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El personal del Hospital de La Princesa se rebela ante el deterioro

Vecinos y trabajadores del centro hospitalario exigen por segunda vez en dos meses una mayor inversión para un hospital construído hace más de 70 años

Medio centenar de personas se concentraron este martes frente a la puerta de urgencias del hospital La Princesa de Madrid para reclamar una mayor inversión en todas sus áreas.

Según Esther Sánchez, enfermera de La Princesa desde hace 18 años, en los últimos años el centro ha sufrido un deterioro importante, especialmente en el número de camas. “Las infraestructuras son obsoletas y las obras aprobadas en 2002, que tenían que empezar en el segundo semestre de 2023, no se han iniciado”, explica. “Ahora quieren solucionarlo con más dinero para salas de espera, pero el problema es otro: no hay agua caliente para los pacientes, la limpieza está privatizada y las torres (aparato para el control de las constantes) son insuficientes. No existe separación entre especialidades y los enfermos de oncología comparten espacio con los de patologías respiratorias”.

Otro trabajador del centro que prefiere no dar su nombre, señala además el impacto que está notando el centro tras el cierre de otros servicios de urgencias. “Ha cerrado el centro de García Noblejas y ahora llegan más casos. No son infartos o ictus, como sería habitual, sino pacientes con dolores abdominales o diarreas que podrían ser atendidos perfectamente en el centro atención primaria”, afirma. “Pueden traer un tensiómetro de última generación, pero no servirá de nada si la red wifi no funciona”, ejemplifica este enfermero a las puertas del hospital, que atiende a una parte importante de los distritos de Salamanca y Chamartín.

Alejandro, vecino del barrio que tampoco quiere facilitar su apellido, se ha sumado a la protesta ante lo que considera un deterioro progresivo de su hospital de toda la vida. “Llegué el 24 de noviembre con una infección renal y tardaron 12 horas en atenderme”, relata. “Hay mucha más gente que antes”.

Construido hace 70 años, el hospital de La Princesa atiende cada año a unos 700.000 pacientes. En esta ocasión, su personal ha vuelto a protestar por segunda vez en apenas dos meses para exigir mayores inversiones. Desde hace varias semanas, el sindicato MATS ha difundido imágenes de instalaciones deterioradas, suelos levantados, camillas reparadas y ventanas y sábanas sujetas con esparadrapo. Un mal que arrastra desde hace varios años.

Convocados por los trabajadores del centro y distintas plataformas vecinales, los participantes en la protesta denuncian principalmente la falta de material, personal y camas. María Giménez, auxiliar del hospital, asegura que la situación se sostiene a base de parches. “La saturación de las urgencias es cada vez mayor. Hay pacientes en los pasillos y hoy mismo (este martes) no había camas para trasladar a los enfermos de urgencias a planta”, afirma.

La protesta contó también con la presencia de representantes políticos. “Lo que sucede en La Princesa es un ejemplo de lo que hace Ayuso con los hospitales públicos: asfixiar la sanidad pública mientras los recursos se desvían a Quirón, la empresa en la que trabaja su novio”, denunció Mar Espinar, portavoz socialista en la Asamblea de Madrid. “Cuando Óscar López llegue a la presidencia, los préstamos no serán para hospitales ni universidades, sino para Quirón”, añadió.

Ubicado en el distrito de Salamanca, el Hospital Universitario de La Princesa, es uno de los centros históricos de la sanidad pública madrileña. Inaugurado en 1955, atiende a una población de referencia de varios distritos del centro y noreste de la capital. El hospital es especialmente reconocido por áreas como la neurología, la neurocirugía y la geriatría. Pese a su prestigio clínico y a la experiencia de su personal sanitario, en los últimos años ha sido objeto de críticas por el envejecimiento de sus infraestructuras y la presión asistencial, en un contexto de creciente demanda y falta de inversión estructural.

Pese a las denuncias sobre el deterioro, La Princesa es para la Comunidad de Madrid un centro de referencia en el ámbito de las especialidades neurológicas. El servicio de Neurocirugía del hospital, uno de los decanos de la sanidad madrileña, se ha consolidado desde su creación en 1984 cuenta con una amplia cartera de servicios que incluye neurocirugía funcional y estereotáxica y cirugía de columna. Su actividad supera las 700 intervenciones anuales, con alrededor de 70 procedimientos de neurocirugía funcional, más de 220 craneotomías y cerca de 60 cirugías complejas de columna vertebral, destaca la Comunidad de Madrid en su página web.

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