CASOS JUDICIALES

Operación Zamburiña: La Fiscal avala la investigación basada en un anónimo

El Ministerio Público sostiene que la comisaría ourensana “tapó la desaparición de las armas” del búnker de la Policía Nacional

La fiscal Pilar Manso durante la sesión del juicio por la Operación Zamburiña celebrada este miércoles en la Audiencia Provincial de Ourense. EFE/ Brais Lorenzo
La fiscal Pilar Manso durante la sesión del juicio por la Operación Zamburiña celebrada este miércoles en la Audiencia Provincial de Ourense. EFE/ Brais LorenzoBrais Lorenzo / EFE

La intervención del Ministerio Público durante la tercera jornada del juicio de la Operación Zamburiña que se celebra en la Audiencia Provincial de Ourense, ha ahondado en las diferencias entre los distintos cuerpos policiales en Ourense que dieron pie en su momento a la teoría de la venganza como clave de esta causa.

Frente a las críticas generalizadas a la Unidad de Asuntos Internos (UAI), sobre la que pivotó la investigación, que dejaron patente los letrados de los 13 acusados (cuatro policías, incluido el exjefe del Grupo de Estupefacientes de Ourense y nueve supuestos narcotraficantes), la fiscal Pilar Manso cuestiona la labor realizada por la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría ouresana.

En su turno, este miércoles, la representante del Ministerio Público reprodujo una conversación entre policías ajenos a este caso en la que, destacó, “se evidencia que la comisaría tapó la desaparición de las armas” del búnker de la Policía Nacional.

Este robo, del que alertó un anónimo al que el comisario vinculó en su día con la sustracción - “Las armas no están el mercado, por supuesto, eso lo tengo muy claro; se cogieron solo para hacer daño, nada más”, aseguró- fue el origen de la Operación Zamburiña que acabó desglosándose en varias diligencias: la del robo, la de la muerte, presentada inicialmente como un suicidio, de un agente en su despacho de comisaría asumiendo la responsabilidad del robo y la que se está juzgando ahora: la Operación Zamburiña.

Frente a la tesis de los letrados de las defensas que insisten en que esta causa nace viciada por un anónimo que reconoce un hecho delictivo, Manso argumenta lo contrario. “Investigar quién es el anónimo es absurdo, lo que hay que investigar es lo que dice”, sentenció la fiscal. “¿Qué sentido tendría analizar quién es en vez de saber si los hechos de los que acusa son reales?”.

Así, contrariamente a la teoría de los abogados de los acusados de que las causas por las que están imputados sus clientes son “fruto del árbol envenenado” la fiscal les responde advirtiendo que el anónimo recibido por la Unidad de Asuntos Internos “no ha sido con el que se comenzó a investigar a los policías, sino que fue el oficio que aportó esta unidad con una investigación previa que ya amparaba las intervenciones”.

La representante del Ministerio Público defendió asimismo la labor del juez de instrucción, Leonardo Álvarez, de quien un letrado de las defensas aseguró que había sido “engañado” dado que le entregaron “solo un oficio con párrafos extractados del anónimo no diciéndole toda la verdad”.

Con su exposición, la Fiscalía ha intentado desmontar los alegatos de los abogados de los 13 acusados en lo que respecta a la violación de los derechos fundamentales de sus defendidos que los han llevado a exigir la nulidad, la expulsión de las escuchas telefónicas de la causa y la anulación de los registros efectuados.

Esta tercera sesión puso fin a las cuestiones previas. El juicio ha sido aplazado para el próximo lunes con el inicio de las pruebas testificales. Los acusados declararán al final.

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