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Hernán Zin, director del documental ‘Nacido en Gaza’: “Es un conflicto perverso”

La mesa redonda ‘Testigos del silencio’ debatió sobre el drama que sacude la Franja después de décadas de conflicto

Un momento de la concentración contra la partición de Palestina que tuvo lugar el miércoles 29 de noviembre en la Puerta del Sol de Madrid.
Un momento de la concentración contra la partición de Palestina que tuvo lugar el miércoles 29 de noviembre en la Puerta del Sol de Madrid.JUAN CARLOS HIDALGO (EFE)

Hernán Zin, cineasta, escritor y reportero, ha documentado con su cámara a lo largo de 22 años las guerras olvidadas del mundo. Ha estado varias veces en Gaza y una de ellas, en 2014, coincidió con una de las ofensivas israelí en la Franja. Estuvo apostado en la frontera hasta que consiguió entrar y rodó el documental Nacido en Gaza, que cuenta la historia de 10 niños gazatíes, de entre 11 y 14 años. “He perdido el contacto con ellos, así que una década después quiero contar qué ha sido de ellos”, explica el reportero argentino mientras anuncia que filmará una segunda parte del documental cueste lo que cueste. “Es la primera vez que no nos dejan entrar pero en algún momento se abrirán las puertas y ahí estaremos”, explica durante la mesa redonda celebrada el pasado miércoles en el auditorio del IVAM bajo el título Testigos del silencio: ecos de Gaza.

La iniciativa, promovida por Doc Land Films y Signne Creative House, UnMuteGaza y la Coordinadora Valenciana de ONGD, sirvió para debatir sobre el drama que sacude a Gaza desde hace décadas. “El formato va dirigido a las personas que vivimos lo que está pasando con una enorme impotencia. Todos tenemos un sentimiento de no saber qué hacer, que es incómodo y la incomodidad mueve al final a la gente. No miremos hacia otro lado”, animó Fátima Ateyeh, socia de Signne e hija de palestino. La mesa, moderada por la periodista Remei Blasco, la completó el investigador sobre la paz, los conflictos armados y la acción humanitaria del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Alejandro Pozo.

El reportero Martín Zin se fue a la Franja en 2004 con su cámara y explicó lo que sucede en este territorio ocupado a través de la mirada de esos niños. Filmó de manera distinta a otras veces y en un mes sacó un documental con muchos defectos a nivel formal “pero hecha con mucho cariño y el mérito fue de sus protagonistas, que hablaron a cámara con una madurez, una sinceridad, una generosidad, en medio de una guerra, que a mi me dejó pasmado”, recuerda Zin. “Son niños que quieren jugar y tener una vida normal pero que han sido golpeados por la vida y se hacen preguntas. A veces los adultos nos enmarañamos en una serie de juegos perversos de manipulación y de propaganda y perdemos lo claro. Es un documental con mucha verdad, ahora es la más vista a nivel mundial en Netflix y estamos haciendo una campaña para hacer una segunda parte a través de un crowdfunding”.

De izquierda a derecha, el investigador por la paz Alejandro Pozo, el reportero de guerra y cineasta Hernán Zin y la periodista valenciana Remei Blasco, en la mesa redonda celebrada la tarde del miércoles en el IVAM.
De izquierda a derecha, el investigador por la paz Alejandro Pozo, el reportero de guerra y cineasta Hernán Zin y la periodista valenciana Remei Blasco, en la mesa redonda celebrada la tarde del miércoles en el IVAM.

El cineasta perdió el contacto con los protagonistas de su documental. “La gente busca a los niños en internet, trata de encontrarlos. Saber qué ha sido de ellos es un gran argumento, un folio en blanco lleno de preguntas. Porque han tenido la valentía y el coraje de inspirar a millones de personas y de humanizar lo que es Gaza”, prosigue. “El conflicto palestino es el más perverso de todos porque la narrativa la tiene un lado, el lado opresor, el lado que ha incumplido más de 60 resoluciones de la ONU”, sentencia el reportero de guerra.

Unos años antes, en 2006, Zin publicó el libro Llueve sobre Gaza: Vida y muerte en tierra sitiada después de pasar tres meses viviendo en la Franja y cubriendo la operación militar Lluvia de verano. “Gaza es una suerte de Calcula bajo las bombas, con pobreza, miseria y una violencia atávica. Vive una ocupación desde fuera, que es te dejo entrar agua, te dejo entrar electricidad, te dejo entrar camiones con alimentos, ahora no te dejo…, es un juego muy perverso”, afirma el reportero en referencia a Israel. “Nosotros podemos viajar, planificar vuestras vidas, soñar, hacer lo que queremos pero la gente de Gaza lleva 18 años encerrada, no puede entrar ni salir, viviendo una vida miserable”, agrega.

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Alejandro Pozo, del Centro Delàs, cuestionó muchos de los conceptos en la narrativa del conflicto en Gaza. “Por lo general, el problema que surge cuando hay una guerra y se pretende juzgar a los responsables de determinadas prácticas es que los responsables lo niegan y la dificultad está en cómo probar que eso sí ha pasado o que ha habido una intención. Sin embargo, en el caso de Israel es al revés: está diciendo cosas en este conflicto que pensé que no se podían decir”, apuntó.

“La humanidad tienen unas líneas rojas y en las guerras ese filo se salta o se pone más allá. El derecho internacional humanitario fija unas normas y nada de esto se está cumpliendo en Israel respecto a Gaza ahora mismo”, analizó Pozo. Según investigador, “Israel tiene derecho a defenderse pero no así. Aquí se publicitan y se dice que ‘aun voy a más’. Es verdad que la retórica, la narrativa, ha disminuido la violencia de los mensajes pero no estamos siendo críticos”, concluyó.

Sobre la firma

C. Vázquez
Periodista del diario EL PAÍS en la Comunitat Valenciana. Se ha ocupado a lo largo de su carrera profesional de la cobertura de información económica, política y local y el grueso de su trayectoria está ligada a EL PAÍS. Antes trabajó en la Agencia Efe y ha colaborado con otros medios de comunicación como RNE o la televisión valenciana À Punt.
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