LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Un aparcamiento para 175 aviones

El aeropuerto Adolfo Suárez solo opera con una media de 90 vuelos y unos 3.000 pasajeros cuando ha llegado a realizar 1.600 en una jornada con 170.000 personas

Aviones estacionados en la terminal T1 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas a causa de la pandemia del coronavirus.
Aviones estacionados en la terminal T1 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas a causa de la pandemia del coronavirus.Adolfo Barroso

“Lo que más me llama la atención es el silencio que hay. Antes con los ruidos de los motores era imposible hablar y ni se escuchaba la emisora. Ahora, se oye todo”. Quien habla es Goyo Ruiz del Pozo, el conductor de una furgoneta Follow Me –conocidos en el argot como señaleros–, que lleva diez años trabajando en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. De fondo, las pistas y las terminales del mayor aeródromo de España y uno de los más grandes de Europa. [Fotogalería: Barajas durante el estado de alarma]

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“Esto es como si vas a las cataratas del Niágara y de repente se paran y solo se encuentra el silencio”, añade Goyo mientras se ajusta las gafas y pone su mirada en la enorme pista de rodadura que tiene a su derecha. Este madrileño de 56 años es tímido y no quiere salir en la fotografía. Le rodean decenas y decenas de aviones de todos los tamaños.

Han venido a aparcar muchos aviones aquí porque Barajas tiene mucha extensión
Gema Rojas, ejecutiva de servicio del aeropuerto

Y es que Barajas se ha convertido en las últimas semanas en un enorme aparcamiento para las aerolíneas. Los aviones se encuentran junto a la terminal, en estacionamientos a remoto e incluso en las calles de rodadura hacia las pistas. La imagen es insólita. Si lo habitual es que en este aeropuerto sea un continuo devenir de aeronaves, autobuses, camiones y vehículos de servicios, ahora, en plena crisis del coronavirus, el silencio solo lo rompe algún tren de contenedores que lleva mercancías en la zona de cargo. “Han venido a aparcar muchos aviones aquí porque Barajas tiene mucha extensión. Eso fue lo que nos permitió que hubiera más de 1.600 operaciones en un solo día en la final de la Champions League del año pasado”, explica Gema Rojas, la ejecutiva de servicio –la máxima responsable este lunes en el aeropuerto–.

“¿Cómo de grande es Barajas? Si se pone en un mapa de punta a punta ocuparía tanto espacio como el recorrido de la M-30 entre el tramo norte y el tramo sur. Las pistas miden cuatro kilómetros”, describe Rojas.

Servicios mínimos y repatriaciones

Toda esa enorme infraestructura funciona ahora al ralentí. Este lunes solo operaron 90 vuelos, 12 de ellos comerciales. Los destinos: Frankfurt, Londres, Bangkok, Palma de Mallorca, Tenerife y Fuerteventura. Hay unos servicios mínimos: el real decreto del estado de alarma permite desplazamientos urgentes o inaplazables por motivos concretos, además de los viajes de personas que viven en las islas y que regresan a sus domicilios con pase especial o la repatriación de españoles que están en el extranjero.

“Las separaciones de los pasajeros y su número lo ponen las aerolíneas. La dirección del aeropuerto no puede entrar en eso”, añade la ejecutiva de servicio. Lo que sí está claro es que se trabaja al mínimo. Durante el estado de alarma, ha habido una media de 3.000 pasajeros y en algunos días se ha llegado a 540. Eso contrasta con los 170.000 de media que tuvo durante el año pasado. Tantos como la población de Alcorcón.

En marzo, el aeropuerto recibió 35.758 toneladas de mercancías, un 26,7% menos que en el mismo mes de 2019. Ahora se recibe mucho material sanitario, en especial de Senzhen (China), como el llegado este lunes a las once de la mañana. Pero también paquetería, frutas y todo tipo de productos.

Las T1, T2 y T3 están cerradas al público ante la falta de vuelos. En la T2 sigue abierta la farmacia para atender a trabajadores: estos días también llevan pedidos a personas afectadas por el coronavirus en el distrito de Barajas

El resto de aeronaves, hasta 175, estaba parado. Estacionar un avión en Barajas cuesta entre 700 y 1.800 euros al día, en función del peso que tengan. Los más grandes son los que más pagan. Eso sí, la entidad que gestiona Barajas (AENA) ha demorado el pago de estas cantidades seis meses y sin intereses. ¿Significa eso que los aviones están parados? Para nada. Las aerolíneas continúan con sus labores de mantenimiento cada tres, siete, 14 y 30 días. Eso muchas veces incluye el encendido de motores y dar una vuelta por los alrededores de Madrid. Los motores también se protegen con fundas especiales para que no se dañen las turbinas.

Si la tranquilidad de las pistas resulta desoladora, no lo es menos adentrarse en las terminales. Las T1, T2 y T3 están cerradas al público ante la falta de vuelos. Dentro de ellas, en la T2 la farmacia es el único negocio que permanece abierto. “Hacemos un horario reducido [de siete de la mañana a cinco de la tarde] y sobre todo para los pocos trabajadores del aeropuerto. También llevamos pedidos a personas afectadas por el coronavirus que viven cerca, en el distrito de Barajas”, describe la adjunta de la farmacia, Eva Rodríguez.

Los luminosos verdes destacan con la oscuridad del pasillo de acceso al control de tarjetas de embarque y con los míticos carteles de salidas y llegadas de vuelos apagados. “Vendemos sobre todo productos relacionados con la covid-19 como guantes, mascarillas y geles, además de las recetas de los propios empleados y algunos pedidos”, añade Rodríguez.

Un furgón de los antidisturbios de la Policía Nacional es el único vehículo que hay en la zona de salidas de la T4, una imagen extraña en un lugar lleno de idas y venidas, de maletas y carreras.

Controles de acceso a la terminal

El acceso a la terminal solo está permitido a los pasajeros que llevan tarjeta de embarque y para un vuelo próximo. Y por una única puerta, situada al fondo del edificio. No se permiten acompañantes. De eso se encargan vigilantes de seguridad y policías nacionales. Dentro sí se percibe algo más de movimiento, pero muy reducido. La enorme terminal finalizada en 2006, diseñada por los arquitectos Richard Rogers y Estudio Lamela, parece aún más inmensa. La zona de facturación mantiene las cintas verdes para la distribución de los pasajeros, mientras un par de empleadas limpian la zona.

Las enormes cintas para la recogida de equipajes están paradas y las decenas de carros que utilizan los pasajeros para transportarlos permanecen ordenados al fondo de la terminal. De nuevo, la farmacia es la única que permanece abierta, mientras el resto de negocios –desde bancos a cafeterías, a tiendas de prensa y revistas– tienen el cierre echado. En algunos se lee “Cerrado hasta nuevo aviso”. El control de tarjetas de embarques está casi apagado. Las numerosas calles se han quedado reducida a una, señalizada por una luz verde. Los dos empleados encargados de la comprobación inicial conversan entre ellos, ante la falta de trabajo.

“Todo esto es muy triste. Me da mucha pena que estemos así y, sobre todo, que no sepamos cuándo vamos a salir”, comenta José Luis Prieto, el conductor de uno de los autobuses para traslados de pasajeros. Si su actividad principal es esta, ahora ha quedado reducida a llevar a los servicios mínimos, a los empleados y a los bomberos de AENA. “Esa incertidumbre es lo que peor llevo y que de los 60 compañeros que estamos normalmente, estemos trabajando solo 12. Al resto les han hecho ERTE y hay quien lo está pasando mal”, añade Prieto, que lleva seis años trabajando en Barajas.

En la parte baja del edificio, las enormes filas de taxis se han quedado reducidas a unos 50 vehículos. Los conductores charlan entre ellos, a veces sin mantener la distancia de seguridad ni de llevar puestas mascarillas. Cerca, los aparcamientos están casi vacíos, lo que contrasta con la cantidad de aviones estacionados en las pistas

40.000 trabajadores afectados

El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas tiene todas las banderas a media asta. Es la señal de luto de la principal locomotora de la región por los miles de fallecidos víctimas de la covid-19.

Solo este aeropuerto representa el 9,3% del producto interior bruto de la Comunidad de Madrid, seguido bastante de lejos por Ifema. Genera una producción directa e indirecta de unos 40.000 millones de euros. Su capacidad de negocio es tal que genera unos 40.000 empleos directos y unos 300.000 indirectos en toda España.

Todo eso ha quedado ahora parado y con parte de las empresas que prestan servicio en ella con expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) o incluso con suspensión de actividad. Los responsables de Aena esperan que esta situación se supere pronto y que el aeropuerto levante el vuelo.

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