El rey Guillermo de Orange acompaña al príncipe Enrique de Inglaterra al cierre de los Juegos Invictus

Meghan Markle, esposa del duque de Sussex, regresó antes a Estados Unidos. La competición para veteranos heridos en acto de servicio se celebrará en 2023 en Alemania y en 2025 en Canadá

El príncipe Enrique de Inglaterra y el rey Guillermo de Holanda animan a los participantes de la final de baloncesto en los Juegos Invictus este viernes.Foto: PETER DEJONG (AP) | Vídeo: REUTERS

El príncipe Enrique de Inglaterra se ha despedido este viernes en Países Bajos de la quinta edición de los Juegos Invictus para militares heridos en acto de servicio. Su esposa, Meghan Markle, regresó el lunes a Estados Unidos para estar con los hijos de ambos, Archie y Lilibet, de 2 años y 9 meses, respectivamente. El duque de Sussex, que estuvo en el Ejército durante una década, ha recibido la visita del rey Guillermo de Orange durante la jornada final. Ambos han posado relajados para la prensa y han seguido la final de baloncesto en silla de ruedas entre Estados Unidos y el equipo holandés. Las próximas ediciones de los juegos tendrán lugar en Alemania (2023) y en Canadá (2025).

La pandemia obligó a posponer los Juegos Invictus entre 2020 y 2021, y esta vez han participado más de 500 veteranos de una veintena de países. El rey Guillermo ha estado muy afectuoso con el nieto de la reina Isabel II y ha asegurado sentirse muy orgulloso de que el conjunto holandés haya llegado a la final de básquet. “Pero, sobre todo, me enorgullecen estas personas, que han servido a su país, han ayudado a otros, han caído heridos y han recuperado las riendas con el deporte”, ha dicho. Ambos han animado a los equipos: el de casa, para el rey, y el de su nuevo hogar para Enrique. Han ganado los estadounidenses por 51-9 puntos. La gran ausente ha sido Meghan Markle, que estuvo en la ceremonia de apertura del pasado 16 de abril y volvió el lunes a Montecito (California), donde residen ahora los duques de Sussex. Poco antes de su marcha, confesó en una sesión de lectura para niños que “echaba mucho de menos a sus hijos”.

Ha sido una semana intensa para el príncipe Enrique. A título privado, ha aprovechado su primer viaje a Europa junto con su esposa para ver a su abuela, que cumplió el jueves 96 años. La corona británica guarda silencio sobre este tipo de visitas, pero tanto los comentarios sobre la seguridad de la soberana, como la reticencia a la hora de mencionar a su padre, el príncipe Carlos, le ha valido a Enrique duras críticas en los medios de su país. Un desencuentro que no ha ensombrecido su actitud durante los juegos, marcados por el espíritu de superación de los participantes y que han contado también con la presencia del equipo de Ucrania.

El presidente Ucranio, Volodímir Zelenski, dio permiso a los veteranos para que participasen, “aunque volveremos a casa en cuanto acaben”, ha declarado a la televisión holandesa Pavlo Kovalski, uno de ellos. Un compañero murió en la contienda poco antes de viajar, y otro ha sido hecho prisionero de guerra, de modo que sus emociones para los participantes eran encontradas, pero agradecían “poder entrenar en paz durante unos días”.

El holandés Jelle van der Steen, del equipo de baloncesto en silla de ruedas, ha protagonizado uno de los momentos más emotivos de la semana. Tuvo que ser operado y se retiró del conjunto, pero le llevaron en camilla a la pista para que asistiera al inicio del partido. El príncipe le saludó efusivamente subrayando la camaradería imperante. “Invictus [invencible, en latín] trata de estimular la recuperación, el respeto y comprensión hacia los que han servido a su país”, según los organizadores. “Todos sabemos lo que ha ocurrido antes de venir. Nos entendemos y conocemos el terreno pisado”, dijo Enrique en la apertura. Él mismo fue enviado en dos ocasiones a misiones en Afganistán, así que puede intercambiar bromas con los veteranos, muchos de ellos mutilados o con estrés postraumático. “Que disfruten y esta sea una experiencia inolvidable. Es lo que deseo y en lo que me empeño”, declaró el nieto de Isabel II a la televisión holandesa, donde le regalaron los famosos barquillos rellenos de melaza (stroopwafel, en neerlandés), nombre que se lanzó a pronunciar entre risas.

Enrique de Inglaterra fundó la competición en 2013 después de asistir a una similar, pero solo para veteranos de Estados Unidos. En 2017, aprovechó la edición celebrada en Canadá para aparecer por primera vez con Meghan. Muy compenetrado con su esposa, ella ha combinado en Países Bajos ropa informal con vestidos de marca, y ha lucido propias y algún recuerdo familiar. Entre estos, un reloj de pulsera de la fallecida princesa Diana, madre del duque. Este ha pasado del traje azul marino de la primera jornada a no quitarse la camiseta con el logotipo de los juegos. Fuera del parque de Zuiderpark, sede del certamen, se ha calado una gorra para intentar pasar desapercibido en sus salidas privadas. Si bien ha gozado de protección en Países Bajos, se ha movido con tranquilidad en un entorno donde se siente parte del grupo y lo demuestra.

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