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El 'vino de motosierra' de Codorníu


La matanza de Sonoma. / FRIENDS OF GUALALA RIVER
La matanza de Sonoma. / FRIENDS OF GUALALA RIVER

Puede que de forma ingenua el vino se asocie al amor por la tierra y al entendimiento con la naturaleza. Cuando piensas en esta bebida, te vienen a la cabeza bucólicas colinas cubiertas por viñas, agricultores con cestos llenos de uvas y pajaritos revoloteando (eso si piensas en un vino decente, no en uno de tetrabrik). Lo que no aparece en tu mente, desde luego, son imágenes de motosierras talando árboles y excavadoras arrancando sus raíces para plantar viñedos. Escenas que pronto se pueden producir en California, donde algunos grupos ecologistas locales están en pie de guerra contra un proyecto del grupo Codorníu.

Artesa Vineyards and Winery, bodega propiedad de la empresa catalán, intenta desde 2001 extender sus viñas a un terreno de 62 hectáreas del condado de Sonoma, habitado en estos momentos por las secuoias y las douglasias. No se trata de árboles centenarios -la zona fue deforestada hace más de medio siglo-, pero sí de ejemplares de entre 15 y 25 metros de altura. Los conservacionistas mantienen que la tala traerá consigo la desaparición de la fauna local y la erosión del suelo, un grave problema en la región, además de transtornos en los acuíferos y contaminación por los pesticidas aplicados a las viñas. La bodega lo niega. En declaraciones a la radio pública estadounidense NPR, un representante de Artesa ha asegurado que en ese área "no hay bosque" y que las dos únicas secuoias grandes en la propiedad serán conservadas.

Las autoridades forestales californianas dan la razón a la empresa de Codorníu, cuyo proyecto aprobaron en mayo del año pasado. Los daños sobre el medio ambiente eran insignificantes, dijeron. Pero tres asociaciones, Friends of Gualala River(que incluso mandaron esta carta en español a Codorniu informando de los efectos que la tala tendría en la zona), Sierra Club Redwood Chapter y el Center for Biolological Diversity, fueron inmediatamente después a los tribunales aduciendo que el permiso violaba las leyes de protección del medio ambiente del estado. Además, acuñaron una expresión de fuerte gancho mediático al denominar chainsaw wine ("vino de motosierra") al caldo producido a costa de los bosques.

El caso no es nuevo: hace un par de años ya hubo cierto revuelo, con las consabidas peticiones en Change.org y un comunicado oficial de respuesta de Codorníu en el que aseguraban que sólo cultivarían la mitad del terreno y que el impacto medioambiental sería mínimo. La novedad es que la demanda fue vista por un juzgado la semana pasada. Si termina fallando en contra de Artesa, no sería la primera vez que la justicia frena una iniciativa vinatera aprobada por el Departamento de Bosques y Protección contra el Fuego. Los ecologistas ya han parado varias talas de las empresas bodegueras: 800 hectáreas de bosque que iban a convertirse en viñedos dentro de un proyecto denominado Preservation Ranch se han salvado este año gracias a su presión.

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Las tierras de Sonoma que pretende explotar Artesa son tan perfectas para las secuoias como para la uva Pinot Noir, a la que le gustan los días luminosos y las noches frescas."El norte de California tiene un clima bastante adecuado para la uva y Artesa Winery parece creer que el clima en el oeste de Sonoma County puede ofrecer ventajas particulares.Nosotros estamos en contra de que se planten viñedos en el área" matiza Dave Jordan, de Friends of Gualala River,"solo creemos que los bosques de secuoyas que quedan deben ser protegidos. Estos bosques ya han sido bastante dañados en el pasado por exceso de tala, pero ahora están empezando a recuperarse, y lo acabarán haciendo siempre que no los destruyamos sistemáticamente". La pregunta del millón, ¿no hay otra zona cerca en la que se podría plantar un viñedo sin cargarse un bosque? "Sí, las hay.Hay otras áreas cerca que no están forestadas, bastante similares en términos de geografía, inclinación, tipo de suelo, luz solar y lluvia, y que serían igual de adecuadas para plantar viñedos sin tener que deforestar".

Algunas voces apuntan también a que en el trasfondo de esta historia está el progresivo calentamiento del planeta, que comienza a llevar a los productores de vino hacia tierras más frías. "El cambio climático puede impulsar el establecimiento de viñedos en tierras elevadas, lo que incrementará el impacto en los ecosistemas del oeste de Norteamérica", dice un estudio publicado por la revista científica estadounidense PNAS. Al subir la temperatura, la uva madura antes, el azúcar se concentra y los caldos resultantes son menos frescos y ácidos. Características que no encajan precisamente con los gustos del consumidor medio contemporáneo.

No sé si en los terrenos que planea explotar Codorníu habrá cuatro matorrales o un bosque de verdad. Lo que sí sé es que los redwoods, las secuoias del norte de California que alcanzan hasta 115 metros de altura, son los árboles más impresionantes que he visto en mi vida, tan impresionantes como las salvajadas que se han hecho con ellos a lo largo de la historia (sólo queda un 3% de los que había). Por eso me preocupa que una empresa como la catalana, que dice "mantener un vínculo con la tierra y el entorno básico en toda su actividad", pueda promover la destrucción de ejemplares de tan venerable especie, aunque sean pocos y relativamente pequeños. Esperemos que no lo haga, sea porque su proyecto respete de verdad el medio ambiente o porque la justicia californiana lo tire para atrás.

Actualizado a las 13:30 con declaraciones de Dave Jordan, representante de Friends of the Gualala River.

Sobre la firma

Mikel López Iturriaga
Director de El Comidista, web gastronómica en la que publica artículos, recetas y vídeos desde 2010. Ha trabajado como periodista en EL PAÍS, Ya.com o ADN y colaborado en programas de radio como 'Hoy por hoy' (Cadena Ser), 'Las tardes de RNE' y 'Gente despierta'. En televisión presentó programas como El Comidista TV (laSexta) o Banana split (La 2).

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