Millones, estafas, sobornos y la sombra de Leonardo DiCaprio

El cambio político en Malasia paraliza el mayor escándalo de corrupción que llegó hasta Hollywood y en el que se desfalcaron 4.500 millones de dólares

Desde la izquierda: Jho Low, Leo DiCaprio, Miranda Kerr y Robert De Niro.
Desde la izquierda: Jho Low, Leo DiCaprio, Miranda Kerr y Robert De Niro.GETTY / GTRES

El escándalo de corrupción del fondo1 Malaysia Development Berhad (1MDB), creado en 2009 para desarrollar el país del sureste asiático y del que se cree que se desfalcaron 4.500 millones de dólares (4.000 millones de euros), ha salpicado a las más altas esferas del poder, llegando a considerarse una de las corruptelas de mayor calado de la historia. Una intrincada red de sobornos, oscuros negocios y fiestas desenfrenadas cuya investigación en su país de origen puede hacer aguas ante el cambio de gobierno en Malasia.

Aunque parecía que hace un año se empezaban a depurar responsabilidades al arrancar entonces uno de los juicios contra el ex primer ministro malasio y artífice del fondo, Najib Razak, el súbito cambio de gobierno en esta nación en marzo ha despertado las dudas sobre la continuidad de las investigaciones. El primer y principal procesado, Najib, quien se cree desvió a sus cuentas hasta 1.000 millones de dólares y que se enfrenta a 42 cargos vinculados a su gestión del 1MDB, recibió la noticia de la investidura de Muhyiddin Yassin colgando una foto en las redes sociales con el pulgar en señal de victoria. Si bien disimuló su intención haciendo creer que celebraba un suculento plato de comida, sus detractores lo vieron claro. Najib, figura prominente de UMNO, el partido que respalda el nombramiento de Muhyiddin, volvía a sentirse protegido.

No son pocos los que temen en Malasia que Najib y los suyos, incluida su mujer, Rosmah Mansor –a quien confiscaron docenas de bolsos de diseño y joyas valiosísimas en una redada policial en su vivienda–, se las ingenien para acabar regresando a la vida pública, aunque Muhyiddin ha asegurado su intención de combatir la corrupción. Najib ha defendido siempre su inocencia, y dice haber sido “engañado” por Jho Low, un rimbombante hombre de negocios malasio quien antes de cumplir la treintena ya gestionaba las operaciones del fondo.

En paradero desconocido –en el colmo del surrealismo a comienzos de año se publicó que estaba en la ciudad china Wuhan, foco original del coronavirus–, Low, perseguido por la Justicia de Malasia y EE UU, asegura en cambio que solo era un “intermediario” utilizado por sus relaciones con figuras influyentes. Un arte que dominaba a la perfección. Low y su socio emiratí Khadem Al-Qubais ponían a disposición los clubs en Las Vegas del segundo para figuras de caché: Leonardo DiCaprio, por ejemplo, celebró allí su 40 cumpleaños en 2014. Low continuó engrosando su lista de amigos de élite invitando a actores como Robert DeNiro, Jamie Foxx y Bradley Cooper, y a celebridades como Kim Kardashian, a su propio circo, donde le gustaba amenizar la velada haciendo salir de una tarta gigante a estrellas como Britney Spears, según la revista Paris Match. El malasio no escatimaba en regalos para sus nuevos amigos: Kardashian fue agasajada con un Ferrari, mientras la modelo Miranda Kerr recibió un collar de diamantes de once quilates en forma de corazón. Leonardo DiCaprio, un Picasso. Sus conexiones con Hollywood llegaron tan lejos que Low ayudó a financiar El Lobo de Wall Street con dinero del 1MDB.

El despilfarro del malasio en Hollywood ha empezado a ser subsanado por las autoridades estadounidenses, que han devuelto a Malasia 600 millones de dólares tras confiscar y liquidar parte del patrimonio de Low en EE UU. El Departamento de Justicia del país norteamericano también investiga los ardides de Low para ampliar su esfera de influencia al ámbito político, a través de una supuesta donación ilegal a la campaña de reelección de Barack Obama en 2012, además de tratar de intervenir en la investigación del 1MDB bajo la administración de Donald Trump.

Y es que las extensas ramificaciones del escándalo han hecho que al menos seis países hayan iniciado investigaciones al respecto, entre ellos Estados Unidos y Singapur. La clase financiera no se libra del escrutinio: las autoridades malasias acusan al banco de inversión Goldman Sachs de ocultar y tergiversar información sobre la venta de bonos para recaudar financiación para el fondo.

Aunque oficialmente las investigaciones continúan en Malasia, el cambio de gobierno en el país ha generado nerviosismo. Xavier Justo, el banquero suizo de origen español que destapó el escándalo al filtrar en 2015 cientos de documentos que revelaban las oscuras operaciones financieras entre el 1MDB y la compañía con sede en Londres Petrosaudi, para la que entonces trabajaba, abandonó Malasia abruptamente junto a su familia un día después de que Muhyiddin jurara el cargo.

“No queríamos anunciar nuestra marcha hasta estar seguros en Suiza”, aseguró después, según publica el diario South China Morning Post (SCMP). Como Xavir Justo, Pascal Najadi, hijo de un prominente banquero malasio, Hussain Najadi, cuyo asesinato en 2013 fue vinculado a la trama del 1MDB, confesaba a ese diario estar “demasiado asustado” como para volver a Malasia.

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