendencias pasajeras y modas caducas, el éxito de la ginebra, lejos de esfumarse, se consagra con tragos clásicos y sabores incombustibles que defienden la autenticidad en tiempos de (a veces) demasiado artificio. El espíritu navideño se antoja como la excusa perfecta para recuperar ese sabor de siempre que devuelve recuerdos pretéritos y construye otros nuevos. Y como casi siempre nos repetimos estos días, lo genuino está en los pequeños detalles. A veces en un vaso de ginebra, tónica, hielo y limón.

Disfruta de un consumo responsable. 40º

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS