LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

La cacerolada de María Luisa, la autoproclamada líder de las protestas contra el Gobierno

Una madrileña de 54 años simpatizante de Vox agita las manifestaciones y recopila datos personales: “Es el partido del futuro. El partido patriota”

María Luisa Fernández, en las marcha de Núñez de Balboa. En vídeo, declaraciones de Fernández publicadas el sábado 16 de mayo en sus redes sociales. YOUTUBE

La “líder” de la rebelión de la Milla de Oro no estaba en la calle Núñez de Balboa el día que prendió la mecha. La Policía Nacional se presentó en esta calle adinerada del centro de Madrid a las 20.00 del domingo 10 de mayo para identificar a los vecinos que se habían aglomerado bajo un balcón donde un DJ pinchaba música. Muchos creyeron que los agentes venían a reprimirles porque desde hacía tiempo gritaban consignas contra el Gobierno.

Las protestas diarias que han continuado a raíz de ese incidente se propagaron de forma espontánea, sin necesidad de líderes, como casi todos los movimientos en la era de las redes sociales. Pero un día después apareció de la nada María Luisa Fernández Hernández, una madrileña de 54 años, para presentarse como la coordinadora, una de las caras más visibles de unas protestas que son vistas como un intento de la extrema derecha por generar un nuevo 15-M. “No aparezco de la nada. Soy una mujer íntegra, de valores”, cuenta por teléfono mientras atiende a una de sus dos hijas mellizas pequeñas.

Fernández acudió por primera vez a la cacerolada de Núñez de Balboa el lunes 11 de mayo, porque había visto lo sucedido y aprovechó para unirse porque su madre vive muy cerca. Ella reside en una urbanización de Las Rozas, un municipio rico situado 28 kilómetros al noroeste. Aquel día, según cuenta esta trabajadora autónoma, se manifestó contra el Gobierno de Pedro Sánchez para pedir su dimisión.

— ¿Está usted sola en el movimiento?

— No. Somos más gente.

— Ustedes piden transparencia al Gobierno, pero no la tienen...

— Somos un grupo de 20 o 30.

— ¿Cómo se organizan?

— No se puede decir.

Dice que tienen un pequeño grupo de WhatsApp, que es ahí donde trabajan y donde coordinan el movimiento “transversal”. El jueves pasado, en un vídeo grabado durante el cacerolazo y subido a su canal de YouTube, de 25 suscriptores y creado en diciembre de 2018, se presentaba como “la coordinadora del Movimiento Barrio Salamanca y experta en inteligencia”. Estaba sola. Hablaba en primer plano en nombre de todos los manifestantes, pero nadie la rodeaba. Ahí decía que su movimiento ya tiene eslogan: “Donde está uno, estamos todos”. Al día siguiente era entrevistada por Okdiario, que la presentaba como “presidenta del Movimiento Resistencia Democrática” (un nuevo nombre). “Aquí hay un 15-M emergente”, decía ella. “Nos están llevando hacia un país bolivariano, hacia un país chavista”.

La autoproclamada líder de este movimiento dice que estudió Derecho en la Universidad Pontificia de Comillas en 1996. Que militó en el PP de joven, que años más tarde envió un correo electrónico a Rosa Díez para pedirle trabajo, que no le contestó. Que “no hace mucho” un diputado de Vox experto en temas de defensa ―y cuyo nombre no quiere citar― la invitó al Congreso de los Diputados. Que hace seis meses el número dos de este partido por el Ayuntamiento de Madrid, Pedro Fernández Hernández, le envió un correo electrónico. Ambos comparten los dos apellidos pero ella asegura que no tienen relación familiar. “Me dijo que le enviara mi currículum, pero nada más”.

La realidad es que llevaba tiempo buscando su oportunidad para salir en los medios. Tras abandonar su empleo como comercial de una empresa textil, probó suerte durante años como analista de inteligencia y geoestrategia. Quienes la conocen de los simposios a los que asistía hace más de una década dicen que buscaba destacar. “Siempre se ponía de pie para hacer preguntas rimbombantes”, cuenta el presidente del Club Diálogos para la Democracia, Antonio Gavilanes. Gavilanes dice que perdió el contacto con Fernández y se sorprendió al verla en las entrevistas de varios medios de comunicación en los últimos días. Aunque siempre buscó protagonismo, Fernández tenía opiniones moderadas, circunscritas casi siempre al mundo militar, dice él, que ahora no reconoce la nueva versión de Fernández. “¿Se le han cruzado los cables?”, se pregunta. “¿O está Vox detrás de ella?”.

También es socia del Club de los Viernes, un laboratorio de ideas ultraliberal que cuenta con 637 socios y 106.000 suscriptores en su canal de YouTube. “Nosotros no representamos a ningún partido”, cuenta el portavoz del club, Roberto Granda. “Conocí a esta señora en los medios de comunicación la semana pasada. Nosotros apoyamos estas manifestaciones, pero no es el momento de que ningún partido las canalice. Otra cosa es que las alienten, como Vox y PP”.

Fernández ya daba señales de su radicalización en diciembre de 2018, cuando empezó a subir vídeos cortos a YouTube, que apenas acumulan unas pocas decenas de visionados cada uno. Son vídeos donde con su voz meliflua lanza mensajes de odio contra los inmigrantes musulmanes. Según ella, Occidente libra una Tercera Guerra Mundial contra la ideología islámica. “Habría que controlar los medios de comunicación y eliminar toda serie de grupos lobbies que están apoyando esta ideología de invasión”, dice en un mensaje grabado en su cocina. En otro presenta a Vox como “el partido más limpio de todos. Es el partido de futuro. El partido patriota”. Hace un mes pidió la salida de España de la Unión Europea y la vuelta de la peseta.

Días antes de la protesta, ya se notaba su impaciencia. El 25 de marzo contaba en otro vídeo que salió a tirar la basura con sus hijas a las 20:00 y escuchó el himno de España. Se cuadró con la mano en alto y se le empezaron a caer las lágrimas. “Me veo tan impotente que me he puesto a llorar porque este país no sabe valorar a la gente que con corazón limpio y sin ningún tipo de farol podemos aportar mucho a esta sociedad”, relataba minutos después. En otro vídeo confesaba que rezaba a Dios para que se cumpliera su destino y pudiera realizar una aportación a la vida pública. “Soy muy espiritual”, cuenta por teléfono.

Gavilanes, el presidente del club donde acudía Fernández, sospecha que Vox la está utilizando. Vox asegura que las protestas las lideran los vecinos y ha convocado bajo su marca sus propias marchas en coche. “Es útil para ellos porque te distancias de las manifestaciones, pero al mismo tiempo las controlas”, cree Gavilanes. Además de Resistencia Democrática se han unido a la protesta otros grupos en la órbita del partido de ultraderecha como Hazte Oír o la Asociación de MIlitares Españoles.

En la web de Resistencia Democrática, Fernández recolecta datos personales que pueden ser útiles para terceros con fines proselitistas.

— ¿Por qué lo hacen?

— No puedo contestar a eso. Elegimos lo que queremos comunicar a cada medio.

— Pero, ¿por qué datos personales?

— Eso es lo que hay.

El movimiento Resistencia Democrática creó una web de WordPress hace una semana. Esto permite que la protesta crezca sin que los participantes se asocien a una marca política determinada. Un mensaje de WhatsApp viral del grupo presenta al movimiento como transversal, abierto a cualquier ideología salvo el comunismo. El contenido invita a organizar una “federación de paseos” de protesta en distintos puntos de España. Este martes crearon una cuenta en Telegram, donde cuentan con 26 suscriptores. La mayoría de sus mensajes se han compartido en grupos no oficiales de Vox. La cuenta de Twitter tiene algo más de 13.000 seguidores.

Con la hipérbole típica de Fernández, esta cuenta presumió hace unos días de tener un récord mundial. “El tuit más visto y retuiteado de toda la historia de Twitter con 8.100.000 millones. Así haremos que las cacerolas suenen en todo el planeta”. El mensaje muestra un vídeo de la marcha de Núñez de Balboa el miércoles de la semana pasada, donde se observa a cientos de ciudadanos con cacerolas y sin respetar las distancias de seguridad. Según sus cuentas, el mensaje habría sido visto por una cifra mayor al de toda la humanidad. La realidad es que ha sido visualizado algo más de ocho millones de veces, una cantidad menor pero considerable que da una idea de la irritación de este nuevo movimiento.

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