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Caso de acoso del alcalde de Móstoles
Tribuna

Un trabajo de primera

El mensaje para las mujeres en Móstoles y en Madrid es atroz. Si quien debe protegernos frente a la violencia de género ha tratado así a su propia compañera, el resto no le importamos nada

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en Bruselas, el 17 de abril de 2026.Marius Burgelman/Belga/Europa Pr (Marius Burgelman/Belga/Europa Pr)

Sobrecoge a cualquiera el relato que la exconcejala de Móstoles hace en la querella describiendo las situaciones que vivió con el alcalde, Manuel Bautista. A cualquiera, menos a Ayuso, que volvió a defenderle asegurando que es “magnífico” y “hace un trabajo de primera”.

La presidenta madrileña actuó cual Vito Corleone. Mandó a sus sicarios, Serrano, alias “y tú cómo ligas”, y Ana Millán, a amordazar a la víctima, recordándole incluso a su familia para que no denunciara. Accedieron a su correo para borrar datos. Y todo esto mientras se reunía con el alcalde. Dejó claro de qué lado estaba.

No esperaba Ayuso, en su desprecio por las mujeres, que la exconcejala la desafiara alzando la voz. De nuevo, puso en marcha la maquinaria mafiosa del PP y filtraron a la prensa su identidad. Por eso, la víctima les denunció. Y por eso, se ha admitido a trámite la querella contra el que fue su partido. Huele a delito que tira para atrás.

En estas semanas he pensado mucho en lo que pasarán las mujeres del Partido Popular. 25 años hace del caso Nevenka pero no han aprendido nada. Igual que entonces, la plana mayor ha cerrado filas con el alcalde. En sesión plenaria le ovacionaron cuando dijo sentirse perseguido como un judío por el nazismo. Las únicas que aquel día acabamos en la calle fuimos las diputadas de la oposición a las que echó del ayuntamiento. El protocolo contra el acoso sexual brilla por su ausencia. Y se ha purgado a todo aquel que apoyó a la víctima, incluso a pesos pesados como Elisa Vigil. Y esto con un Feijóo que calla y otorga para que su jefa Ayuso no le mueva la silla.

El mensaje para las mujeres en Móstoles y en Madrid es atroz. Si quien debe protegernos frente a la violencia de género ha tratado así a su propia compañera, el resto no le importamos nada.

Lo ocurrido no puede quedar impune. Una de cada cuatro mujeres sufre acoso sexual en el ámbito laboral. Tienen que saber que no están solas. Que el que la hace la paga. Bautista tendría que haber sido cesado hace dos meses. Pero ahí sigue protegido, aunque se haya admitido la denuncia. Ojalá la justicia sea ágil y haya reparación para la víctima. Por ella y por todas.

Tampoco pueden librarse quienes tapan y persiguen. La presidenta madrileña y su banda tienen que estar fuera de las instituciones. Porque la única que está haciendo un trabajo de primera es Ayuso a favor del machismo, cada día más envalentonado en esta región.

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