Crisis del coronavirus

El Rastro de Madrid reabrirá con la mitad de sus puestos el 22 de noviembre tras 36 domingos cerrado

La Policía Municipal controlará con drones un aforo máximo de 2.700 personas

Una calle del Rastro durante un domingo del pasado mes de julio
Una calle del Rastro durante un domingo del pasado mes de julioLuis De Vega Hernández

El Ayuntamiento y los comerciantes del Rastro han acordado este viernes la reapertura del más conocido y concurrido de los mercadillos de la capital el próximo domingo 22 de noviembre tras haber permanecido 36 semanas cerrado por la pandemia y el enfrentamiento entre el Gobierno municipal y los vendedores ambulantes. Lo ha anunciado la vicepresidenta y portavoz de la asociación El rastro Punto Es, Mayka Torralbo, que agrupa a la mayoría de los titulares de los puestos, y lo han confirmado también tanto la asociación Nuevo Rastro como fuentes municipales. El Consistorio, ha añadido en un mensaje distribuido a los medios de comunicación, abrirá desde el martes una oficina en la calle del Casino de la Reina para que los comerciantes registrados puedan tener todos los detalles de la nueva ubicación compatible con las restricciones que exige el coronavirus.

Cada semana se irán alternando 500 del millar de puestos, que estarán dispuestos en zonas a acotadas que como máximo podrán acoger a 2.700 personas al mismo tiempo. Finalmente será el Consistorio el que se haga cargo del control de ese aforo, para lo que la Policía Municipal empelará drones, y de la delimitación de los espacios. Estos han sido los dos últimos puntos de fricción entre ambas partes para lograr llegar a un acuerdo.

La promesa del Ayuntamiento es que una vez se supere la actual emergencia por el virus los puestos regresen a su lugar original. Mientras tanto, se ha diseñado una herramienta de geolocalización donde poder visualizar la ubicación de cada puesto del conocido como Rastro Covid y conocer la situación anterior. Esto sirve tanto a vendedores como a visitantes.

La Asociación Nuevo Rastro, que agrupa a parte de los comerciantes del barrio, ha recibido la noticia con alivio y satisfacción, pues aunque desde el pasado junio retomaron su actividad, consideran que el cierre del mercado dominical les ha perjudicado, según su presidente Manuel González. La idea, cuenta, es lograr revitalizar la zona, atraer nuevos artesanos y emprendedores a los locales que se han ido quedando vacíos y recordar que estas calles tienen actividad toda la semana. “Nos gustaría restablecer el espíritu de la Movida, tener aquí en Madrid un Candem Town como el de Londres”.

“Es una buena noticia para todos los madrileños que los comerciantes hayan aceptado la propuesta del Ayuntamiento”, dijo el alcalde, José Luis Martínez-Almeida el pasado martes tras el acercamiento de posturas tras meses de reuniones con los vendedores ambulantes. El primer edil no escondía que ha sido “difícil” alcanzar este punto de encuentro en pleno repunte de coronavirus por la zona en la que se enclava el mercadillo y por el número de puestos ―cerca de mil― que cuentan con licencia.

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