Rhed era Rocco: el hijo de Madonna y Guy Ritchie vende cuadros por 30.000 euros bajo pseudónimo

El joven, de 21 años, expone sus pinturas en una galería londinense, aunque las críticas son contradictorias con respecto a la calidad de su arte

Rocco Ritchie, en una fiesta en el londinense barrio de Mayfair, en octubre de 2021.
Rocco Ritchie, en una fiesta en el londinense barrio de Mayfair, en octubre de 2021.Ricky Vigil Moran (GC Images)

Cuando empiezan sus andaduras profesionales, los hijos de famosos (sobre todo de famosos muy famosos) suelen aprovechar el tirón popular de sus progenitores para hacerse un hueco en la industria que sea, cine, música, arte. Sin embargo, parece que el único hijo en común que tuvieron la archiconocida cantante Madonna y el director de cine británico Guy Ritchie ha preferido el anonimato para labrarse su propio nombre en el mundo de la pintura. Porque, ahí, Rocco Richie, de 21 años, es simplemente Rhed.

El joven Ritchie es pintor y está representado por la galería londinense Tanya Baxter Contemporary desde 2018, cuando realizó su primera exposición. De hecho, la galería afirma que desde aquella muestra “fue aclamado como un nuevo Basquiat”. “Tenía un estilo, una emoción en sus pinturas. Con un ecléctico bagaje cultural, con una niñez a caballo entre Nueva York y Londres, sus pinturas exudaban una mezcla muy atrayente de inocencia y confianza”, afirman en su biografía, donde explican que se mudó a Londres hace unos años para estudiar Bellas Artes y que “rinde reverencia a los artistas de la escuela de Londres, como Auerbach, Lucien Freud, Francis Bacon y David Hockney”. Además, se destaca que tras su paso por la escuela de Bellas Artes cursó estudios en Central Saint Martins y después se unió a la Real Escuela de Dibujo de Shoreditch. Una completa biografía en la que en ningún momento proclaman la auténtica identidad del tal Rhed, cuyas obras, al parecer, se venden por casi 30.000 euros, según la prensa especializada.

Sin embargo, ha sido una inocente foto de un amigo, además de la visión de un avispado tabloide, las que han destapado a Ritchie. A mediados de diciembre, el empresario Jerrod Blandino, fundador de la firma de maquillaje Too Faced, subió a su cuenta de Instagram —con 280.000 seguidores— una imagen suya junto a su amigo Rocco. Y como pie de foto escribía: “Los artistas están aquí para alterar la paz y este chaval está poniendo las cosas patas arriba. Muy orgulloso de añadir esta increíble pieza a nuestra colección, del supertalentoso artista Rocco Ritchie”. Tras ambos, había una pieza de Rhed.

Fue el diario Page Six quien, tras ver la imagen y comparar las idénticas biografías de Rhed y Rocco, se dio cuenta entonces de que Ritchie era quien se escondía tras ese pseudónimo. De hecho, Madonna y Ritchie acudieron a la inauguración de la exposición del entonces anónimo Rhed en 2020. Aunque se pusieron en contacto tanto con la galería de Tanya Baxter como con los representantes de Madonna, ambos han permanecido en silencio.

Desde la galería y, de forma lógica al ser uno de sus representados, la obra de Rocco Ritchie es ampliamente alabada. Se habla de la fascinación por el cine que el joven vivió en su adolescencia, “que le inspiró a crear guiones, cortos y fotografías”, y también de que “ama la música y es un elemento integral de su arte”. También explican que crea “autorretratos y retratos de familiares y amigos con una gran intensidad psicológica”.

La galería cita en su perfil a una crítica de arte llamada Hilary Binks que destaca que “Rhed es un pintor del siglo XXI y habla en nombre de la generación milénica”. También cita a Godfrey Barker, especialista en el mercado del arte que ha escrito para medios como la BBC, el Daily Telegraph o el Evening Standard, que dice del joven que es “un producto auténtico, puro y no diluido del siglo XXI” y reconoce que “aunque no es un prodigio, ha madurado a una velocidad de vértigo”.

Sin embargo, no toda la crítica está de acuerdo con todas esas alabanzas. Para Jonathan Jones, crítico especializado en arte de The Guardian, “sus pinturas son torpes esfuerzos adolescentes sin signo de originalidad o vigor”. “Eso no significa que no se convierta en un artista mejor con el tiempo. La pintura requiere esfuerzo”, afirma, explicando que sus trazos son “amateur, imitando vagamente a Picasso o Modigliani, algo que podrían haber hecho un millón de chicos jóvenes”.

Para Jones, además, la galería “debería estar avergonzada por empujar cínicamente a estos jovencitos aún no preparados al mercado”. “Le comparan con artistas como Banksy y Basquiat pero, para ser honestos, a lo único callejero a lo que me recuerda es a [la calle] King’s Road, donde este tipo de arte malo se venderá probablemente a pijos tontos”. Aunque para comentario elegante a la par que destructivo el de Rachel Campbell-Johnston, crítica de arte de The Times, que no ha dudado en decir que “el talento no necesariamente viene de familia”. Parece que Rocco tendrá que seguir ejercitando los pinceles para ser tomado realmente en serio por crítica y público.

Sobre la firma

María Porcel

Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual, es Máster de la Escuela de Periodismo UAM-El País, lleva más de una década vinculada a EL PAÍS. Ha pasado por Cadena Ser, SModa y El HuffPost, donde implementó la estrategia de Redes Sociales y trabajó en la sección de Tendencias. También ha escrito para Vanidad, Business Insider o Marie Claire.

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