Emerge un gran parque eólico para ganar autosuficiencia energética
Oion acogerá el parque de Labraza, una apuesta público privada ya en construcción para complementar la transición verde

Las máquinas ya trabajan en el terreno donde se levantará el primer parque eólico de Euskadi en dos décadas. Tras recibir el visto bueno de su ayuntamiento, Oion (Álava, 3.600 habitantes) acogerá este “proyecto de país” que busca situar al territorio en una posición de “autosuficiencia energética”, según sus promotores. “Tenemos una deuda con el futuro energético. Este proyecto es un compromiso y una responsabilidad hacia un escenario de energías limpias europeas”, afirma Julio Castro, CEO de Energía Sostenible en Iberdrola.
La multinacional impulsa el megaproyecto de Labraza junto con el Ente Vasco de la Energía (EVE), del Gobierno Vasco, con quien ha creado la sociedad Aixeindar. Los planes previstos calculan el verano de 2026 como fecha para la puesta en funcionamiento de los ocho molinos. Se han destinado 59 millones de euros para una potencia total de 40 megavatios (MW), equivalente al consumo de 30.000 hogares. Con ello, Euskadi aumentará su capacidad eólica un 26%, pasando de 155 a 193 MW.
La tasa vasca de autoabastecimiento energético actual es del 8,8%, frente al 42% de media de la Unión Europea. “Es una cifra que, al menos, requiere una reflexión como país”, sentencia la viceconsejera de Transición Energética, Irantzu Allende. Recientemente, la región ha logrado un aumento superior al 40% en potencia. “Es un suministro vital para el futuro de nuestra industria, con actuaciones en 20 subestaciones y la construcción de cuatro nuevas”, recoge con satisfacción.
El proyecto se alinea con los objetivos, entre otros, de la Estrategia Energética y la Ley de Transición Energética y Cambio Climático. Es una respuesta para “reforzar la apuesta por las renovables y responder a los compromisos establecidos en el Acuerdo de París”, señala la responsable política. El territorio tiene entre sus objetivos triplicar la potencia de energía renovable para el 2030, pasando de los 350 MW que dispone actualmente a 900 MW en 2028.
Contestación social
El proyecto en Oion llega con críticas de colectivos vecinales y ecologistas. La plataforma Arabako Mendiak Aske ha recurrido la aprobación del parque ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), que ha admitido a trámite un nuevo recurso. Denuncian que la aprobación del Plan Especial se realizó “sin la debida información pública, ni estudio de impacto ambiental”.
Julio Castro teme que esta oposición termine en una pérdida de oportunidades. “Somos mendikozales, lo llevamos en el ADN, pero [esta condición] no debería cegarnos a la evolución y revolución de un mundo en continuo cambio”, enfatiza. Las empresas internaciones “buscan ubicaciones donde haya posibilidad de conexión a energías” que les permitan la descarbonización. “Eso nos sacaría de la ecuación”, avisa, subrayando la aportación de estas industrias a la economía y el empleo en el País Vasco.
El parque eólico se complementará con otro proyecto en Armiñón (Álava, 247 habitantes), el parque fotovoltaico de Ekienea, con una potencia de 125,89 MW. De esta manera, casi triplicará la actual capacidad de generación solar instalada, cercana a los 50 MW. Según cálculos de la compañía de renovables, abastecerá a unos 47.500 hogares.
Estrategia descarbonizadora
Euskadi se juega mucho en los próximos años. El sector energético factura alrededor de 55 millones de euros anuales, de los que 13 millones están asociados a la actividad directa, según datos del Clúster de la Energía en el País Vasco. Esto supone la creación de 91.000 empleos en todo el mundo y alrededor de 24.000 en el territorio, lo que coloca a esta industria como uno de los motores clave.
La electrificación es una de las estrategias para la descarbonización del tejido productivo vasco. Otra es la implementación del hidrógeno verde en las grandes industrias donde la alimentación eléctrica es complicada o inviable actualmente. La siderurgia, por ejemplo, cuyos hornos alcanzan temperaturas extremas gracias al gas natural. El objetivo es saltar al hidrógeno en sectores como este para seguir siendo competitivos.
El reto de almacenar las fuentes limpias
La transición energética avanza con el desarrollo de otros sectores como el de las baterías, dispositivos esenciales que permiten almacenar y utilizar la energía renovable cuando realmente se necesita, no solo en el momento de su generación, que no siempre coincide con el momento de su consumo.
Las primeras baterías de almacenamiento eólico se instalaron en los parques de Oiz y de Elgea-Urkilla. Gracias a estos sistemas, la red eléctrica es más flexible y estable, algo fundamental para que estas instalaciones funcionen de forma eficiente y segura. “Las baterías permiten absorber esos picos y liberar la energía de forma gradual, evitando sobrecargas y estabilizando la red”, explica Ramón Ugarte, director comercial del negocio de litio en Cegasa, quien destaca su proyecto en el pabellón Buesa Arena de Vitoria: “El Baskonia ha apostado claramente por la innovación, no solo en lo deportivo, sino también en lo energético”. El club de baloncesto alavés ha instalado un sistema de almacenamiento junto a los paneles solares del techo de este recinto. “El reto de cubrir con energía renovable y almacenada un cuarto de un partido es simbólico, pero también muy real”, sostiene.
Las baterías van a jugar un papel clave en todos los sectores que se electrifiquen. Los expertos ya lo perciben con el vehículo eléctrico. En muchos puntos, la potencia disponible es limitada, y la única forma viable de instalar cargadores de 100 o 200 kilovatios (kW) es asociarlos a baterías que aporten ese refuerzo. En la industria será parecido.
Aun así, estas instalaciones no se han desplegado en la mayoría de redes de generación renovable estatales. “Aún existe un déficit importante en sistemas de almacenamiento que permitan aprovechar mejor esa energía”, advierte Ugarte.
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