Summa 112

El caos permanente del Summa 112

El servicio de urgencias y emergencias de la Comunidad reclama un refuerzo “inmediato” de personal y una renovación integral de su sistema, que se resiente ante crisis como la del coronavirus

Ambulancias del Summa en el hospital Doce de Octubre.
Ambulancias del Summa en el hospital Doce de Octubre.KIKE PARA

Muchos días de UVI sin un médico dentro, otros tantos de zonas sin coches de urgencias, vehículos de emergencias sin sanitarios que puedan conducirlos, dispositivos de intervención rápida que acuden a una faringitis y profesionales de emergencias y urgencias hartos de quejarse, de denunciar verbal y administrativamente y de reclamar unas condiciones laborales dignas, una atención al paciente digna. “Porque ambas son indisolubles”, espeta Víctor Montegrifo, presidente del sindicato SummAT. “La situación es caótica, tanto, que a veces trabajamos con el 50% de los recursos, o menos”.

El sábado 22 de febrero, desde Parla —que cubre otras localidades como Torrejón de Velasco, Torrejón de la Calzada, Casarrubuelos o Cubas de la Sagra— atendieron avisos domiciliarios de Móstoles, Alcorcón, Fuenlabrada, Getafe y, además, tuvieron que desplazarse hasta Leganés. “El médico que estaba allí estaba sin comer, estaba solo y tenía 30 pacientes en la sala de espera”, relata Montegrifo, que fue uno de los dos médicos que acudieron para suplir a su compañero. Después, cuando ambos volvieron e iban a hacer lo propio, hubo un aviso. Y los que se quedaron sin comer fueron ellos.

La situación se repite cada sábado y cada domingo. Entre diciembre del pasado año y este enero, ha habido días que ha habido tasas de inoperatividad de hasta el 23,08% en las UVI o el 82,93% en los UAD (las unidades de asistencia a domicilio), según los datos de este sindicato. Que también apuntan a la situación con la atención telefónica: cifran una media de entre 30 y 50 llamadas las que se cuelgan por jornada por las esperas al teléfono, debido a la saturación, y aseguran que han llegado a los 180 minutos de espera.

“Y no había llegado el coronavirus”, espeta. El virus, que saltó en la Comunidad la pasada semana, ya eleva a 15 los casos -73 en España este domingo por la mañana- y es Torrejón de Ardoz el foco que más preocupa a los expertos porque es ahí donde existen más enfermos sin vínculo epidemiológico, es decir, sin que se conozca la fuente del contagio, y sin haber viajado a zonas de riesgo. Son ya, al menos, seis. “Siempre estamos mal de personal, cuando llegan cuestiones extraordinarias, como la gripe, es aún peor. Acabamos de empezar con este nuevo virus, vamos a ver cuando pasen unos días”.

Esa proyección al futuro le hace pensar en el pasado. Recuerda el año en el que empezó a trabajar en el Summa: 1988. Entonces, dice, la sala de espera se vaciaba de vez en cuando: “A mediodía o ya entrada la noche”. En sus últimas guardias, de 24 horas, esa sala ha estado vacía apenas unos minutos y solo cuando había llegado la madrugada: “Da una idea de la situación”.

Esa situación, según sindicatos y profesionales, es una “alerta roja”. Así lo describió a mediados de febrero la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Madrid, cuando convocó una marcha en la capital con el lema “tu vida está en peligro”. Avisaban del riesgo que supone el deterioro “programado” del servicio público y denunciaron varias fallas en el sistema que corroboran los propios trabajadores y otras organizaciones como el SummAT. “Que cuando un ciudadano necesita una UVI, en ocasiones esta acude sin médico porque no cubren los puestos necesarios; que algunos de estos dispositivos no están operativos por falta de cobertura de profesionales alegando que no hay médicos; que la actuación del gerente y de la Consejería de Sanidad produce caos organizativo y da lugar a una cadena de negligencias graves…”. Y así hasta nueve quejas concretas, entre ellas, una falta de recursos materiales y humanos que reclaman una y otra vez por todas las vías posibles. También la penal.

Denuncias

El pasado septiembre, el SummAT denunció al gerente, Pablo Busca, y al director de Recursos Humanos, Pablo Sanz, por un delito contra los trabajadores y otro de prevaricación administrativa y dejación de funciones. En aquel momento, Rosa López, vicepresidenta de ese sindicato, declaró que había un “problema de falta de personal” y que el servicio estaba “bajo mínimos”.

Ha pasado casi medio año y las cosas siguen igual. El panorama en la plantilla del Summa es el mismo y el discurso de López también: “La gente no quiere ir a trabajar, y es normal. Nosotros necesitamos tiempo para dar la calidad precisa a los ciudadanos, atenderlos como se merecen. 140 pacientes en 12 horas no puede ser”. Asegura que los errores médicos aumentan con la prisa, con la fatiga física y también la mental: “Y no ayuda el mal uso que se hace de las urgencias, que no están para ver un dolor de garganta a alguien de 20 años cuando sale de la discoteca a las cuatro de la madrugada”.

López, como su compañero, también piensa en los 15 casos de coronavirus que se han detectado en Madrid, en la situación de la ciudadanía y los profesionales y en las urgencias que puede provocar la llegada de este virus. “Nos va a saturar, nos va a romper. Sin una buena gestión esto va a bloquear los servicios de urgencias y como tengamos una emergencia, con los efectivos que tenemos ahora, no vamos a llegar, que es lo que ya pasa. Sobre todo en fines de semana. Como el pasado [por el 22 y 23 de febrero], que se anularon 18 coches médicos por falta de personal”.

Algo que espera que no siga ocurriendo porque, entre las actuaciones del protocolo especial de la Comunidad por el nuevo virus, la Consejería ha establecido un circuito de atención ante casos sospechosos “para prevenir específicamente la posible transmisión del virus en las urgencias de hospitales y, por lo tanto, en la población más vulnerable”, como apuntan cada vez que hay una nueva comunicación sobre la enfermedad. El protocolo consiste en que profesionales de Atención Domiciliaria del SUMMA 112 acudan a los domicilios de las personas con síntomas leves que deben llamar desde casa al 112 o al teléfono 900 102 112 para avisar y que los profesionales puedan recoger la muestra y enviarla a los laboratorios habilitados para su estudio.

Ese último número lo abrió la Consejería el pasado jueves, y, aunque es principalmente de atención general para ofrecer información sobre el nuevo virus, tiene capacidad para derivar las llamadas de posibles casos a la Mesa de Coordinación del SUMMA 112. Desde el pasado jueves a las 20:30 horas, momento en el que se puso en marcha, ha recibido un total de 1.093 llamadas. Según datos de la Consejería de este pasado domingo, hasta ese momento, solo cuatro habían precisado derivación a esa Mesa de Coordinación.

Para López, este protocolo requiere de cambios “obvios” en la plantilla. Además, asegura, la situación con los pacientes, incluso por teléfono, “se pone tensa cuando hay tanto retraso”. Cuenta que estos últimos días, algunas compañeras del centro coordinador [desde donde se canalizan las llamadas] le habían trasladado que nunca habían recibido tantas llamadas con gente que se pone agresiva por teléfono. “Tú, cuando llaman, das las recomendaciones que toquen, ni más ni menos, siguiendo el protocolo. Pero si la gente lleva mucho esperando, hay cierto nerviosismo y ocurren nuevas situaciones como las del coronavirus, la cosa se descontrola y la gente pasa del nerviosismo a la agresividad”.

También pasa con el 061, el número de teléfono y, por extensión, la denominación del propio Servicio de Urgencias y Emergencias Sanitarias en varias comunidades autónomas de España, entre ellas Madrid. Un portavoz del servicio asegura que se han duplicado: “Llevamos años pidiendo refuerzos ya para las condiciones de un día normal, sin gripe y sin coronavirus. A la mínima que las circunstancias se salen de lo habitual, la cosa se dispara”. Detalla que son una plantilla de 83, que no ha aumentado en los últimos días, y que, ahora, según los turnos, el volumen de llamadas ha crecido entre un 20% y un 50%. “Lo normal son entre 300 y 400 llamadas a la noche, ha habido algunas de llegar a las 600”.

¿La solución? A corto plazo, coinciden tanto López como Víctor Montegrifo, “un refuerzo inmediato de profesionales”. A medio, apunta Montegrifo, reformar “un sistema que está caduco”. Quieren una revisión profunda y una mejora de las condiciones de trabajo, que actualmente provocan que los médicos huyan de ese área, incluso cuando de abren convocatorias públicas, no se cubren; y una reorganización de la cartografía sanitaria. Concluye Montegrifo: “Que las urgencias son urgencias y lo demás ha de ir por otro medio”.

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