Mercadona

Juan Roig y Hortensia Herrero, los mecenas del ‘súper’

El presidente y la vicepresidenta de Mercadona destinan 76 millones de sus ganancias para su legado de proyectos formativos, culturales y deportivos en Valencia

El matrimonio Juan Roig y Hortensia Herrero (en el centro), con sus hijas (de izquierda a derecha) Juana, Amparo y las mellizas Hortensia y Carolina, en la entrega al empresario de la medalla de oro al mérito en el trabajo, en Madrid en 2016, en una imagen de Mercadona.
El matrimonio Juan Roig y Hortensia Herrero (en el centro), con sus hijas (de izquierda a derecha) Juana, Amparo y las mellizas Hortensia y Carolina, en la entrega al empresario de la medalla de oro al mérito en el trabajo, en Madrid en 2016, en una imagen de Mercadona.

A Juan Roig le gustan las frases cortas, directas, que sintetizan una idea de manera inequívoca. La cultura del esfuerzo es una de ellas. Mandó imprimirla en las camisetas del equipo que patrocina, el Valencia Basket, y funciona a modo de lema de la cadena de distribución más importante de España que preside: Mercadona. El esfuerzo, el trabajo, la exigencia son palabras recurrentes en el discurso de este valenciano de 70 años, una de las personas más ricas de España. Cuando cita a Picasso alude a lo que dijo el artista sobre la inspiración, que siempre le cogía trabajando; y si la auctoritas es Larry Bird, rememora su afirmación de que, cuanto más entrenaba, más suerte tenía en la cancha de baloncesto, un deporte al que Roig es muy aficionado.

No en vano, hace tres años inauguró L’Alqueria del Basket, un complejo con 13 canchas para el aprendizaje y práctica del deporte en el que invirtió 18 millones de euros y donde 12 equipos se jugarán sin público el título de la liga ACB del 17 al 30 de junio.

Es uno de los múltiples proyectos de mecenazgo que desarrolla este empresario, profeta en su tierra, tan renuente a las entrevistas y a ser el foco de atención mediática, como su mujer, Hortensia Herrero, vicepresidenta de Mercadona. Ambos se reparten los papeles como mecenas en la sociedad valenciana a través de una labor no tan conocida (sobre todo fuera de Valencia) como todo lo relativo a Mercadona, que cuenta con 90.000 trabajadores. En 2019, el matrimonio invirtió 50 millones de euros de su patrimonio personal en múltiples proyectos formativos, de emprendimiento, deportivos y culturales. Este año prevé sumar 26 millones más.

Detrás de que el maratón de Valencia se haya metido entre los 10 mejores del mundo por su rapidez y participación está el empresario, que pasó de ser un estudiante “regular/flojo” a uno “regular/bien” cuando conoció a su mujer en la facultad de Económicas, según cuenta él mismo. También detrás del circuito público de running del jardín del Turia está su fundación Trinidad Alfonso, que concede, entre otras ayudas, becas a 140 deportistas valencianos con el propósito de que sean olímpicos o paralímpicos. Juan Roig es el promotor de Arena, un estadio multiusos con un aforo para 18.600 espectadores cuya construcción comenzará este verano con un presupuesto de 220 millones de euros. Aunque, tal vez, uno de sus proyectos más estimados sea Marina de Empresas, un centro de formación (EDEM) y una aceleradora (Lanzadera) de emprendedores, ubicada en el Puerto de Valencia.

Hortensia Herrero se centra más en la parte cultural y artística. Su fundación actúa en la recuperación del patrimonio histórico y el fomento del arte contemporáneo, además de la danza. Un hito fue la rehabilitación de la iglesia de San Nicolás, llamada la capilla sixtina valenciana por los 2.000 metros cuadrados que tiene de pinturas al fresco. Su restauración en 2016 la convirtió en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad, en cuyas calles su fundación ha organizado exposiciones de escultores como Jaume Plensa o Manuel Valdés. Ambos artistas, junto con otros nombres como Baselitz o Anish Kapoor, están presentes en la colección de la entidad, que ha iniciado la habilitación del Palau de Valeriola, un edificio del siglo XVII con restos romanos que abrirá sus puertas en 2023 como un nuevo centro cultural privado.

El matrimonio insiste en los actos públicos en que tiene la oportunidad de devolver a la sociedad lo que de ella ha recibido. “El conocimiento y el dinero dan la felicidad... si los compartes”, es la frase que suscribieron al presentar en marzo los resultados de Mercadona y el Proyecto Legado. No se trata de renunciar a sueldo y dividendos para sentirse bien haciendo donaciones, sino de invertir su patrimonio personal para crear oportunidades, de modo que haya un impacto, un beneficio constatable en la sociedad, apuntan en su entorno. Tampoco buscan desgravaciones fiscales, añaden.

Celosos de su intimidad

La fortuna del matrimonio se eleva a miles de millones de euros, si bien es difícil concretar las cifras debido a que Mercadona no cotiza en bolsa. Las cantidades que se les asocian en la lista de la revista Forbes ni son confirmadas ni desmentidas. No les gusta aparecer. Son celosos de su intimidad, al igual que sus cuatro hijas: las mellizas Hortensia (presidenta de EDEM) y Carolina (directora de Análisis de Mercado en Mercadona), Juana (directora de Mercadona Online) y Amparo (socia arquitecto del estudio ERRE)

El matrimonio pretende lanzar la imagen de Valencia, poder ver y hacer en su ciudad lo mismo que en las grandes capitales, afirman sus colaboradores. Roig se confiesa muy español, pero también muy valenciano y anticentralista. Un amigo del empresario asegura que es más pragmático que conservador y tiene amistades de todos los colores políticos. Es afable, cercano, curioso y le gusta escuchar al que no conoce, añaden algunos empresarios. También es duro y muy exigente en el trabajo como demuestra la rotación en su equipo directivo de Mercadona, si bien mantiene algunos colaboradores de toda la vida, apuntan otros. Hortensia es seria, intuitiva, pragmática y mantiene sus amigas del colegio, destacan en su entorno. Ambos quieren dejar un legado en su ciudad que perdure en el tiempo.

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