El resurgir de Dani Rovira a los 40 años

Tras superar un linfoma, el actor vuelve con fuerza: ha terminado el rodaje de la película ‘Mediterráneo’ y retoma su trabajo en el teatro y la televisión. “Estoy sano como una pera”

Dani Rovira en el Festival de Málaga de 2019.
Dani Rovira en el Festival de Málaga de 2019.Europa Press

Ha vivido un confinamiento, superado un cáncer, grabado una de las películas que más le ha impactado en su carrera y ahora prepara la vuelta a esos orígenes que le catapultaron a la fama con un programa de humor en la televisión. Tras un arranque de año agridulce para Dani Rovira (Málaga, 1980) el actor parece que llega más pleno que nunca a los 40 que celebra este domingo.

Esta semana el ganador de un Goya por Ocho apellidos vascos terminaba el rodaje de Mediterráneo, su primer largometraje después de superar el linfoma de Hodgkin que le fue diagnosticado en marzo. Una batalla a la que se enfrentó desde el principio con optimismo, mucho, y también con gran sentido del humor, autodenominándose cabeza de kiwi por los estragos que la enfermedad comenzó a dejar en su cuerpo durante los primeros meses. Atrás ha quedado la imagen de un Rovira extremadamente delgado, sin pelo y con ojeras. Ahora luce de nuevo una barba poblada y unos músculos moldeados a base de horas corriendo y desfogándose contra el saco de boxeo.

No ha bajado la guardia en estos dos meses que ha durado la grabación de Mediterráneo, que se ha realizado entre Grecia y España. Entre escena y escena, el actor volvía a ponerse sus zapatillas de correr y salía a hacer ejercicio. Como licenciado en Ciencias de la Actividad Física y como “un apasionado del deporte”, como él mismo ha contado en varias ocasiones, poco a poco ha ido retomando esa rutina que hubo de paralizar durante los meses del tratamiento contra el cáncer. También porque para la película tenía que estar en plena forma. Rovira interpreta en Mediterráneo a un socorrista que queda impactado tras ver la foto del pequeño niño sirio Aylan Kurdi, que murió ahogado en una playa de Turquía en septiembre de 2015. Decide entonces marcharse a la isla griega de Lesbos para ayudar a los migrantes que llegan tras atravesar el mar. La película está basada en la historia de Óscar Camps (Eduard Fernández) y Gerard Canals (Dani Rovira), que tras vivir esa experiencia fundaron la iniciativa Open Arms para ayudar a los refugiados que se lanzan a peligrosas travesías en el mar Mediterráneo.

La enfermedad del malagueño no ha sido lo único que ha puesto contra las cuerdas las casi ocho semanas que ha durado el rodaje de la película. Influyó también la pandemia, el riesgo de incendios, los huracanes, el constante oleaje y los ataques de grupos de neonazis contra refugiados que el equipo presenció durante su estancia en Grecia. Pero todo ha merecido la pena. “Es una película necesaria que hará de espejo a toda la sociedad. En el momento en que están muriendo decenas de miles de personas en el Mediterráneo, nos atañe y nos debería doler a todos. Es un fracaso humanitario”, reflexiona Rovira en una entrevista con Efe, donde habla del que ha sido uno de los proyectos más interesantes e impactantes en los que ha trabajado: “Si tuviera que resumir esta película en una palabra sería ‘milagro’. Milagrosamente superé el cáncer. Sobreviví, y a tiempo para hacer esta película”.

Milagro o no, de lo que no hay duda es de que Dani Rovira está de vuelta y con muchas ganas. Tras grabar las últimas escenas en una playa de Mataró, Barcelona, y a falta del estreno en la gran pantalla previsto para mediados de 2021, el humorista ha regresado a Madrid, a la casa de la sierra que adquirió hace un año y donde se recluyó durante el confinamiento y su enfermedad. Allí se ha reencontrado con sus tres perros y pronto lo hará con su familia y amigos de su Málaga natal, donde volverá al teatro tras la pausa provocada por la pandemia y su propia enfermedad. Después de varios años organizando a través de su Fundación Ochotumbao la iniciativa solidaria Improviciados en la ciudad andaluza, la crisis sanitaria ha cancelado en esta ocasión el show que realizaba junto a su pareja, la actriz Clara Lago, y el humorista Rafa Villena. En su lugar, el cómico actuará los próximos 11 y 12 de noviembre en Málaga con su espectáculo Odio, cuya recaudación irá destinada también a causas solidarias.

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No es la única función que Rovira tiene entre manos. Ya ha comunicado que el próximo mes de marzo regresa al Teatro Gran Vía de Madrid con la segunda temporada de ese mismo espectáculo. Además, por si fuera poco, el intérprete de éxitos como Superlópez o 100 metros también prepara su regreso a la televisión. Casi emulando sus orígenes hace ya más de una década cuando se dio a conocer con sus monólogos de humor en El club de la comedia, el cómico debutará como presentador en un nuevo espacio de entretenimiento de TVE, donde se incluirán sketches cómicos, entrevistas y reportajes y se emitirá en prime time. Y si lo profesional marcha bien para Dani Rovira, no tiene queja de lo personal. Continúa su relación con su “compañera de vida” Clara Lago, quien en estos momentos está rodando en Argentina, y a quien agradeció que estuviese a su lado durante toda su enfermedad. Y, además, los médicos acaban de comunicarle que tres meses después de vencer el cáncer todo sigue perfecto. “Los médicos ven aquí que, en mi primera revisión de los tres meses estoy sano como una pera. Y eso es una alegría. Y os lo comparto”, escribió el jueves en su Instagram. Una buena noticia más para celebrar su 40 cumpleaños.

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