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La mansión soñada de Stella McCartney en Escocia recibe críticas por invadir un bosque de robles y molestar a nutrias

La antigua propietaria del terreno en las Tierras Altas ha presentado una queja formal porque asegura que la casa de más de 5,7 millones de la diseñadora y su marido tendrá un impacto significativo en la “preciosa flora y fauna”

Stella McCartney mansión en Escocia
Alasdhair Willis y Stella McCartney durante el primer día de la Laver Cup en el O2 Arena, el 23 de septiembre de 2022 en Londres, Inglaterra.Julian Finney (Getty Images for Laver Cup)

La diseñadora Stella McCartney (Londres, 52 años) es conocida por su compromiso con el medio ambiente y su constante búsqueda de una forma sostenible de hacer moda. Nunca ha empleado la piel de animal en sus diseños y apuesta por tejidos novedosos, como el poliéster reciclable, la piel extraída de setas y las lanas de bajo impacto ambiental. La hija de la leyenda de los Beatles Paul McCartney es un ejemplo de respeto al entorno en su industria, pero ahora hay quien se cuestiona si ese respeto lo traslada también al ámbito personal. La pregunta surge después de que los planes de McCartney y su marido, Alasdhair Willis, director creativo de Adidas, de construir una mansión de cinco millones de libras (más de 5,7 millones de euros) en Tierras Altas (Escocia) haya sido puesto en duda por su impacto ambiental.

Medios británicos como The Times y Daily Mail afirman que Karen White, la antigua propietaria del terreno en Commando Rock (en la localidad escocesa de Glenuig), se ha opuesto formalmente a los diseños de la casa modernista que la pareja plantea, después de que los lugareños y visitantes de la zona presentaran más de 50 quejas al respecto en el Ayuntamiento. La mujer, que ahora vive en Taunton (Inglaterra), presentó una carta al consejo de Tierras Altas argumentando que la propuesta de los diseñadores tendría “un impacto innecesario en la sensible ecología y el paisaje” de la zona. Además, White añadió que estaba “conmocionada” por los diseños presentados por el matrimonio, después de que los abogados de McCartney le aseguraran que la casa que planeaban construir sería “modesta” y con una “huella ligera”.

White obtuvo el permiso de planificación para una casa familiar permanente en este terreno en 1999, que era “extremadamente sensible dada la naturaleza del sitio y se tuvo mucho cuidado para hacer que la casa fuera discreta y apropiada para el impresionante entorno”, explica en su escrito, al que han tenido acceso varios medios británicos. En este sentido, la antigua propietaria considera que la mansión que plantean McCartney y Willis no está en consonancia con el área. “En primer lugar, el sitio es muy hermoso y ecológicamente sensible. Tiene un bosque de robles centenarios, así como árboles paisajísticos significativos. La propuesta original de 1999 se consideró con mucho cuidado para garantizar que el edificio tuviera un impacto mínimo en la flora y la fauna y, en particular, en el antiguo bosque y los importantes pinos del paisaje”, alega. “Este no es el caso de la propuesta actual. La huella del edificio se ha desplazado más hacia el mar mediante la adición de dos nuevas alas, una de las cuales incide en el antiguo bosque de robles y la otra invade el borde del acantilado y, por lo tanto, requiere la eliminación de pinos maduros”, añade.

También se ha planteado el temor de que los planes propuestos por el matrimonio puedan tener un impacto negativo en el bienestar de las nutrias de la zona, pero los arquitectos de Brown & Brown, encargados del proyecto, aseguran que “no había evidencia” de este tipo de animales en el sitio. “Las nutrias no aparecen bajo demanda. El hecho de que el arquitecto haya visitado la zona y no se haya encontrado con ellas no significa que no estén allí. En numerosas ocasiones durante los últimos 50 años he visto nutrias solitarias, parejas de nutrias y familias en las rocas y no hay duda de que se sentirían perturbadas si se permitiera que este edificio siguiera adelante”, justifica White, que insiste en que los argumentos dados por el arquitecto para trasladar la casa “no tenían sentido” y la construcción tendría un impacto significativo en la “preciosa flora y fauna”. Brown & Brown, por su parte, ha escrito al Ayuntamiento de Tierras Altas calificando de “inexactos” algunos de los comentarios presentados por los lugareños en sus quejas formales.

McCartney y Willis, que están casados desde 2003 y tienen tres hijos, compraron la parcela de terreno por unas 450.000 libras (algo más de 517.900 euros). Los planes para la propiedad propuesta, que se presentaron el pasado mes de febrero, según The Times, aún tienen que pasar por el comité de planificación del consejo. Esta propuesta incluye una declaración de diseño de los arquitectos que establece que se utilizará una “paleta de materiales simples con una mezcla contemporánea y complementaria de piedra natural escocesa en bruto”, así como hormigón y acero resistente a la intemperie.

El arquitecto Alan Dunlop, uno de los más destacados de Escocia, argumentó previamente a favor del plan, describiéndolo como “un proyecto excepcional”. “Mejorará el área, no la restará. Si los planes se ven en su contexto y la gente entiende cómo se asentará en la tierra y lo mira objetivamente, creo que estarán de acuerdo en que ha sido pensado con sensibilidad”, comentó en una entrevista con The Scottish Mail on Sunday. En su opinión, “los comentarios que se oponen al proyecto tienen un tono nacionalista” y “hay un elemento anticelebridad en ellos”.

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