El sueño del mayor museo de caza se convierte en pesadilla

La policía interviene 49 ejemplares y 132 objetos de marfil al coleccionista Marcial Gómez Sequeira, a quien empezaron a investigar por un reportaje en EL PAÍS

El cazador y empresario Marcial Gómez Sequeira posa con su colección de cérvidos.
El cazador y empresario Marcial Gómez Sequeira posa con su colección de cérvidos.LUIS SEVILLANO

El empresario Marcial Gómez Sequeira tenía un sueño: abrir en Extremadura el mayor museo de caza del mundo. Ahora tiene una pesadilla. No parece que vaya a abrir sus puertas en un futuro cercano y la policía acaba de intervenir 49 de los especímenes disecados que poseía y 132 piezas de marfil. A raíz de su entrevista en EL PAÍS en octubre de 2019, los agentes comenzaron a investigar si los 1.250 animales que inundaban su mansión de La Moraleja estaban en regla. Sequeira no pudo acreditar los documentos necesarios de las piezas que finalmente se le han retirado y que ya se encuentran en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

“No voy a decir nada, si hay un juicio ya se verá todo, no quiero decir más”, ha dicho Sequeira a la llamada de este periódico. El empresario fue presidente hasta 1988 de Sanitas, el gigante de la sanidad privada en España. Su gran pasión ha sido la caza, él mismo asegura que no puede calcular a cuántos animales ha matado a lo largo de sus 81 años de vida. Alaska, Camerún, Mozambique, Siberia, Tanzania... Casi medio siglo recorriendo el mundo, abatiendo animales para llenar los pabellones que albergan su colección. Hace dos años decidió empezar a vaciar su casa madrileña de ejemplares, para que no tuvieran que encargarse sus hijas en un futuro. Contactó con el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, para proponerle la idea del museo.

El germen de la idea empezó a fructificar y en marzo de 2019 el empresario llegó a firmar un preacuerdo con la Junta de Extremadura para exponer 1.250 de las piezas en el Cuartel de Caballería de Olivenza, un edificio del siglo XVIII. Hasta que el alcance de su colección y su futuro proyecto en tierras extremeñas se hizo público. El cazador ha acabado siendo investigado por un delito continuado de tráfico de especies protegidas.

La Policía Municipal se fijó en las imágenes de la casa de Sequeira y en su testimonio y comenzó a investigar si toda esa cantidad de piezas estaba en regla. Había especies tan singulares como un gato dorado africano o un impala negro. Comenzó una investigación por parte de la Policía Nacional en la que involucró al Servicio Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). Se comprobó que entre esas fotografías se encontraban muchos animales incluidos en el catálogo de especies de especial protección. Cites también confirmó que “el investigado carecía de muchos de los permisos y certificados obligatorios para su tenencia e importación en territorio nacional”, especifica la policía en un comunicado.

Durante un año, los agentes han requerido la documentación de todos los ejemplares y piezas de marfil que el empresario ha ido acumulando a lo largo de décadas. Sequeira también ha alegado que muchos ejemplares fueron adquiridos con anterioridad a la fecha de entrada en vigor del convenio Cites, destinado a proteger a las especies amenazadas, en España. Tras todos estos meses, el coleccionista no ha podido aportar la documentación que garantiza la procedencia legal de 49 especímenes de ejemplares disecados, cuatro colmillos de elefante, cuatro de hipopótamo y dos cuernos de rinoceronte y 132 piezas talladas de marfil.

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Sobre la firma

Patricia Peiró

Redactora de la sección de Madrid, con el foco en los sucesos y los tribunales. Colabora en La Ventana de la Cadena Ser en una sección sobre crónica negra. Realizó el podcast ‘Igor el ruso: la huida de un asesino’ con Podium Podcast.

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