Música

Pau Donés escribió la letra de su propio final

Conocedor de su gravedad, dejó el tratamiento del cáncer que padecía desde 2015, llamó a los suyos y grabó su último trabajo con homenaje incluido a su hija

Pau Donés, en el hotel Praktik Metropol de Madrid en 2018.
Pau Donés, en el hotel Praktik Metropol de Madrid en 2018.Samuel Sánchez

Autor con mano para la sencillez y la alegría, con raíces en el mundo latino y sus cadencias, escritor de frases casi tautológicas que calaban fijándose en la memoria como tatuajes, Pau Donés volvió sobre sus pasos justo en el instante de encarar los últimos meses de su vida, en ese disco-testamento en el que fue latino como en sus comienzos. Entonces ya era conocedor de lo irreversible de su situación. Había abandonado la medicación en un gesto que evoca cómo las amarras se sueltan de los bolardos pero antes lanzó su último trabajo: Traga o escupe, que es todo un éxito. Pau Donés, que falleció el martes a los 53 años tras cinco de enfermedad —un cáncer que le diagnosticaron en 2015—, ha comenzado a vivir ya en la memoria.

Deja a sus hermanos Marc, Bernat e Isabel, a su padre Amado y muy especialmente a su hija Sara, una adolescente cuyo nombre lucía tatuado en las falanges de la mano izquierda. A ella le dedicó buena parte de sus últimos años, para corregir la desatención que pensaba había marcado los primeros. El trabajo, que en plena vorágine de su carrera le llevó de aquí para allá, se interpuso entre ellos. Fueron esos años en los que Pau, a rebufo de La Flaca, canción que no acabó de estallar hasta su incorporación a un anuncio de cigarrillos, se acercó a Italia —país donde su desaparición ha tenido un amplio eco—, cantó en italiano y estableció fructíferas alianzas con autores como Jovanotti, a la postre un nombre más en la dilatada lista de artistas con los que trabajó.

Interpretó en 2001 en Módena Guantanamera junto a Pavarotti y Celia Cruz, compuso para Ricky Martin Cambia la piel y colaboró con Ketama, Antonio Vega, Alejandro Sanz, Antonio Orozco, Chrissie Hynde (The Pretenders), Leiva, Sabina o Carlos Tarque. Eso sin olvidar a Alanis Morissette, quien para reconocer la inspiración que Pau le dio con su clip de Bonito le invitó a participar en su vídeo Everything, apareciendo en papel de peluquero que le cortaba la melena en un hecho que recordó cómo el propio Pau se cortó la suya en un acto convertido en campaña promocional por su hermano Carles de cara al lanzamiento de su tercer disco, De vuelta y vuelta (2001).

Pero si hubo un nombre que le marcó fue el de la modelo que inspiró La Flaca, Alsoris Guzmán, que patenta las dificultades que tuvo la vida del propio Pau, quien no consiguió seducirla pese al impacto que le causó. La leyenda cuenta que la modelo no era heterosexual. De su vida sentimental nunca trascendió nada más allá de un idilio temporal con la modelo Eugenia Silva, que estos días le ha recordado en sus redes sociales, hasta el punto que Donés pareció convencerse de que las relaciones de larga duración no estaban hechas para él. Como tampoco la felicidad de manual, ya que su madre no quiso continuar viviendo y le dejó en la adolescencia obligándole a madurar por decreto. “De la noche a la mañana pasé de ser hijo a ser madre porque mi padre trabajaba", relata en su biografía 50 palos… y sigo soñando. Su dislexia tampoco fue una ayuda en su vida escolar, que le llevó de peregrinaje por varios colegios.

No es por tanto extraño que en su biografía, escrita ya cuando batallaba contra el cáncer, reconociese que la década entre los 40 y los 50 años había sido la mejor de su vida. “En el pasado vivía la vida a toda velocidad, casi siempre en modo futuro, porque iba tan deprisa que era consciente de mi presente un tiempo después de que hubiera sucedido. Me daba la sensación de que llegaba tarde”, escribió. Pau hubo de modelar su propia felicidad.

Pese a todo, ni tan siquiera durante su tratamiento quiso ser considerado un luchador. Se lo dijo a Jesús Cintora en La Sexta: “El tema de la lucha no me mola, ¡la lucha! Cuando me dicen que soy un guerrero, y me lo dicen con cariño no me enfado, pero hostia, me toca los huevos, porque yo no soy un guerrero”.

Pau Donés no se sentía en la batalla sino en una convivencia con la enfermedad. “No le gustaban nada los símiles bélicos” dice Sandra Rayo, su mano derecha. Micky Forteza-Rey, un amigo y músico que estuvo con él en la grabación del Traga o escupe, rememora: “Solía decir que le dedicaba a la enfermedad un ratito cada día, porque el resto de la jornada servía para vivir”. Y para trabajar. “Le fui a visitar al hospital y Pau me enseñó las últimas canciones que compuso diciéndome '¿Por qué no hacemos un disco?” A los pocos días ya estaban en ello, aunque ni el propio Micky sabía si podrían acabarlo. “Hicimos la mezcla con mascarilla y guantes”, recuerda. Lo acabaron, lo publicaron y Pau se fue. En la memoria reciente queda su hija Sara bailando en Eso que tú me das y las palabras de despedida de Pau a Sandra: “P’adelante y p’arriba Rayo”.

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