Ir al contenido
_
_
_
_

La escuela rural insufla vida a la España vacía

Pese a las dificultades, los colegios de pueblos que trabajan con proyectos enraizados en su comunidad mantienen y atraen más población

Localidad de Villatoya, en la provincia de Albacete.Jose A. Bernat Bacete (GETTY IMAGES)

En septiembre de 2023, en Campllong, un pequeño municipio de Girona de poco más de 500 habitantes, tuvo lugar un acontecimiento: la escuela pública volvió a abrir sus puertas medio siglo después. “Fue algo muy bonito y emotivo, porque se dio incluso la circunstancia de que algunos de los alumnos que vieron cerrar la escuela hace 50 años pudieron ver ahora cómo sus nietos la reabrían”, explica su directora, Lidia Sanahuja. Hoy la escuela cuenta con 28 alumnos que van desde primer curso de Educación Infantil hasta cuarto de Primaria. El próximo año académico esperan contar con cinco estudiantes más y ampliar hasta quinto de Primaria. “Para un municipio tan pequeño como Campllong una escuela es mucho más que un lugar donde se enseña. Es vida para el pueblo”, reflexiona Sanahuja.

Una situación casi inversa se produce en la escuela del municipio orensano de Vilardevós (1.600 habitantes). El CEIP Rodolfo Núñez Rodríguez abrió en el año 1974 con 700 alumnos. Hoy apenas tiene 30, en un claro ejemplo de cómo la despoblación y el envejecimiento en los entornos rurales pone en jaque a una de las instituciones básicas para la supervivencia de los municipios. “Yo siempre digo que un pueblo sin escuela es un pueblo muerto”, afirma Tamara Balboa, vecina de Vilardevós y presidenta de la ONG Coceder.

Para Balboa, uno de los problemas tradicionales de la escuela rural es que ha formado a los niños y las niñas para irse. “Las grandes ciudades españolas se han llevado el talento del medio rural. Yo creo que la escuela debe jugar un papel muy importante a la hora de poner en valor el entorno, pero para eso hay que visibilizar el medio rural en el currículum escolar, porque hoy está lleno de oportunidades de futuro para que los jóvenes se puedan quedar y desarrollar su vida”, argumenta.

Una opinión que comparte Lidia Sanahuja: “Yo siempre digo que tú no puedes amar algo que no conoces”. La directora subraya la importancia de que la escuela rural ayude a sus alumnos a conocer su pueblo, sus orígenes, su entorno natural, los sectores productivos, etcétera. “Conocer el pueblo es lo que te hace sentirte parte de él y lo que luego te invita a no irte, a mantener tu vínculo”, añade.

Ventajas y retos

Como señala Tamara Balboa, las escuelas rurales, en general, están en “una situación complicada”. José Luis Murillo García, profesor y creador del portal escuelarural.net, señala tres tipos de dificultades. Las primeras, las personales: dificultad para que los docentes accedan a una vivienda, la falta de servicios en el territorio, o el mayor coste de la vida en zonas rurales turísticas. Las segundas, las profesionales, como la falta de formación de los docentes en metodologías activas, participativas y respetuosas; la dificultad para formarse en aulas rurales o la falta de acompañamiento y tutoría inicial al llegar a los centros. Por último, las administrativas, que van desde la invisibilización de la escuela rural hasta el exceso de burocracia, pasando por una alta rotación del profesorado que impide crear equipos docentes sólidos.

Pese a ello, y a que Murillo considera un mito que las escuelas rurales sean fantásticas per se o el summum de la innovación —“hay de todo”, confiesa—, el experto considera que la escuela rural no solo es necesaria frente a la despoblación, sino que es un factor de repoblación. “Se constata cada vez más que las aulas y las escuelas de pueblo, cuando trabajan con buenas prácticas y con proyectos enraizados y comprometidos con su realidad, abiertos a sus comunidades y con continuidad, son auténticos focos de atracción no solo para mantener las familias que ya están en los pueblos, sino que además atraen otras familias jóvenes con hijas e hijos”, argumenta.

Su opinión la comparte Tamara Balboa, quien señala que cuando los equipos docentes están comprometidos, están formados, cuentan con medios y saben cómo enfrentarse la realidad rural, generalmente las escuelas “obtienen muy buenos resultados y ponen en marcha proyectos muy interesantes”. La directora de Coceder destaca también que las escuelas rurales son “más acogedoras, amigables y seguras”.

Lidia Sanahuja, por su parte, resalta la personalización de la atención que permiten las menores ratios de alumnos. “El profesorado conoce muy bien a cada niño, no solamente a nivel emocional, que es importantísimo, sino también conoce su ritmo, sus necesidades, sus capacidades. Lo que hacemos nosotros en la escuela es elaborar planes de trabajo personalizados según las capacidades de cada niño”, explica la directora de la Escola de Campllong, que también pone en valor la convivencia intergeneracional en las aulas.

Para Sanahuja, el éxito de una escuela rural descansa sobre dos pilares. El primero es la transparencia. “Hay que explicar a los padres y madres con claridad las circunstancias. En nuestro caso, por ejemplo, solo somos cuatro maestros que, aunque parezca mucho por el número de alumnos, eso implica que entre nosotros tenemos que hacerlo todo, porque no tenemos especialistas de Educación Física o Música”, razona. El segundo sería la apertura de la escuela a las familias y al pueblo, el conseguir que el centro educativo sea un espacio compartido que refuerce el vínculo entre las familias y su territorio. “Cuando una escuela y un pueblo caminan juntos es más fácil que las familias quieran quedarse y que otras quieran venir”, concluye.

Una realidad invisibilizada

Según el Informe 2025 sobre el estado del sistema educativo elaborado por el Consejo Escolar del Estado, durante el curso 2023‑2024 se escolarizaron 69.886 alumnos y alumnas en Centros Rurales Agrupados en España (CRA). Sin embargo, estos CRA, que hacen referencia a las aulas ubicadas en diferentes localidades bajo la gestión de una sede central común, no representan a juicio de José Luis Murillo, profesor y creador de escuelarural.net, la totalidad del alumnado de los entornos rurales. De hecho, según el experto, este concepto “invisibiliza” a las escuelas de pueblo de toda la vida: centros ubicados en municipios rurales de hasta 5.000 habitantes con proyecto educativo propio, órganos de gestión (equipo directivo, consejo escolar) y presupuesto, como la Escola de Campllong, y que no aparecen reflejados en las estadísticas. “Todos los centros educativos rurales, tanto los CRA como las escuelas, son esenciales en nuestra sociedad porque son los que garantizan la igualdad de derechos educativos para esas poblaciones y para el futuro de esos pueblos”, apuntilla.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_