Los astilleros, al borde del naufragio
Cientos de miles de millones de pesetas del contribuyente han subvencionado el funcionamiento de un sector ruinoso
Al fin, todos santos
Cada 22 minutos muere un vecino de Madrid. Si la bomba destructora nos indulta, jamás obtendremos sepultura perpetua en el gran cementerio. Todo está completo entre marmolinas sintéticas, flores de plástico y los gases del autobús número 110.