El horror de la guerra a través de los que no pudieron huir

‘Ucrania, la guerra de los civiles’ muestra una selección de fotografías del reportero de EL PAÍS Luis de Vega, que relatan el día a día de los ciudadanos ucranios ante la invasión rusa

Una de las imágenes recogidas en la muestra 'Ucrania, guerra de civiles', en la que se ve a Natalia el 11 de mayo asomada en lo que queda de su casa en Irpin
Una de las imágenes recogidas en la muestra 'Ucrania, guerra de civiles', en la que se ve a Natalia el 11 de mayo asomada en lo que queda de su casa en IrpinLuis de Vega

“Yulia trata de localizar por teléfono a su marido, Oleg, al que ha perdido en medio del tumulto mientras escapaban de los combates en Irpin. Vlod, un militar, sostiene a su hija Emma, de cinco meses”. Así reza el pie de foto de la primera imagen de la exposición de Luis de Vega, enviado especial de EL PAÍS a la guerra de Ucrania. El reportero ha enmarcado las historias “con nombres y apellidos” del día a día de la invasión rusa, según explica por videollamada desde Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania. Parte de esos retratos a los protagonistas del conflicto se exponen desde este lunes hasta el próximo 13 de diciembre en la muestra Ucrania, la guerra de los civiles, que inaugura la cuarta edición del festival Robert Capa estuvo aquí, en la fundación AISGE.

Las imágenes muestran distintos momentos de la guerra desde que el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenara la ocupación de Ucrania. Irpin, Bucha, Kiev, Zaporiyia han sido algunas de las ciudades invadidas en las que De Vega ha retratado el horror de la guerra a través de los que no han podido huir. “Nosotros nos podemos ir cuando queramos, ellos no. Los que están aquí es porque no tienen la opción de irse”, destaca de Vega. “Con la sobrecarga de información de las redes sociales los reporteros tenemos que ser más minuciosos con la información y resaltar las historias de las personas, pero a veces te quedas con la sensación de que no has contado todo lo necesario para transmitir la realidad que se vive aquí”.

El codirector artístico del festival Robert Capa estuvo aquí, Miguel Sánchez, destaca que el trabajo de los reporteros gráficos va mucho más allá que el trabajo que se presenta en los medios. “Con esta exposición, Luis nos está contando las historias de Aleksandra, de Oleski o de Larissa; cuando hablamos de víctimas pero les ponemos nombre y apellido surge una identificación con estas fotografías”, explica.

“Las imágenes impresionan. Nos acercan a cómo están viviendo la guerra los civiles, tanto en el frente como en el resto del territorio, porque el conflicto ha afectado a todos”, ha explicado Pedro Hojas, director general de la fundación Anastasio de Gracia, este lunes durante la inauguración de la muestra. “La exposición habla de la dignidad de un pueblo que se está defendiendo”, ha señalado también el periodista Luis Doncel, jefe de sección de Internacional de EL PAÍS. Entre el público estaban el primer secretario de la embajada de Ucrania en España, Serhii Solovei, o la portavoz municipal del PSOE, Mar Espinar.

La exposición está diseñada para ser vista empezando por la izquierda al entrar en la sala y, desde ahí, recorrer las imágenes hasta llegar al otro extremo de la puerta. Algunas de las composiciones de imágenes combinan la vuelta a la rutina que se ha generado en las ciudades ucranias tras el desarrollo del conflicto, como un niño montando en patinete en una plaza de Kiev el 25 de septiembre, con el horror que también se vive en esos mismos lugares, como una imagen de los cadáveres de civiles tras el bombardeo ruso en Zaporiyia cinco días después. “Hay 2,5 millones de personas viviendo cerca del frente y en nada vamos a estar todos los días a temperaturas bajo cero y con cortes de electricidad”, ha destacado de Vega. “La situación va a empeorar”.

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