Gente

De poderosos políticos, hijas emprendedoras

Ivanka Trump, Claude Chirac, Barbara Bush o Meghan McCain, son algunas de estas mujeres que destacan en campos que no siempre siguen los pasos de sus famosos padres

Ivanka Trump  y Georgina Bloomberg y Claude Chirac.
Ivanka Trump y Georgina Bloomberg y Claude Chirac.GTRES/EUROPA PRESS (nombre del dueño)

No debe ser sencillo nacer en el seno de una familia famosa, menos si alguno de tus progenitores llega a ostentar un cargo público relevante y tu vida se desarrolla minuto a minuto bajo el escrutinio público. Como ventaja, sin embargo, se puede señalar que desde pequeñas las mujeres que vamos a examinar a continuación han crecido en un ambiente de máximos: las grandes aspiraciones de sus padres para llegar a lo más alto en la política y las grandes relaciones que han visto desfilar por sus hogares o por el despacho de sus respectivos progenitores. Se trata de hijas de expresidentes, senadores o gobernadores que han abandonado, o aprovechado, su zona de confort familiar para demostrarse que podían llegar a ser importantes por sí mismas en los distintos campos que han elegido para desarrollarse profesionalmente.

Sus apellidos son Trump, Chirac, Bush, Biden, Bloomberg, McCain... Lo que han conseguido crear es un rosario de empresas, organismos o instituciones que de una u otra manera tienen voz y rentabilidad, lo mismo que un día consiguieron sus poderosos padres.

Ivanka Trump es hija del actual presidente de Estados Unidos y antes magnate de los negocios Donald Trump, y ella misma se ha convertido en una mujer poderosa en un país poderoso desde que su padre la nombró asesora del presidente, un título que le permite formar parte de cualquier cita o negociación en la que quiera estar. Su criticado poder político le parece tan merecido a su progenitor como para afirmar que la ve como candidata a la Casa Blanca, directora del Banco Mundial o embajadora ante la ONU. Consideraciones paternas aparte, Ivanka Trump tiene 38 años, estudió unos años en la Universidad de Georgetown y se terminó graduando en la escuela de negocios Wharton (Pensilvania), la misma en la que lo había hecho su padre. En 2007 abrió su primera tienda de alta bisutería en el Upper East Side neoyorquino, piezas que podían superar los 20.000 euros de precio. Tres años después lanzó una colección de zapatos y en 2011 su primera línea de ropa y bolsos a la que bautizó con su propio nombre. En noviembre de ese mismo año abrió tienda en el distrito de SoHo y en 2016 G-III, el gigante que fabricaba y distribuía sus creaciones, anunció que sus productos habían generado en un año ventas por 90 millones de euros.

La decisión de su padre de entrar en la carrera presidencial perjudicó su negocio personal porque algunos activistas animaron a boicotear los productos del clan y de poco sirvió que Ivanka se distanciara de la marca. A principios de 2017 delegó la presidencia de su compañía a Abigail Klem y finalmente terminó por cerrarla definitivamente en julio de 2018 sin hacer ruido. Centrada actualmente en la política y en acompañar a su padre en viajes oficiales, la conocida como 'hijísima’ de Trump está casada desde 2009 con Jared Kushner, también nombrado asesor del presidente estadounidense. Según distintos medios del país, la pareja, al menos en 2018, continuaba con sus negocios e inversiones, actividades que ese año le reportaron unos ingresos de más de 120 millones de euros.

Otro perfil paralelo, aunque más modesto, tiene Claude Chirac, la hija de Jacques Chirac que fue presidente de Francia en distintas legislaturas entre 1997 y 2007. Fue asesora de comunicación de su padre, quien falleció en septiembre de 2019. En 2007 se convirtió en directora del grupo de lujo Kering, conglomerado que incluye firmas tan relevantes como Saint Laurent, Gucci o Balenciaga. En 2012 fue nombrada presidenta de la Fundación Chirac que se presentó en sociedad en 2008 bajo la finalidad de auspiciar el diálogo de las culturas y el desarrollo sostenible, el tema que más le preocupó al expresidente en los últimos años de su mandato; y actualmente es consultora de comunicación para varias empresas.

Georgina, hija del exalcalde demócrata de Nueva York Michael Bloomberg y hasta principios de marzo, uno de los candidatos a las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, ha tenido altos y bajos con el apellido familiar. Hace años afirmó que “apestaba” y después que reconocía lo mucho que había trabajado su padre para darles “una gran vida”. Tiene 37 años, ha sido jinete profesional, es amiga de Ivanka Trump a pesar de las diferencias ideológicas de sus progenitores y ha conseguido varios premios importantes en el mundo de la hípica a pesar de las lesiones de espalda que ha sufrido y que la obligaron a pasar por el quirófano en 2011 y dedicar ocho meses a su recuperación. Ha escrito varios libros, también ejerce una labor filantrópica desde que en 2006 fundó Rider’s Closet que dona ropa para montar dirigida a programas terapeúticos y es reconocida su labor en defensa de los animales, un fin para el que ha donado importantes cantidades a lo largo de los últimos años. En 2017, por ejemplo, utilizó el avión privado de su padre para volar a Miami y rescatar a 40 perros callejeros de un refugio de animales antes de la llegada del huracán Irma, según informó The Post. Según medios estadounidenses posee lujosos apartamentos en el Upper West Side de Manhattahn, en Wellington, Florida y dos pisos en un edificio de Central Park West valorados en 9,3 y 3,6 millones de euros, según detalló la publicación Mansion Global.

Otras hijas de políticos estadounidenses han conseguido crear su propia y solida reputación. Es el caso de Barbara, la hija de George W. Bush, también expresidente de Estados Unidos, que es activista y ha llegado a la presidencia de la junta directiva de Global Health Corps, una organización que promueva la igualdad de la salud en África. O de Meghan McCain, la hija menor del republicano John MacCain, quien murió en agosto de 2018. Meghan, de 35 años, es desde 2017 la copresentadora de The View, uno de los programas de entrevistas más vistos de la televisión del país norteamericano. Su fortuna se estima en casi 184 millones de euros. O de Ashley Biden, hija del exvicepresidente de los Estados Unidos Joe Biden y actualmente uno de los políticos que continua en la carrera demócrata para las próximas elecciones presidenciales, que también es emprendedora y activista. Trabajó para una organización benéfica en Delaware, DCJ, ofreciendo asistencia legal, está implicada en la defensa de los animales y lanzó su propia marca de ropa ética.


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