El primo de Almeida: “¿Hay algún correo donde pueda remitirte esta oferta?”. La directora de alcaldía: “Sí, es este”

Así llegaron los dos correos de los comisionistas al Ayuntamiento. Matilde García Duarte, coordinadora general de alcaldía de Madrid, facilitó el ‘e-mail’ clave al familiar de Almeida, abogado de profesión y también amigo personal de ella

Martínez-Almeida, en su despacho junto a su mano derecha, Matilde García Duarte.
Martínez-Almeida, en su despacho junto a su mano derecha, Matilde García Duarte.Eduardo Nave

El 14 de marzo de 2020, el presidente Pedro Sánchez anunció a los 47 millones de españoles el estado de alarma. Al día siguiente, según relatan fuentes del Ayuntamiento de Madrid, comenzaron a llamar al Palacio de Cibeles decenas de empresarios y ciudadanos ofreciendo su ayuda. Una cadena de colaboración. No había un teléfono fijo. La mayoría tiraba de su agenda telefónica. Hubo llamadas a concejales, a jefes de prensa, a directores generales, a funcionarios. “Llamaba todo Dios”, recuerda ahora un alto cargo del Consistorio. En ese momento, la coordinadora general de alcaldía de Madrid, Matilde García Duarte, que también es íntima amiga del alcalde José Luis Martínez-Almeida desde hace más de 20 años, puso en marcha un protocolo interno. “Todos los ofrecimientos y donaciones tendrán que enviarse a este correo con este modelo normalizado”, cuenta por teléfono ella misma. Era una forma de centralizar un auténtico caos burocrático en mitad de una pandemia mundial, con todos los trabajadores encerrados en sus casas. El formulario incluía los nombres y los apellidos de los contactos, junto a la oferta o la donación correspondiente. “No había filtros. Mandábamos todo, salvo cosas grotescas”, relata.

—¿Por qué el primer filtro fue ese correo de la coordinadora general de alcaldía?

—Fue una decisión general. No recuerdo cómo se tomó esa decisión. Se pensó así porque era una forma de centralización.

—¿Todo se recibía en ese correo?

—No. También había gente que mandaba correos directamente a los concejales o directamente al departamento de compras [que depende de Hacienda].

Al correo electrónico general de la dirección de alcaldía, según cuenta García, también tenían acceso algunos funcionarios municipales. “Lo veían y lo leían los que trabajaban conmigo. Ellos tenían acceso. Rebotaban los correos a los distintos departamentos”.

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Entre estas ofertas y donaciones, apareció una que ha puesto patas arriba estos días el principal ayuntamiento de España. La oferta fue de los comisionistas Luis Medina, hermano del actual duque de Feria e hijo de Naty Abascal, y de un íntimo amigo suyo, Alberto Luceño.

Los dos ofrecieron material sanitario —guantes, mascarillas y test de coronavirus— al Consistorio madrileño por 15,8 millones de euros, ocultando que, meses más tarde, cobrarían ellos mismos una comisión de casi seis millones. Con este importe, tal y como ha denunciado la Fiscalía Anticorrupción, se compraron una docena de coches de lujo (desde un Ferrari hasta un Lamborghini), un yate, un piso en el municipio de Pozuelo de Alarcón valorado en más de un millón de euros y hasta una semana en un hotel de Marbella a 10.000 euros la noche. ¿Cómo se hizo esta oferta? ¿Cómo entraron al Ayuntamiento estos dos comisionistas?

Aquí aparece en escena un primo hermano del alcalde, Carlos Martínez-Almeida, abogado de profesión e íntimo amigo también de la propia García, la coordinadora general de la alcaldía de Madrid y mano derecha del regidor. Ella asegura que conoce al primo de Almeida y a la familia del alcalde desde hace casi 20 años. García y el líder popular forman parte de la promoción de abogados del Estado de 2001. Aquellos días de marzo de 2020, con cientos de fallecidos por coronavirus en la capital, el primo del regidor la llama por teléfono. En esa conversación, siempre según la propia García, el familiar carnal de Almeida le dice:

—¿Hay algún correo donde puede remitirte este ofrecimiento de material o le digo que lo remita al Estado?

“Sí”, respondió ella, “hay un correo genérico, que es este”. “Ah, vale fenomenal”, contestó el primo. Al día siguiente, el primo de Almeida escribió un mensaje de WhatsApp a la coordinadora general: “Oye, me dice que no le contesta nadie. ¿Me lo puedo quitar de encima amablemente?”. García le contesta que ella no había recibido nada. Le recomienda que le diga a Medina que vuelva a enviar el correo. Entonces, al día siguiente, el 19 de marzo, observan que, efectivamente, había dos correos de Medina. Uno el 18 y otro el mismo 19. “Y ya lo reenvía una funcionaria que trabaja para mí”, cuenta ahora por teléfono García. “Yo no hacía compras. Yo me encargaba de las donaciones”.

—¿Conocía a Medina y a Luceño?

—No. De nada.

El Ayuntamiento de Madrid no ha querido hacer públicos estos correos, tampoco mostrarlos a este periódico. Fuentes de la Fiscalía informan a EL PAÍS de que han descartado que este familiar del alcalde cometiera tráfico de influencias. El entorno de Almeida asegura que el propio regidor popular no ha tenido conocimiento de estas llamadas entre su primo y su coordinadora general hasta el viernes 1 de abril, cuando Eldiario.es destapó la investigación de la fiscalía anticorrupción. Sin embargo, en esta información no se cuenta que el primo de Almeida contactó con García. Otras fuentes municipales apuntan a que ese mismo viernes un medio de comunicación preguntó por el primo al Ayuntamiento. Ahí fue cuando se activó la voz de alarma a nivel interno y, ya sí, se enteró finalmente el regidor.

Matilde García Duarte llegó al Consistorio en 2019. Fue nombrada coordinadora general de alcaldía de Madrid por el propio Almeida. No era la primera vez que García ostentaba un cargo público. Fue directora general del Consejo Superior de Deportes (CSD) durante la última etapa del socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Más tarde, también ayudó al entonces presidente de la Federación Española de Fútbol (FEF), Ángel María Villar, a convocar las elecciones presidenciales de 2012 mediante un procedimiento muy polémico. No dio tiempo al resto de candidatos a presentarse. Bajo el mandato de García en el CSD también fue concedida una subvención de 1,2 millones de euros a la FEF que no fue bien justificada. Se falsificaron firmas. Ella argumentó entonces que, en ese momento, estaba de baja por maternidad. Este caso está ahora en los tribunales, pero ella nunca ha sido investigada.

“Ella dirige en el Ayuntamiento una agenda paralela por su cuenta”, cuenta un alto cargo municipal. “Establece muchas relaciones personales con el mundo empresarial. Ha tenido muchas broncas con el departamento de protocolo porque ella quiere aparecer siempre en las fotos, más de lo que le corresponde”, relata otra fuente del palacio de Cibeles.

Durante estos tres años en el Ayuntamiento de Madrid, García ha tenido a su cargo a Ángel Carromero, amigo personal del alcalde y enlace clave con la dirección nacional del PP para el propio Almeida. Carromero ostentaba el cargo de director general de alcaldía. “Una discusión al principio de la pandemia entre ellos provocó que no se hablarán más”, recuerda ahora otra fuente municipal. “Tanto Carromero como García tenían un duelo por ejercer sus influencias sobre Almeida a la vista de muchos”. García sigue en el Ayuntamiento. Carromero dimitió el 17 de febrero, salpicado por el otro escándalo que acecha también estos días los cimientos del Consistorio: un intento de espionaje a la presidenta Isabel Díaz Ayuso a través de dos empresas públicas municipales. Él, sin embargo, lo niega todo.

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Sobre la firma

Manuel Viejo

Es de la hermosa ciudad de Plasencia (Cáceres). Cubre la información política de Madrid para la sección de Local del periódico. En EL PAÍS firma reportajes y crónicas desde 2014.

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