KILÓMETRO CERO
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Burros, gallinas y machotes

La polémica por si la manifestación neonazi de Chueca debió autorizarse o no restó foco al discurso final, donde solo había motivos para el optimismo

Manifestacion de extrema derecha y neonazis desde la plaza de Chueca hasta la Puerta del Sol.
Manifestacion de extrema derecha y neonazis desde la plaza de Chueca hasta la Puerta del Sol.Olmo Calvo

En la pancarta de la manifestación que recorrió Chueca al grito de “fuera sidosos”, “fuera maricas” se leía Madrid seguro. Como si hubiera algo que dé más miedo que los neonazis y esa ignorancia necia de quienes se sienten más protegidos homologando cabezas (rapadas) y lo (poco) que haya debajo. Pero las consignas de estos machotes de pacotilla y la polémica por si debía haberse prohibido la concentración restó foco al discurso final, en Sol, del presidente del grupo ultra España 2000, José Luis Roberto, donde solo había motivos para el optimismo. Tras saludar a “los centenares —dos, concretamente— de patriotas” que estaban allí y a los “decenas de miles” que les seguían “por internet” —el vídeo tenía apenas 1.000 visitas tres días después, incluidas varias mías—, declaró:

— “En 2015, la Organización de las Naciones Unidas decidió que había que hacer un mundo sostenible”.

- “Sacaron a un pequeño monstruo con cara de monstruo, la Greta [Thunberg] e iba a todos los sitios llorando para decirnos que éramos culpables”.

— “Y con ese sentimiento de culpabilidad y de solidaridad nos hacen salir a los balcones a aplaudir a las 8 de la tarde [a los médicos] porque creen que así iban a acabar con la pandemia”.

— “Teniendo en cuenta cómo está evolucionando la ingeniería genética, que está consiguiendo hacer órganos hasta que nos puedan trasplantar en laboratorio, y la inteligencia artificial con los algoritmos, que se podrá tener a un bróker en la Bolsa decidiendo qué compra y qué deja de comprar completamente mecánico; teniendo en cuenta la robotización, se juntan otros problemas, el transhumanismo, es decir, vamos a crear una sociedad de una minoría supercapitalista que lo maneja todo, que va a tener todos los medios hasta para llegar a la fuente de la eterna juventud porque ya se está consiguiendo que ratones vivan tres veces más”.

— “Esa Agenda 2030 ha traído la ideología de género que hace que en Europa y en España, por ejemplo, seamos el segundo país con menos natalidad del mundo porque es preciso para esa globalización social que cada vez haya menos niños bancos. Hay que acabar con los blancos porque son los que normalmente van a luchar”.

— “Todo es relativo, como en Canadá”.

— “Stalin cogió una gallina y empezó a quitarle pluma tras pluma. La dejó sangrando. La gallina se escondió y Stalin le dijo a sus generales: ‘Ahora veréis’. Sacó unos trocitos de pan y la gallina iba detrás de Stalin comiendo el pan. Con ese Salario Mínimo Vital lo que quieren es tenernos a todos como a la gallina de Stalin”.

— “El cuento dice que un gobierno decreta por ley que los burros vuelan. Hay gente que viéndolo por la tele dice: ‘pues vuelan’. Pero mucha gente dice que no. Cambian el esquema. Dicen: ‘sois unos negacionistas porque negáis a los burros el derecho a volar. Se crean cátedras de universidad de los burros voladores y al final están los defensores de la libertad y los fascistas que persisten en que los burros no vuelan. ¿Y qué hacen? Crean jueces que persiguen al negacionista por delito de odio. Y al final, por subvenciones, los partidos ponen al burro en sus banderas”.

— “Nosotros somos los nacionalistas y ni somos burros ni somos gallinas y nos vamos a defender en nuestro barrio contra cualquier invasión de los que vienen de fuera en contra de nuestra tranquilidad. Vamos a defender nuestros derechos en contra de cualquier impuesto, nuestras tradiciones, nuestro futuro, nuestra libertad. Que se queden ellos con los burros y las gallinas. Nosotros somos españoles, somos lobos. Arriba España”

Puestos a tener enemigos, mejor que los de la democracia sean burros.

Suscríbete aquí a nuestra newsletter diaria sobre Madrid.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta ya puedes leer este artículo, es gratis

Gracias por leer EL PAÍS

Sobre la firma

Natalia Junquera

Reportera de la sección de España desde 2006. Los jueves publica una columna en Madrid, Kilómetro cero. Durante la semana comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter y realiza entrevistas para la serie Conversaciones a la contra. Especialista en memoria histórica, ha escrito dos libros, Valientes y Vidas Robadas (Aguilar).

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS