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Vox amaga en el Parlament con la deportación de una diputada musulmana de ERC

Alberto Tarradas rectifica tras una alud de críticas de la Cámara, Junqueras e Illa y la Cámara estudia posibles sanciones

01:51
El comentario de un diputado de Vox en el Parlament
La diputada de ERC Najat Driouech (i) durante, el pleno del Parlament de este jueves, con Alberto Tarradas en su escaño, arriba a la derecha. Foto: Quique García (EFE)

El pleno del Parlament de Cataluña ha vivido este jueves otro capítulo más de crispación política a raíz de las palabras del diputado Alberto Tarradas (Vox), que ironizó con no deportar “de momento” a la diputada musulmana Najat Driouech (ERC), de origen marroquí. Tarradas se ha referido a ella durante el debate de una moción contra los discursos de odio en el deporte y sus palabras han sido interpretadas por varios grupos como una amenaza de carácter islamófobo. Horas después, tras un alud de críticas desde dentro y fuera del hemiciclo, Tarradas se ha disculpado desde su escaño: “Ha sido un error personalizar”.

Tarradas defendió durante su intervención el cántico “musulmán el que no bote”, coreado semanas atrás en el partido amistoso entre España y Egipto en el RCDE Stadium, y preguntó “qué tiene de malo” un canto “nacido de la espontaneidad y la alegría”. Tras asegurar que él y el resto de sus compañeros de Vox “habrían botado” y recibir el aplauso de los diputados de su bancada, ha aludido a Najat Driouech y ha afirmado: “Si ella decide no botar no pasa nada, que no bote. No la vamos a deportar por eso, por lo menos de momento”.

Ha sido entonces cuando el hemiciclo ha vivido momentos de mayor tensión. Joan Ignasi Elena (ERC) se ha levantado a reciminar las palabras de Tarradas, mientras varios de los diputados de Vox sonreían. El vicepresidente primero de la Mesa, David Pérez, ha tenido que parar la intervención del diputado de extrema derecha para llamarle al orden, recordando el código de conducta que exige una interacción “constructiva, cordial y dialogante” sin exclusiones. Después de que Pérez le pidiera que no volviese a incurrir en incorrecciones, Tarradas ha proseguido el discurso, que ha finalizado con un “España cristiana y nunca musulmana”.

Inmediatamente, ERC ha elevado la protesta en el hemiciclo y ha denunciado que se había traspasado una “línea roja” al señalar a la diputada Driouech, calificando de “amenaza” las palabras de Tarradas. Los republicanos han reclamado al presidente de la Cámara, Josep Rull, ya dentro del hemiciclo, una respuesta firme para evitar episodios similares. El propio Rull ha llamado al orden al diputado de Vox recordando el código de conducta y ha advertido que trasladaría la cuestión a la Comisión del Estatuto del Diputado.

La reacción política fue inmediata. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha rechazado las palabras del diputado ultra: “No aceptaremos amenazas. En Cataluña, no”, escribió en la red social X, donde ha denunciado un “discurso de odio” y ha reivindicado la defensa de la convivencia y la igualdad de derechos. En la misma línea, el líder de ERC, Oriol Junqueras, ha calificado de “amenazas” las declaraciones de Tarradas y ha asegurado que “la extrema derecha racista no nos hará callar ni retroceder”, en un mensaje en el que reivindicó Cataluña como “un país de derechos, libertades y convivencia”.

Horas después, el propio Tarradas ha pedido la palabra para rectificar. El diputado de Vox ha reconocido que “personalizar ha sido un error” y solicitó retirar sus palabras del diario de sesiones. “Si mi declaración ha podido ofender o ha faltado el decoro de esta cámara, quiero pedir perdón”, ha afirmado. Driouech, entonces en el hemiciclo, ha evitado la confrontación directa y ha apelado a la responsabilidad colectiva: “Venimos aquí a contrastar ideas y políticas, y no a personalizar el ataque contra ningún compañero”.

La Mesa del Parlament ha pedido un informe a los servicios jurídicos de la cámara para saber si pueden emprenderse acciones legales contra Tarradas. El órgano rector del Parlament se ha reunido una vez finalizado el pleno y ha decidido también mandar de oficio las palabras de Tarradas a la Comisión del Estatuto del Diputado, para que estudie si se ha vulnerado el Código de Conducta, lo que podría implicar una multa de 600 a 12.000 euros o incluso la suspensión temporal del ejercicio de la función parlamentaria, han explicado fuentes parlamentarias a Efe.

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