30 proyectos de huertos solares disparan la alarma en Elche: “Pasamos de la burbuja del ladrillo a la de los paneles”

El bum de plantas fotovoltaicas, que avanzan en la transición ecológica, “recuerda a los planes urbanísticos de la burbuja inmobiliaria”, según dos colectivos de ecologistas y vecinos

La dirigente vecinal Ana Molina, en uno de los terrenos afectado por un proyecto solar.
La dirigente vecinal Ana Molina, en uno de los terrenos afectado por un proyecto solar.Joaquín de haro

La consejería de Economía Sostenible de la Comunidad Valenciana tiene sobre la mesa hasta 400 solicitudes de proyectos solares que se quieren instalar en todo el territorio, una treintena de ellos en el campo de Elche. “Es un término grande con suelo no urbanizable común no protegido, por eso es atractivo para estas empresas”, aclara el vicepresiende de la Asociación de Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (AHSA), Miguel Ángel Pavón. Además, la provincia de Alicante es la tercera en el ranking español con más horas de sol al año: 3.597. Sin embargo, Marga Guilló, técnica de la Associació per al Desenvolupament Rural del Camp d’Elx, apunta que la avalancha de demandas “recuerda a los planes urbanísticos de la burbuja inmobiliaria”. La presidenta de la Asociación de Vecinos de la pedanía ilicitana de Santa Anna, Ana Molina, coincide: “Hemos pasado de la burbuja del ladrillo a la de los paneles fotovoltaicos”, declara. Entre las numerosas solicitudes que tiene sobre la mesa el Gobierno valenciano para Elche, la partida de Santa Anna, de apenas 7,6 kilómetros cuadrados y una población de poco más de 200 habitantes, sería una de las más afectadas en el caso de que llegasen a consolidar toda su tramitación.

El día clave es el próximo 25 de enero. En esta fecha, todos los proyectos que no cuenten con declaración de impacto ambiental favorable decaerán. Los 30 sumarían 491 hectáreas o, lo que es lo mismo, un 1,5% del término municipal ilicitano. En estos momentos, solo cuatro de los proyectos presentados para Elche cuentan con este informe necesario para su construcción: dos en la pedanía de Saladas —Saladas I y Polo Norte— y dos en la partida de Perleta —Perleta I y Perleta II—. En total, 25 hectáreas. Pero la preocupación de los vecinos y vecinas de las diferentes pedanías afectadas es evidente. La pasada semana se reunieron en el salón de plenos del Ayuntamiento para exponer la situación a la que se enfrentan. En Santa Anna hay proyectadas tres plantas solares de diferentes tamaños, además de una que tramita el ministerio que, por tanto, supera los 50 megavatios de potencia y las 400 hectáreas y que, en parte, también estaría ubicada en la pedanía. Miguel Ángel Pavón añade que muestra del carácter de “avalancha” de este tipo de iniciativas en el campo de Elche es el solapamiento que se produce entre las plantas.

 Miguel Ángel Pavón, vicepresidente de AHSA.
Miguel Ángel Pavón, vicepresidente de AHSA.Joaquín de Haro

Es el caso de Santa Anna II, que ocuparía parte de un camping ecológico que se pretende construir en la pedanía y que ya cuenta con licencia urbanística. U otra entre Balsares y Torrellano, que se solapa con la planta Lucinala. Además, Ana Molina explica que aunque algunas de las plantas solares se presentan como proyectos individuales, están colindantes, pertenecen a la misma empresa y, por lo tanto, deberían ser un único proyecto. Molina aclara que “se presenta de manera fraccionada para que el impacto sea menor”. Desde AHSA ya han presentado una decena de alegaciones a los proyectos planteados durante su fase de exposición pública. Algunas plantas están planeadas en zonas catalogadas como prioritarias para aves y con riesgo geomorfológico de inundación.

Pero desde el Ayuntamiento piden calma. El alcalde de Elche, Carlos González, está convencido de que la mayoría de los huertos solares no obtendrán la declaración de impacto ambiental necesaria para su construcción. González considera que, a partir del 25 de enero, será el momento de valorar “si es un fenómeno objeto de preocupación”. En este sentido, la secretaria autonómica de Política Territorial, Inmaculada Orozco, se ha reunido esta semana en Santa Anna para atender la inquietud de los vecinos y vecinas. Orozco les ha trasladado que lo importante es hacer alegaciones a todas las deficiencias observadas en los proyectos. Pero, además, también ha insistido en que es vital la regulación del territorio tanto a nivel autonómico como desde los ayuntamientos para que las plantas se ubiquen principalmente en terrenos degradados.

Ana Molina sentencia que “la única forma de paralizar estas plantas es que se suspendan cautelarmente las licencias hasta que se ordene el territorio”. Es una de las herramientas que tiene, precisamente el Ayuntamiento para bloquear, al menos durante dos años, este tipo de proyectos. De hecho, otros municipios como Alicante, Villena o Xixona ya lo han hecho. Y Pavón considera que Elche “debe hacerlo a la mayor brevedad posible”.

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El Ayuntamiento tiene la posibilidad de suspender cautelarmente las licencias alegando que su Plan General no contempla la regulación de este tipo de instalaciones, para lo que se da una prórroga de un par de años para introducir medidas correctoras como la distancia con las viviendas o los espacios en los que no se deberían ubicar. Sin embargo, el alcalde considera que se trata de una medida “desproporcionada”. González añade que “hay que esperar a saber qué está pasando”: “Se necesita cirugía de precisión. La ciudad también precisa de energía y de huertos solares”, dice. En este sentido, Marga Guilló aclara que “todos estamos a favor de energías renovables, del autoconsumo, de lo que Elche es líder en la Comunidad, de las comunidades energéticas y de, incluso, algún parque solar o eólico, pero no de llenar de setas el campo de Elche”. Y es que, recuerda Pavón, el decreto 14/2020 que regula la instalación de plantas apunta a que “se tienen que priorizar las cubiertas de edificios a la ocupación del suelo no urbanizable, pero —añade— el espíritu de ese decreto no se está cumpliendo”.

La protección a la España vaciada

Guilló insiste en que la puesta en marcha de estos proyectos “contradice la protección a la España despoblada y la iniciativa que persigue el Ayuntamiento para que Elche sea Capital Verde Europea en 2030″ porque, añade, “un municipio sostenible no consiste en llenar toda la tierra productiva y el paisaje agrario de macroplantas solares cuya energía además no se quedará aquí, sino que se enviará a Europa”. Aun así, no le sorprende que los propietarios de las tierras quieran arrendar los terrenos. “No puedes quitar el derecho a una persona del campo a que, ya sin fuerzas para trabajar, a punto de jubilarse, quiera arrendar sus tierras para poner placas solares. Todo esto no pasaría si el agricultor y el ganadero pudieran vivir dignamente de su trabajo”. Sentencia que “en España, al mundo agrícola siempre se le ha tenido un desprecio absoluto, cuando es lo que nos da de comer”. Pero el alcalde aclara que “no hay contradicción con Elche 2030. La iniciativa lo es tanto por la capacidad de poner en valor la infraestructura verde como por descarbonizar la ciudad generando energía verde”. Asegura que “no está en peligro la imagen del campo”. Sin embargo, Pavón sentencia que “va a quedar una imagen distorsionada, un mar de espejos donde antes había suelos cultivables fértiles y donde se eliminaría hábitat disponible para especies que utilizan las zonas forestales o agrícolas como zonas de campeo”.

Supone, en definitiva, conjugar la necesidad hacia una transición ecológica sostenible con la protección ambiental de los espacios que podrían verse perjudicados si, como espera la Asociación de Empresas de Renovables de la Comunidad Valenciana, se validan todos los proyectos planteados.

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