Las extravagancias del polémico rey de Tailandia

Pasar la cuarentena con su harén en Alemania, repudiar a la concubina real y luego perdonarla o darse un baño de masas en plena pandemia son algunos de los escándalos de Maha Vajiranlongkorn

El rey Maha Vajiralongkorn y la reina Suthida, en un viaje en el metro de Bangkok, el pasado 14 de noviembre.
El rey Maha Vajiralongkorn y la reina Suthida, en un viaje en el metro de Bangkok, el pasado 14 de noviembre.ROYAL HOUSEHOLD BUREAU / Reuters

No hay duda de que Tailanida es una de las monarquías más fastuosas pero también de las más cuestionadas y, en los últimos tiempos, hablar de Maha Vajiralongkorn, el rey de Tailandia, es sinónimo de escándalo. El último lo ha protagonizado junto a su esposa, la reina Suthida, durante un viaje en metro en el que los monarcas están sentados y rodeados de un séquito que se arrodillan o sientan en el suelo para estar a una altura inferior a la de su rey.

Estas imágenes llegan justo una semana después de hacerse públicas otras fotografías que han puesto al rey de Tailandia en el punto de mira. Se trata de la que fuera su tercera esposa, Srirasmi Suwadee, de quien se divorció hace seis años tras 13 de matrimonio y madre de su único hijo varón. Suwadee fue acusada de estar involucrada en las corruptelas de su familia, lo que desembocó en un divorcio y el consiguiente repudio en 2014. La princesa fue desterrada a una aldea y separada de su hijo, el príncipe Dipangkorn Rasmijoti, de 15 años, que vive con el monarca y con el que ella no mantiene contacto. Suwadee permanece en arresto domiciliario y no había sido vista hasta ahora, cuando un internauta ha difundido por Twitter unas fotografías de la princesa con la cabeza afeitada y viviendo sola en Rarchaburi. Según el mensaje que acompaña las imágenes, no puede salir de casa y se dedica a la jardinería.

A principios de este mismo mes otras imágenes de Maha Vajiralongkorn con sus dos hijas, cuya historia es fiel reflejo de la frenética vida amorosa del monarca, corrían como la pólvora. Se trata del baño de multitudes que el monarca se dio en Bangkok en plena pandemia por el coronavirus, donde la distancia de seguridad, las mascarillas y evitar el contacto físico brillaron por su ausencia. No solo fue polémico por no cumplir con las medidas de seguridad, sino porque en contraposición a ese baño de masas se encontraba el descontento social a causa del comportamiento del monarca que ha sumido al país en días de manifestaciones.

Otra de las polémicas que se atribuyen al rey tailandés es la de autoregalarse una “consorte imperial”, la primera en casi un siglo. Ese fue el título que recibió Sineenat en agosto de 2019, durante una ceremonia televisada para toda la nación. A la izquierda de Vajiralongkorn estaba sentada la reina Suthida, con quien había contraído matrimonio en mayo de ese mismo año.

Poco se conocía de ella más allá de que había empezado como enfermera y que durante su relación amorosa con el entonces príncipe heredero se incorporó al aparato de seguridad estatal, donde desempeñó las funciones de guardia de seguridad, piloto y paracaidista hasta ser nombrada general de las Fuerzas Armadas por Vajiralongkorn. Solo dos meses después de su nombramiento real, Sineenat fue repudiada en público y despojada de todos sus títulos, acusada de “deslealtad” y “desobediencia”. Pero del mismo modo en que Sineenat cayó primero en gracia y luego desgracia, su suerte dio otra vuelta de tuerca el pasado septiembre, cuando abandonó el correccional femenino de Lat Yao al que fue destinada y pasó a formar parte del harén del monarca en Alemania.

La foto de la ceremonia de boda en Bangkok el 1 de mayo de 2019 también fue muy comentada al mostrar a la reina Suthida inclinada sumisamente a los pies del rey Maha Vajiralongkorn.

Pese a la ley que castiga con 15 años de cárcel a quienes difamen a la familia real tailandesa, el rey Maha Vajiralongkorn acumula un escándalo tras otro. Hace unos años prohibió la difusión de unas imágenes en las que se le veía con un atuendo nada apropiado: unos pantalones vaqueros, en chanclas y una especie de top de tirantes que dejaba al descubierto todos sus tatuajes.

A Maha Vajiralongkorn se le da mucho mejor vivir como un rey que actuar como tal. Al fin y al cabo, ha dedicado su vida a prepararse para los placeres más que al gobierno. El pasado mes de marzo salió a la luz que, ante la amenaza del coronavirus, el monarca tailandés optó por aislarse del mundo reservando un hotel entero en el sur de Alemania para uso y disfrute de él y su corte, que incluye una veintena de concubinas. No es la única vez que el Rama X abandona el país en momentos clave. A diferencia de su predecesor, el rey Bhumibol, quien siempre contó con la veneración de la mayoría de sus súbditos y no abandonó el reino en sus últimos 24 años de vida, Vajiralongkorn pasa la mayor parte de su tiempo en su mansión en Baviera, al borde del Lago de Starnberg.

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