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La Comunidad de Madrid autoriza la ampliación de la línea 11 de metro que supondrá la tala de 880 árboles

Tras el visto bueno de Medio Ambiente, la Consejería de Transportes tiene seis meses para elaborar un proyecto de obra definitivo

Manifestación "No a la tala" en Madrid el 24 de octubre.
Manifestación "No a la tala" en Madrid el 24 de octubre.Santi Burgos
Mercedes Pedreño

La Comunidad de Madrid ha aprobado iniciar las obras de ampliación de la línea 11 de metro. Lo ha hecho en el último Consejo de Gobierno, celebrado el pasado miércoles 15 de noviembre de 2023. El acta de la sesión indica que se hace “por razones de urgencia e interés general” y que supondrá “afecciones en determinadas parcelas”. La Consejería de Medio Ambiente ha dado su visto bueno a las talas y trasplantes de árboles que va a suponer la obra tras nueve meses de lucha de colectivos vecinales por protegerlos. Según la última propuesta para el proyecto de la Comunidad de Madrid, van a caer 880 árboles localizados en el parque de Comillas, en Carabanchel; Madrid Río y el entorno de Palos de la Frontera, en Arganzuela; en la estación de Atocha y en Conde de Casal, en el distrito Retiro. Este viernes, a las 19.00, los vecinos han convocado una concentración frente al reloj de la estación de trenes de Atocha para protestar contra las talas.

Aunque las obras ya están en marcha, el proyecto aún no tiene licencia para talar los árboles por parte del Ayuntamiento de Madrid, según una portavoz del área de Movilidad y Medio Ambiente del Consistorio. La Consejería de Transportes ha afirmado que en cuanto tengan el permiso del Ayuntamiento comenzarán a talar. El proyecto modificado definitivo, para cuya elaboración se prevé un plazo de seis meses, añadirá un estudio hidrogeológico para conocer las condiciones del terreno sobre el que se ejecutarán las obras. Los vecinos detrás del No a la tala ya habían señalado que el estudio hidrológico que incluía el anterior proyecto no estaba completo y no contemplaba algunas cuestiones, por ejemplo, que en la zona de Atocha hay mucha agua subterránea, pero el proyecto no indicaba cómo iba a afectar construir una estación al nivel freático, que es la capacidad que tiene el suelo para absorber agua por la lluvia. Los vecinos han argumentado que la estación puede hacer de dique y que el nivel freático suba. Esto supone tener que bombear el agua cada cierto tiempo para sacarla y eso puede afectar a los suelos y edificaciones.

Una portavoz de la Consejería de Transportes ha justificado la urgencia de comenzar con los trabajos porque “la complejidad de las obras exige el inicio simultáneo, y a la mayor brevedad posible, en diversos lugares de trabajo para poder cumplir con la programación prevista y los plazos de ejecución”. Tras un proceso de alegaciones al proyecto y responder a las 355 propuestas por parte de los vecinos y entidades gubernamentales, la Comunidad de Madrid no ha cedido y la ubicación de la estación de Madrid Río se mantiene en el interior del parque de Arganzuela, una zona con un tipo de protección que no permite construir infraestructuras ferroviarias dentro. Los vecinos propusieron en una reunión con la Consejería de Transportes colocar la estación la calzada del Paseo de Yeserías entre los números 33 y 41. Este lugar, más al oeste que la ubicación original y fuera del parque, no coincide con una tubería del Canal de Isabel II que molesta para construir la estación en la ubicación original y en la última propuesta de la Comunidad de Madrid. La Consejería de Transportes sí que está estudiando, por recomendación de la Consejería de Medio Ambiente, no poner la subestación eléctrica de la estación de Palos de la Frontera bajo los jardines de Palestina. Esto permitiría salvar 45 árboles.

El proyecto de ampliación de la línea 11 de metro, que ampliará su trazado desde Plaza Elíptica hasta Conde de Casal, está bajo la mirada de la Unión Europea. La Eurocámara accedió a estudiar la iniciativa después de que los vecinos detrás del movimiento No a la tala acudieran en septiembre al comité de peticiones del Parlamento Europeo a pedir que vigilasen el proyecto. El Banco Europeo de Inversiones, conocido también como Banco del Clima por el tinte medioambiental de los proyectos que financia, aportará tres cuartas partes de los 500 millones de euros que va a costar la obra. Los vecinos denuncian que la Comunidad de Madrid presentó el proyecto original ante el Banco del Clima, pero luego no ha comunicado los cambios que ha llevado a cabo. Este proyecto original suponía muchas menos talas; el parque de Comillas no iba a ser arrasado y en Madrid Río solo se perdían 20 árboles frente a los 250 previstos en la propuesta actual.

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