Warren Ellis, la estrella del rock que ha creado un santuario para animales maltratados

La mano derecha del legendario músico Nick Cave ha hecho la inversión de su vida: comprar 5.000 metros cuadrados de terreno en Indonesia para cedérselos a animales maltratados por el hombre

Collage del músico Warren Ellis que acaba de financiar un centro de acogida de animales en Indonesia.
Collage del músico Warren Ellis que acaba de financiar un centro de acogida de animales en Indonesia.Blanca López

Cuando Warren Ellis (Australia, 57 años) asoma su barbada testa por la pantalla del ordenador, lo primero que uno piensa es que no ha tenido una buena noche. La videollamada le pilla en París, de gira junto a su socio Nick Cave. “Hacía mucho que no tocábamos en directo y estoy agotado”, confirma. “Han sido 25 noches seguidas y ese ritmo me agotaba incluso cuando era joven”. Mano derecha de Cave en su banda The Bad Seeds desde 1993, el sulfúrico violinista —multiinstrumentista, más bien— tuvo un 2021 ajetreado: publicó dos de los discos más aclamados del año, Carnage (junto a Cave) y She Walks In Beauty (arropando a Marianne Faithfull), además de editar El chicle de Nina Simone (Alpha Decay), peculiar libro sobre la vida de la cantante. Pero, sobre todo, Warren Ellis ha financiado un santuario para animales salvajes en Indonesia, llamado Ellis Park.

“Es raro, porque jamás he estado allí y ahora se ha convertido en algo fundamental. No podría imaginar mi vida sin esto. Aunque los verdaderos héroes son Femke y su equipo de voluntarios”, alega. Femke den Haas es una veterinaria neerlandesa que lucha contra el tráfico ilegal de fauna silvestre en Indonesia desde 2002. En 2008 creó la ONG Jakarta Animal Aid Network (JAAN) y, en 2017, el refugio Sumatra Wildlife Center, donde cuida a los animales rescatados antes de volver a liberarlos. Pero algunas de esas criaturas acaban tan traumatizadas por el maltrato humano que no pueden volver a la naturaleza.

Ahí es donde entran Ellis y su socia, Lorinda Jane. Fue ella quien, en febrero de 2021, puso en contacto a Den Haas con Ellis. “Antes de acabar la conversación, ya estaba fascinado con ella”, recuerda el músico. “Me ofreció un recorrido virtual por el refugio que había construido en Sumatra y me contó que necesitaba ampliarlo con un centro permanente para los animales que no podían ser liberados. Cuando me enseñó imágenes de Rina, una pequeña mona sin brazos que habían rescatado de un traficante de fauna salvaje, lo tuve claro”.

Rina es ahora el símbolo de Ellis Park. Su dueño asegura que ayudar económicamente a Den Haas para comprar los 5.000 metros cuadrados del parque y divulgar la labor de esta ONG es de lo mejor que ha hecho en la vida. Planea adquirir un terreno adyacente para erigir un santuario de elefantes, construir un centro veterinario y plantar árboles frutales por la propiedad para que el proyecto sea autosuficiente.

Instalado en París desde los noventa junto a su esposa y sus dos hijos, Ellis recuerda que su encuentro con el fotógrafo naturalista Vincent Munier cambió su forma de ver las cosas. Compuso la banda sonora de su documental La panthère des neiges (2021), sobre el hábitat tibetano del leopardo de las nieves, que se llevó el César. “Me abrió a algo desconocido”, confiesa. “Mi vida creativa siempre había sido más importante que nada, al margen de mi familia, pero la sensación de comunidad que me proporciona el santuario es incomparable”.

Y se emociona al enumerar a los inquilinos de su Arcadia de lisiados: osos a los que les han arrancado los dientes para que la gente se pueda sacar fotos con ellos, macacos con daños cerebrales a causa de los golpes recibidos o gibones que fueron encadenados durante años para disfrute de turistas. “¡Hay tantas víctimas de la crueldad humana! Es salvaje como tratamos a los animales”, lamenta. “En Indonesia, donde conseguir dinero es complicado, puedo entender que alguien gane 2.000 dólares por disparar a un orangután, arrebatarle a su cría y venderla. Pero no lo justifica”.

El músico, que dejó de comer carne en 2013 —sí toma pescado ocasionalmente—, menciona la película La sangre de las bestias (1949), como el detonante que le hizo dar ese paso. “Muestra imágenes de mataderos en París”, explica. “Y aunque no creo que se rodara con el propósito de volver vegetariano a nadie, es importante saber lo que sucede antes de que tu comida llegue al plato. También me di cuenta de que era de lo poco que como individuo podía hacer para frenar el calentamiento global”.

Aun así, se manifiesta moderadamente optimista respecto al cambio climático. “Si asumimos que todo está perdido, entonces seguro que lo está”, afirma. “Mientras podamos hacer algo al respecto, hagámoslo, por pequeño que sea. Gracias a pequeñas acciones ocurren cosas realmente relevantes”. Cuando observa a sus hijos, de 20 años, descubre una idea del mundo totalmente diferente de la que él tenía con esa edad: “Yo únicamente pensaba en drogarme, emborracharme y follar. No era rock’n’roll lifestyle, simplemente era lo que todos hacíamos. Su generación tiene demasiado por lo que preocuparse. Solo espero que con Ellis Park pueda dejar el mundo algo mejor de como me lo he encontrado”.

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